martes, 18 de febrero de 2014

Qu茅 es y qu茅 no es ser un BAUTISTA REFORMADO

En primer lugar vamos a definir que ser un "Bautista Reformado" no se refiere a pertenecer a una denominaci贸n sino a una asumir una posici贸n teol贸gica como iglesia.

Si bien pudiera parecer que el t茅rmino "bautista" lo identificara con una denominaci贸n, no obstante el principio b铆blico de los bautistas reformados es la iglesia independiente y aut贸noma.

Muchas veces estas iglesias independientes se manifiestan con distintos nombres, siendo el t茅rmino "Iglesia B铆blica" un com煤n denominador (aunque no siempre).

La identificaci贸n teol贸gica de los Bautistas Reformados es con las "doctrinas de la gracia", es decir una postura "calvinista" de soteriolog铆a (ciencia de la salvaci贸n), con una visi贸n en cuanto a los eventos b铆blicos hist贸ricos y su relaci贸n con Cristo denominado "Teolog铆a del Pacto".

Esta fe reformada descansa en una confesi贸n hist贸rica conocida como la "Confesi贸n Bautista de 1689".

Su predecesora es la famosa "Confesi贸n de Westminster"  (Inglaterra) realizada en el a帽o 1647,  donde se reunieron 121 te贸logos (mayormente pastores puritanos) y 40 laicos en una asamblea que dur贸 1.163 sesiones entre el 1ro de julio de 1643 al 22 de febrero de 1649.

Luego, en 1677, los grupos que abogaban por el bautismo de inmersi贸n de creyentes (bautistas) hicieron un llamado convocatorio a las iglesias de Gales e Inglaterra para tratar de dejar en claro por medio de un manifiesto que, si bien adoptar铆an la confesi贸n de fe de Westminster, no obstante difer铆an en la postura del bautismo de infantes y de la forma de gobierno presbiteriano (ya tratado en una confesi贸n de "los congregacionalistas" en el a帽o 1658 en el palacio de Savoy), expresando de manera c谩ndida estas diferencias y reescribiendo estos dos puntos en una confesi贸n de fe modificada.

En 1689 esta declaraci贸n cont贸 con un apoyo mayor, ya que en Inglaterra se promulg贸 una ley de tolerancia religiosa, por lo que pudieron participar las iglesias de manera m谩s libre llegando a enviar representantes de 107 congregaciones.

Con el pasar del tiempo,  a mediados del siglo IXX , el predicador y pastor del Tabern谩culo Metropolitano de Londres, Charles Spurgeon, revaloriz贸 nuevamente esta confesi贸n de fe dando un 茅nfasis al estudio de la misma a trav茅s de la reedici贸n del "Catecismo Bautista".

Este catecismo es un estudio pr谩ctico, en 82 puntos, de la confesi贸n bautista de 1689.

Muchos bautistas (del tipo no reformado) simpatizan con C. H. Spurgeon "el pr铆ncipe de los predicadores", no obstante hacen omisi贸n de su teolog铆a calvinista queriendo separar el 茅xito de su predicaci贸n de su teolog铆a base.  Spurgeon expresa el calvinismo de la siguiente manera:
Yo tengo mi propia opini贸n particular que no hay tal cosa como predicar a Cristo y a 脡l crucificado, a menos que prediquemos lo que hoy en d铆a se llama la doctrina calvinista. El calvinismo no es otra cosa que el Evangelio. No creo que podamos predicar el Evangelio si no predicamos la justificaci贸n por la fe, sin obras; ni a menos que prediquemos la soberan铆a de Dios en Su dispensaci贸n de la Gracia; ni a menos que exaltemos el amor que elige y que no se puede cambiar, eterno, inmutable y conquistador de Jehov谩. Tampoco pienso que podamos predicar el Evangelio a menos que lo basemos sobre la redenci贸n especial y particular de Su pueblo escogido y elegido, que Cristo llev贸 a cabo en la cruz.
Muchos piensan que las doctrinas reformadas como la predestinaci贸n, redenci贸n particular o llamamiento eficaz, son propia de gente fatalista que no evangeliza, pero esto no es as铆. Por el contrario se demuestra un mayor celo en la evangelizaci贸n cuando se predica un mensaje centrado en la soberan铆a de Dios.

El padre de las misiones modernas,  William Carey, era un bautista "calvinista", viaj贸 a la India donde fund贸 26 iglesias y 126 escuelas, y tradujo la Biblia a 44 idiomas.

La corriente fatalista que no evangeliza es el "hipercalvinismo", pero los bautistas reformados han demostrado hist贸ricamente que son pioneros en evangelizar y tambi茅n denuncia el hipercalvinismo como err贸neo respecto a su entendimiento.

Un pastor bautista reformado de Louisville (EE.UU), Jim Savastio, da una muy buena definici贸n acerca de la iglesia local y el cumplimiento de la "Gran Comisi贸n":
Los Bautistas Reformados se distinguen por su convicci贸n de que la iglesia  local es central para los prop贸sitos de Dios en la tierra. El tiempo presente es el tiempo para las organizaciones para-eclesi谩sticas. Es el tiempo de cristianos con una mentalidad independiente que flotan de lugar en lugar sin comprometerse nunca a una iglesia. Esta actitud no es solamente espiritualmente peligrosa, sino que es contrario a la revelaci贸n de Dios. Mientras que muchos han diagnosticado correctamente la falla de la iglesia en realizar su misi贸n, la respuesta no es abandonar la iglesia, sino por el contrario buscar su reforma y su restauraci贸n b铆blica. S贸lo la iglesia es el  lugar especial donde Dios habita sobre la tierra. La gran comisi贸n de la iglesia se cumple mientras los predicadores del evangelio son enviados por iglesias locales a plantar nuevas iglesias por medio de la conversi贸n, bautismo, y el discipulado. Muchas organizaciones bien-intencionadas est谩n buscando tomar sobre ellas el trabajo que el Dios viviente le ha confiado a Su iglesia. A qui茅n le ha confiado Dios el mandato misionero? A qui茅n le dio instrucciones Dios para el discipulado y la motivaci贸n y la formaci贸n de creyentes? A qui茅n le confi贸 Dios el equipamiento de los santos y el entrenamiento de hombres para liderar a la siguiente generaci贸n? Si la toda suficiente Biblia responde que todas estas son las responsabilidades de la iglesia local, no estamos en la libertad de ignorarla a la luz del status quo.
En breves ejemplos vemos que los bautistas reformados siempre han abogado por la evangelizaci贸n. A continuaci贸n, y a manera pr谩ctica, damos una lista de doctrinas b谩sicas de lo que creemos los bautistas reformados. Por conclusi贸n sacaremos qu茅 es no ser un bautista reformado. Los puntos est谩n basados en la declaraci贸n bautista de 1689.
  1. La Biblia es la 煤nica fuente escrita de la  revelaci贸n de Dios y autoridad para la iglesia.  Se rechaza cualquier revelaci贸n de nuevas profec铆as o el moderno movimiento apost贸lico. Citando textualmente la declaraci贸n de 1689: " Lo cual hace a las Santas Escrituras muy necesarias, habiendo cesado ya las maneras anteriores por las cuales Dios revelaba su voluntad a su pueblo".
  2. Reconoce a la doctrina de la trinidad como: el fundamento de toda nuestra comuni贸n con Dios y nuestra consoladora dependencia de 茅l.
  3. Respecto a la doctrina de la predestinaci贸n  y la elecci贸n se dice en el cap铆tulo 3, punto 7: " La doctrina del profundo misterio de la predestinaci贸n debe tratarse con especial prudencia y cuidado,1 para que los hombres, al ocuparse de la voluntad de Dios revelada en su Palabra y, al obedecerla, puedan, por la certidumbre de su llamamiento eficaz, estar seguros de su elecci贸n eterna; de este modo, esta doctrina proporcionar谩 motivo de alabanza, reverencia y admiraci贸n a Dios, y de humildad,diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio.
  4. Creemos en la depravaci贸n total del ser humano, impedido de tomar "una decisi贸n por Cristo" en si mismo:  De esta corrupci贸n original, por la cual estamos completamente indispuestos, incapacitados y opuestos a todo bien y enteramente inclinados a todo mal, proceden en s铆 todas las transgresiones. (Cap铆tulo 4, punto 4). El hombre, por su Ca铆da en un estado de pecado, ha perdido completamente toda capacidad para querer cualquier bien espiritual que acompa帽e a la salvaci贸n. (Cap铆tulo 9, punto 3)
  5. Creemos en el llamamiento eficaz para salvaci贸n:  A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, tiene a bien en su tiempo se帽alado y aceptable, llamar eficazmente por su Palabra y Esp铆ritu, sac谩ndolos del estado de pecado y muerte en que est谩n por naturaleza y llev谩ndolos a la gracia y la salvaci贸n por Jesucristo... Este llamamiento eficaz proviene exclusivamente de la gracia libre y especial de Dios, no de ninguna cosa prevista en el hombre, ni por ning煤n poder o instrumentalidad en la criatura. (Cap铆tulo 10, punto 1 y 2).
  6. Creemos en la redenci贸n particular, es decir la aplicada a sus escogidos:  Desde la eternidad, Dios decret贸 justificar a todos los escogidos;1 y en el cumplimiento del tiempo, Cristo muri贸 por los pecados de ellos, y resucit贸 para su justificaci贸n;2 sin embargo, no son justificados personalmente hasta que, a su debido tiempo, Cristo les es realmente aplicado por el Esp铆ritu Santo. (Cap铆tulo 11, punto 4).
  7. Con respecto a la doctrina de la santificaci贸n creemos que :  Esta santificaci贸n se efect煤a en el hombre en su totalidad, aunque es incompleta en esta vida; todav铆a quedan algunos remanentes de corrupci贸n en cada parte,1 de donde surge una continua e irreconciliable guerra:2 la carne lucha contra el Esp铆ritu, y el Esp铆ritu contra la carne. (Cap铆tulo 13, punto 2).
  8. Creemos que la salvaci贸n no puede perderse, es decir en la perseverancia de los santos:  Esta perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedr铆o,sino de la inmutabilidad del decreto de elecci贸n, que fluye del amor libre e inmutable de Dios el Padre, sobre la base de la eficacia de los m茅ritos y la intercesi贸n de Jesucristo y la uni贸n con 茅l, del juramento de Dios, de la morada de su Esp铆ritu, de la simiente de Dios que est谩 en los santos y de la naturaleza del pacto de gracia, de todo lo cual surgen tambi茅n la certeza y la infalibilidad de la perseverancia. (Cap铆tulo 17, punto 2).
  9. La ley moral del Antiguo Testamento es vigente en sus principios (no a ley ceremonial o civil dada a Israel en su tiempo) no como un medio de salvaci贸n, desde luego, sino como la voluntad de Dios que requiere obediencia de parte nuestra:  La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los dem谩s, a que se la obedezca;1 y esto no s贸lo en consideraci贸n a su contenido, sino tambi茅n con respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio.2 Tampoco Cristo, en el evangelio, en ninguna manera cancela esta obligaci贸n sino que la refuerza considerablemente.
  10. Creemos en la iglesia universal y local bajo estos aspectos:  La iglesia cat贸lica o universal, que (con respecto a la obra interna del Esp铆ritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del n煤mero completo de los electos que han sido, son o ser谩n reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de aquel que llena todo en todos ..//.. Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo con la voluntad de Cristo, est谩 compuesta por oficiales y miembros; y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia (as铆 llamada y reunida), para la particular administraci贸n de las ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que 茅l les conf铆a o a los que los llama, para que contin煤en hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los di谩conos.
  El BAUTISMO

Creemos en el bautismo de creyentes por inmersi贸n. La declaraci贸n de Westminster cree en la administraci贸n del bautismo de los hijos de creyentes como una "se帽al del pacto".  Es decir que para ellos el bautismo de p谩rvulos por aspersi贸n es el equivalente novotestamentario de la circuncisi贸n dada en el Antiguo Testamento para Israel. Los bautistas reformados respetamos a nuestros hermanos presbiterianos en su punto de vista, pero creemos respecto al bautismo de ni帽os que, si bien pudo darse en casos aislados como el "carcelero de filipos" que se bautiz贸 con todos los suyos (Hechos 16:33), es m谩s bien la excepci贸n antes que la regla del Nuevo Testamento.

Juan el bautista y los disc铆pulos del Se帽or bautizaban en el r铆o Jord谩n a adultos por inmersi贸n. As铆 lo hizo el mismo Se帽or (Mateo 3:6-13 - Marcos 1:9 - Lucas 3:3 - Juan 10:40)

Creemos que los ni帽os peque帽os no pueden dar ning煤n consentimiento ni evidencia de conversi贸n por eso se expresa que:  Los que realmente profesan arrepentimiento para con Dios y fe en Nuestro Se帽or Jesucristo y obediencia a 茅l son los 煤nicos adecuados para recibir esta ordenanza (Cap铆tulo 29, punto 2). EL CONCEPTO DE IGLESIA Los pastores o ancianos son un mismo oficio espiritual y estos no surgen de la nada, sino que tienen que ser elegidos por la congregaci贸n. Aquellos pastores que se auto-proclaman como tales, sin un proceso congregacional (tiene que contar grupo de creyentes para elegirlo, aunque este sea peque帽o, tiene que existir), no estar铆an dentro  del concepto b铆blico que creemos bautistas reformados:  La manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona que ha sido calificada y dotada por el Esp铆ritu Santo para el oficio de obispo o anciano en una iglesia, es que sea escogido para el mismo por la votaci贸n com煤n de la iglesia misma, y solemnemente apartado mediante ayuno y oraci贸n con la imposici贸n de manos de los ancianos de la iglesia, si es que hay algunos constituidos anteriormente en ella; y para el oficio de di谩cono, que sea escogido por la misma votaci贸n y apartado mediante oraci贸n y la misma imposici贸n de manos (Cap铆tulo 26, punto 9).

Creemos tambi茅n que todo creyente est谩n obligados a unirse a iglesias locales cuando tengan oportunidad (Cap铆tulo 26, punto 12). Quedarse en estado de aislamiento, sin  disciplina ni comuni贸n, es una actitud contraria al modelo de iglesia del Nuevo Testamento.

En cuanto a la comuni贸n inter-iglesias, creemos que debe haber compa帽erismo y ayuda mutua. Siempre en el marco de una sana doctrina b铆blica. Un bautista reformado no mantiene relaciones ecum茅nicas (con cat贸licos, jud铆os etc.),  ni comuni贸n con la falsa doctrinas y grupos que. aunque se profesen evang茅licos, niegan alguna doctrina cardinal de la fe. Tampoco nos jactamos de ser el legado ininterrumpido de la transmisi贸n apost贸lica como alguna corriente bautista denominacional, pues esa ser铆a una posici贸n sectaria que nos aislar铆a de hermanos en Cristo que no siempre comparten nuestro punto de vista en doctrinas perif茅ricas.

CONFESI脫N DE FE DE LONDRES DE 1689

Esta es b谩sicamente la confesi贸n de fe a la cual adhieren los bautistas reformados alrededor del mundo.

Como dec铆a el pastor C.H. Spurgeon en el siglo XIX , adoptamos esta confesi贸n de fe “no como regla autoritativa ni como un c贸digo de fe, sino como una ayuda en casos de controversia”. DESCARGAR CFB1689

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