lunes, 1 de junio de 2026

La falsa doctrina y el "ancla" del activismo




Conozco muchísimos casos en los que las personas que asisten a una iglesia con graves errores doctrinales (movimiento apostólico, falso evangelio de la prosperidad, etc.) no la abandonan porque están «anclados» en alguna actividad.

El Diablo ha sido astuto; no solo ha engañado a muchas iglesias evangélicas con una enseñanza apartada del verdadero evangelio, sino que además ha propuesto actividades (comúnmente llamadas «ministerios») para que las personas queden «ancladas» en rutinas que se consideran un trabajo para el Señor.

Muchos no salen de una iglesia errada porque a ellos mismos o a algún miembro de su familia se les ha confiado una actividad específica. Ya sea que estén (como ellos dicen) en la alabanza, tocando algún instrumento, en el canto, en el cañón proyector, en las luces, en el sonido, o en lo que sea que hagan, parece que esa actividad les ha traído un compromiso moral mayor en sí mismo que la fidelidad a la Palabra de Dios.

Cabe recordar que aquellos que serán rechazados en el «día del juicio» como perfectos desconocidos por parte del Señor, eran personas que estaban «muy activas» en sus iglesias (Mateo 7:22).

Por otro lado, el activismo diario que proponen estas iglesias del error lleva a las almas a una vorágine en la cual quedan mareadas con tantas actividades, alejándolas de sus responsabilidades familiares con la excusa de que «es para el Señor». Pero el mismo Señor dice en 1 Timoteo 5:8: «Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo». Así, muchos hombres y mujeres, engañados por este falso activismo espiritual, descuidan la misión primaria que Dios les da en sus hogares y familias.

Esto destruye la comunión con Dios a nivel familiar y, a la larga, se paga con hijos rebeldes que no querrán saber nada de Dios debido al resentimiento de haber quedado en segundo lugar por mucho tiempo.

LA SANA DOCTRINA Y LA ACTIVIDAD

Por la gracia de Dios, muchas personas han escapado de estas iglesias falsas y se han liberado del ancla del activismo. Y al estar en una iglesia sana se preguntan: «¿Y ahora qué hago?».

¡Hay buenas noticias! Justamente la sana doctrina ayuda a diferenciar lo superfluo de lo que realmen
te es importante.

Por supuesto que en la iglesia hay actividades para realizar en cuanto al funcionamiento de su estructura, pero no hay que olvidar cuál es la misión principal: predicar el evangelio (Marcos 16:15).

Si bien la iglesia puede proponer salidas evangelísticas (y quizás de nuevo se esté pensando en el activismo), lo más efectivo es hacerlo cada día en el lugar donde nos movemos. Cristo dijo: «me seréis testigos» (Hechos 1:8), y de eso se trata nuestra principal función como cristianos: mostrar al mundo quién es Cristo. Tenemos una actividad constante para predicar el evangelio, comenzando por nuestra familia y siguiendo por nuestros amigos y compañeros de trabajo.

El que está enfocado en el evangelio, que es la actividad principal de un cristiano, nunca se deprimirá porque no se le asignen otras actividades secundarias.

Estará bien procurar que la música salga «perfecta» en la iglesia, pero si se busca una verdadera fiesta espiritual que trascienda hasta los ángeles del cielo, ¡hay que predicar el evangelio! Lucas 15:7 dice: «Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento».

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