sábado, 15 de agosto de 2026

¿Es falta de amor confrontar el pecado y a los engañadores?



Vivimos en un mundo relativo, donde decir la verdad ofende. Parte de este relativismo mundano, enemigo de la verdad, se ha apoderado de muchos cristianos que callan frente al error para mostrar una supuesta actitud amorosa y equilibrada.

Muchos «cristianos amorosos» dicen: «No hay que confrontar el error; la gente se dará cuenta sola». «No hay que identificar a los falsos maestros porque quizá sean personas que todavía están en proceso de aprendizaje». «No hay que señalar lo malo, sino enseñar lo bueno».

Pero ¿cuál es nuestro modelo o parámetro en todo esto?

NUESTRO MODELO ES JESÚS, NO NUESTRO AMOR PROPIO

En Jesús encontramos el equilibrio perfecto entre la enseñanza de la verdad y la denuncia del error.

Los siguientes versículos muestran que Jesús confrontó a las personas de su época con la verdad. ¡Él mismo era la verdad! No podemos decir que esto fuera falta de amor de parte de Jesús; sería una blasfemia pensarlo o sugerirlo. La verdad no puede pasar por alto el error, como muchos dentro del cristianismo actual pretenden hacerlo.

Estas son algunas de las palabras de Jesús:

A HERODES:

Lucas 13:32: «Y él les dijo: Id y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago sanidades hoy y mañana, y al tercer día habré terminado».

A LOS FARISEOS Y ESCRIBAS:

Mateo 15:7: «Les dijo: Hipócritas».

Mateo 23:27: «Sepulcros blanqueados».

Mateo 15:14: «Ciegos guías de ciegos».

Mateo 23:19: «Insensatos y ciegos».

Mateo 23:33: «Serpientes, generación de víboras».

A LOS JUDÍOS:

Juan 8:44: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo».

Lucas 13:5: «Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente».

Lucas 9:41: «Generación perversa e incrédula».

A SUS DISCÍPULOS:

Lucas 24:25: «¡Insensatos y tardos de corazón!».

Marcos 16:14: «Les reprochó su incredulidad y dureza de corazón».

A JUAN Y JACOBO:

Lucas 9:55: «Vosotros no sabéis de qué espíritu sois».

A PEDRO:

Marcos 8:33: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!».

A TOMÁS:

Juan 20:27: «No seas incrédulo, sino creyente».

DECIR LA VERDAD ES AMAR

El Señor Jesús no pecó al pronunciar ninguna de estas palabras. Su intención muchas veces fue corregir a la persona por el bien de su alma; otras veces, proteger a las personas de errores que podían conducirlas a la perdición eterna; y otras, simplemente poner en alto la verdad de Dios.

Para muchos, el Evangelio consiste en ir abrazando gente por el camino, como si ese fuera el medio de la salvación de los perdidos. Eso es un evangelio humanizado.

«La verdad no es importante», dicen. «Lo importante es el amor». De esta manera, terminan vendiendo la verdad con un beso tan hipócrita como el de Judas Iscariote cuando entregó al Señor.

Ocultar la verdad es ocultar a Jesús mismo; evitar la confrontación es transformar la espada de doble filo de la Palabra de Dios (Hebreos 4:12) en un inútil cuchillo de plástico; permanecer indiferentes ante el error es hacerse cómplices de él.

CONCLUSIÓN

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están llenos de ejemplos en los que la predicación de la verdad va de la mano con la denuncia del error.

Evitar la confrontación al predicar la verdad nace de un corazón orgulloso, más preocupado por su propia reputación que por la gloria de Dios. Son aquellos que aman más su propia gloria que la gloria de Dios (Juan 12:43).

Son cobardes que, bajo el manto de ser «personas positivas», no hacen nada cuando la verdad de Dios es atacada. Son aquellos en quienes el temor del hombre supera el temor de Dios.

Dios está llamando en este tiempo a hombres y mujeres veraces que no se avergüencen de la verdad bíblica del Evangelio. Una de las características del creyente genuino, que pertenece al reino de los cielos, es que es una persona esforzada en la verdad.

Mateo 11:12: «Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se le hace fuerza, y los esforzados lo arrebatan».

¿Serás uno de ellos?










No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.