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jueves, 9 de abril de 2026

No estás olvidado por Dios

¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Así que, no temáis; más valéis que muchos pajarillos. (Lucas 12:6-7)

Estas palabras del Señor Jesucristo no son un mero consuelo sentimental. Son la revelación de una verdad teológica profunda: la providencia soberana de Dios alcanza hasta lo más insignificante de su creación, y con mucha mayor razón, llega hasta cada uno de sus hijos redimidos.

Valorados por el mundo, sostenidos por Dios

Todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), experimenta el anhelo de ser reconocido y estimado. Nos alegra cuando nuestro trabajo es valorado, cuando nuestra familia nos honra, cuando pertenecemos a una comunidad que nos recibe.

Sin embargo, hay momentos en que todo ese sostén humano se desvanece. Llegan las críticas, el desprecio, el aislamiento. El cielo se torna gris. La autoestima se quiebra lentamente, y comenzamos a creer que somos inferiores, incapaces, incapaces incluso de volver a ponernos de pie.

Los años pueden profundizar esa herida. Llegamos a pensar que nuestra vida ya no vale nada ante los ojos de los hombres… y lo que es más grave: que tampoco vale nada ante los ojos de Dios.

La providencia de Dios sobre lo insignificante

Es precisamente allí donde Cristo interviene con una pregunta que desarma toda desesperación:

¿No se venden cinco pajarillos por dos ases?

El "as" era la moneda de menor valor en el mundo romano: una pequeña pieza de cobre, casi sin peso, casi sin precio. Con dos de ellas se podían comprar cinco pajarillos. Criaturas baratas, prescindibles, que nadie lamentaría perder.

Y sin embargo, el Señor declara que ninguno de ellos es olvidado delante de Dios.

La Biblia nos enseña que la providencia divina no es un principio abstracto ni una fuerza impersonal. Es el gobierno activo, continuo y amoroso de un Dios personal que sostiene, dirige y cuida cada detalle de su creación (Colosenses 1:17; Hebreos 1:3). Dios no solo creó el mundo y lo dejó correr solo. Él lo sustenta en todo momento, incluyendo la caída del más humilde pajarillo.

Más que pajarillos: hijos escogidos

Pero Cristo añade algo aún más asombroso: "Más valéis que muchos pajarillos."

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, siendo que cuida los detalles más ínfimos de su creación?

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, cuando desde antes de la fundación del mundo te escogió en Cristo para ser santo y sin mancha delante de Él (Efesios 1:4)?

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, cuando entregó a su propio Hijo para que muriera en una cruz cargando el juicio que merecían tus pecados (Romanos 8:32)?

Si Dios tiene contados los cabellos de tu cabeza, ¿no tendrá también contadas tus lágrimas, tus noches sin dormir, tus soledades más profundas? El salmista ya lo sabía: "Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?" (Salmo 56:8).

El "olvidado" que garantiza que nunca serás olvidado

Hay algo que el texto de Lucas 12 nos lleva a contemplar con los ojos de la fe: la cruz.

Para que tú nunca fueras olvidado por Dios, fue necesario que el Hijo de Dios experimentara el más profundo abandono. En la cruz, Cristo clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46). Él fue el verdadero "olvidado", el que llevó sobre sí la ausencia de Dios que nuestros pecados merecían.

Cada gota de su sangre derramada es la respuesta más elocuente a nuestra duda más oscura. No es un grito en el vacío. Es la voz de Dios mismo declarando sobre tu vida:

¡No te he olvidado. Nunca te he olvidado.

La seguridad del creyente no descansa en sus circunstancias

La Palabra de Dios nos recuerda que la seguridad del creyente no se funda en cómo nos sentimos, ni en cómo nos tratan los demás, ni siquiera en la estabilidad de nuestras circunstancias. Se funda en el decreto eterno e inmutable de un Dios soberano que amó a los suyos hasta el extremo (Juan 13:1) y que prometió:

"Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20)

Si hoy te sientes olvidado, mira la cruz. Allí está la prueba más costosa, más definitiva e irrefutable del amor de Dios por tu alma. Cristo padeció el abandono para que tú puedas tener la adopción (Gálatas 4:5). Fue contado entre los transgresores para que tú fueras contado entre los hijos (Isaías 53:12; Romanos 8:15).

Ese Dios que no olvida a los pajarillos, te ha grabado en las palmas de sus manos (Isaías 49:16).

Y ese Dios no olvida a los suyos. Jamás.

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miércoles, 6 de marzo de 2024

¿Estás poniendo algún tipo «filtro» a tu vida espiritual?

Efesios 5:10 Comprobando lo que es agradable al Señor (RV-SBT).

Como cristianos, debemos tener muy en cuenta este versículo que nos advierte que nuestra vida debe tener un filtro. Debe existir un filtro para lo que vemos y oímos; de lo contrario, el mundo nos invadirá, y terminaremos actuando conforme a él.

LA NECESIDAD DE UN FILTRO

La Biblia nos recuerda que "todo me es lícito, pero no todo conviene" (1 Corintios 6:12). Esto señala la necesidad de implementar un filtro en nuestra vida. Los cristianos "sin filtro" ven las mismas películas que aquellos que no lo son, escuchan la misma música cargada de sensualidad que el mundo y se involucran en conversaciones que no convienen con amistades mundanas sin sentir incomodidad. ¿Qué ha pasado con estos cristianos que se ofenden cuando se les exhorta a una vida de santidad?

Si uno está acostumbrado a tomar agua de red, donde en muchos lugares del mundo no es potable, y a menudo se suma el sarro de las cañerías de la casa, tarde o temprano terminará con problemas renales o de otra índole. Pero, si comienzas a tomar agua purificada (filtrada), todo tu cuerpo lo agradecerá. Además, cambia su sabor, lo cual la hace más apetecible.

¿Estás, como cristiano, acostumbrado a tomar agua con sarro? Quizás no te has dado cuenta, pero tantas partículas de mundanalidad entrando de manera imperceptible cada día a tu ser han empezado a enfermar tu vida espiritual. Tu capacidad para "comprobar lo que es agradable al Señor" ha disminuido, ¡si es que no te has vuelto apático a la idea de aplicar algún tipo de filtro en tu vida! Es hora de comprobar con la Biblia lo que ingresa a tu organismo espiritual, porque tus obras lo harán evidente. ¡No te conviertas en un cristiano sin filtro!

CONOCIENDO MÁS AL SEÑOR

La Biblia no dice "comprobando lo que agrada a mi carne", sino "lo que agrada al Señor". La línea divisoria entre la santidad y la mundanalidad se vuelve borrosa cuando no conocemos el carácter del Señor. La Biblia nos revela el carácter de Dios y sus atributos. Muchas personas hablan de Dios hoy en día, pero lo conocen muy poco. En su falta de conocimiento bíblico, se fabrican un "dios" a la medida de sus expectativas carnales. Obviamente, este "dios" aprueba toda clase de acciones. Por eso, la gente termina autodenominándose cristiana, pero no conoce al Dios de la Biblia. Como cristiano, debes esforzarte en conocer más a Cristo a través de las páginas de las Escrituras y de predicaciones fieles a ellas. De lo contrario, podrías creer que estás aplicando "un filtro" a tu vida, pero no será en realidad el del Señor. Debes conocer más de la Biblia para comprobar lo que es agradable a Él.

DEL CONOCIMIENTO A LA ACCIÓN

Una vez que determinas lo que es agradable al Señor, puedes enfocarte en ello. Por ende, también descubrirás lo que es "desagradable al Señor", lo cual deberás abandonar y alejarte. ¿Quieres alguna lista de "comprobaciones"? ¡Te ayudo con algunas preguntas que te "servirán de filtro"!

¿Qué clase de música escuchas diariamente? ¿Qué clase de material miras? ¿Qué tipo de litearura lees en la semana? ¿Utilizas algún criterio cristiano a la hora de vestirte, o sigues la moda de la época? ¿Qué tipo de cosas compartes y subes a tus redes sociales? ¿Con qué tipo de amistades decides pasar más tiempo? ¿Son amistades cristianas? ¿En qué pones más empeño, en tu trabajo o en tu vida espiritual? ¿Cómo gastas el tiempo? ¿Apartas un tiempo devocional para la oración y lectura bíblica?

Podríamos seguir con más preguntas, pero con estas ya tienes bastante para reflexionar y preguntarte si realmente estás aplicando un filtro en tu vida cristiana.


Recomiendo leer uno de los mejores libros escritos sobre conocer a Dios:

LOS ATRIBUTOS DE DIOS (Arthur W. Pink)

miércoles, 9 de agosto de 2023

De la tristeza del mundo al gozo en Jesús

Así vosotros, ciertamente, ahora tenéis tristeza, mas os veré otra vez y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. (Juan 16:22)

Aunque las palabras de Jesús se refieren a la tristeza de los discípulos por su inminente muerte en la cruz y al gozo posterior de su resurrección, estas pueden ser vistas desde una perspectiva más amplia. Como cristianos, comprendemos que la tristeza surge de vivir en un mundo marcado por el pecado.

Una pregunta recurrente es: ¿Por qué Dios permite el sufrimiento? La respuesta se encuentra en la elección de Adán y Eva, quienes prefirieron la muerte al desobedecer a Dios, en lugar de elegir la vida. Desde ese desvío, lo que era un paraíso perfecto se transformó en un mundo saturado de dolor, en el que abundan los cardos y espinos (Génesis 3:17-18).

Figurativamente, estos cardos y espinos representan también todos los males que acontecen en el mundo: la muerte, las enfermedades, los desastres y el caos que los acompaña. Los cristianos no estamos exentos de este mundo de «cardos y espinos». Experimentamos las mismas pérdidas que aquellos que no conocen a Dios, pero con una promesa que altera la perspectiva: vuestra tristeza se convertirá en gozo. Juan 16:22 nos envuelve en palabras de esperanza, como si el Señor mismo nos susurrara: "Sí, ahora están sumidos en la tristeza, pero habrá un día en que esta cesará, ¡y ese día será el de mi segunda venida!" La promesa de ese día resplandece en Apocalipsis: «Y enjugará Dios toda lágrima de sus ojos; y ya no habrá muerte; ni habrá llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas ya habrán pasado.» (Ap. 21:4).

Es cierto que para muchos que han sufrido la pérdida de seres queridos que partieron en el Señor, el consuelo de verlos de nuevo es grande. Sin embargo, el ancla que nos mantiene firmes y nos consuela en este mundo es, sin duda, la esperanza de encontrarnos con Jesús en su segunda venida.

En tu tristeza hoy ve a Jesús, no hay otro a quien acudir. El lloró con los que lloran (Juan 11:35) y Él promete enjugar un día tus lágrimas. Mientras tanto te acompaña en el dolor hasta que llegue la mañana resplandeciente en donde se cumpla su promesa:«os veré otra vez».

(...) Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría. (Sal 30:5)

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miércoles, 24 de octubre de 2018

¿Debemos alejarnos de "gente tóxica" como sugiere la sicología?

Algunos cristianos creen (como sugiere la sicología moderna) que no deben rodearse de "gente tóxica", o sea de gente que los influya negativamente. Con esa idea entonces Jesús nunca tendría que haber bajado del cielo para venir a salvar a pecadores "tóxicos" como tú y yo. Sin embargo murió en la cruz para transformarnos en hijos "potables".

Lucas 5:32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Por lo tanto, la Biblia nos enseña que debemos acercarnos a "esta gente tóxica" para llevarles la luz del Evangelio, para ser sal en medio de ellos (Mateo 5:13-16).

¿Pero no salimos muchas veces perjudicados por las personas? Puede ser, pero la Biblia nos recuerda:

1 Pedro 3:13 ¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros sois imitadores del bien?
La fuente de nuestra vida espiritual, paz, gozo y buena salud mental es Cristo y no las personas.
El mundo como pone sus esperanzas en el hombre concluye que sólo tienen que tener contacto con las personas que "te hacen sentir bien". Consideran "tóxicas" a otras personas cuando ellas mismas son tóxicas en su pecado.

Pero el cristiano ama a Dios porque él lo amó primero (1 Juan 4:19) y por eso podemos amar a nuestro prójimo como nosotros mismos.

Sin duda debemos alejarnos del pecado y evitar las malas compañías que corrompen las buenas costumbres (1ra Corintios 15:23) . Jesús comió y bebió con los publicanos, pero no para ser influídos por ellos, sino para que ellos sean influídos por él. Es decir, nos acercamos a los pecadores no para compartir su pecado, sino por el contrario para refutarlos y conducirlos al Salvador.

Efesios 5:11 Y no seáis partícipes de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien redargüidlas.

Cuando alguien dentro del cristianismo te venga con la idea de "alejarte de gente tóxica" respóndele:

-Los cristianos debemos alejarnos del pecado, porque nuestro Dios es santo, pero debemos llegar con el Evangelio a "gente tóxica", porque la medicina contra la toxicidad del pecado es la preciosa, pura y santa sangre de Cristo derramada en la cruz.

¿O acaso no recordamos nuestra propia toxicidad en el pecado sin Cristo?

Isaías 53:5  ...Y por su llaga fuimos nosotros curados.

miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Ante de ser pastor o misionero debes saber usar una pala!

El famoso misionero a los caníbales, Jhon Gibson Paton, evangelizó las tribus de la islas Nuevas Hébridas, al este de Australia y Nueva Zelanda.

Pasó mucho tiempo predicando el Evangelio a los indígenas en Aniwa sin mucho resultado. Como Paton sabía, la provisión de agua potable para la tribu era un problema de supervivencia, así que en vez de seguir predicándoles, en un momento tomó una pala y empezó a cavar un pozo.

Los nativos le preguntaron: -¿Para qué cavas un pozo? A lo que Paton respondió: -Pues, para sacar agua. Los habitantes de la isla se rieron de él diciendo que "el agua solo viene del cielo".  Pero grande fue el asombro de ellos cuando después de mucho esfuerzo el misionero halló agua en una napa.

Según dicen, este "descubrimiento" motivó a los nativos a ganarse el respeto de Paton, el cual les siguió predicando el Evangelio, solo que ahora con un público más atento a su mensaje.

Sin duda la preparación teológica de Paton en el seminario de Dumfries, Escocia, lo ayudaron en su tarea espiritual, pero cabe notar que sus trabajos previos en la vida secular (pasó mucho tiempo en la fábrica de su padre) lo ayudarían a saber cómo "manejar una pala".

Misioneros y pastores de escritorio

Sabemos que un buen seminario no suplanta el llamamiento del Señor, pero sí ayuda a perfeccionar y capacitar a un hombre (que tiene un llamado a servir como pastor o misionero) en asuntos teológicos. La pregunta es: ¿Es necesario algún tipo de preparación secular? Digamos metafóricamente "usar la pala".

Si el futuro misionero o pastor no se ha golpeado en la vida, y no sabe lo que es trabajar bajo el látigo del Faraón no comprenderá mucho a lo que están en similar situación.

Preparar un par de  sermones semanales, orar, visitar y hacer consejería pueden devastar a una persona que relativamente se ha esforzado poco en la vida.

Una visión de un mundo perdido en pecado, con sus dificultades, penurias y miserias rara vez pueden ser captadas desde un escritorio o despacho pastoral. La evangelización se vuelve más efectiva cuando el mensajero tiene algo de barro en sus zapatos.

La Biblia nos da ejemplo de "los que usaron la pala"

Moisés pasó 40 años en el palacio de Faraón, pero Dios le preparó otros 40 años cuidando las ovejas de su suegro en el desierto antes de ser el gran guía de Israel (Ex. 3:1).

El principal rey de Israel, David, fue un trabajador "tomado detrás del ganado" (1 Cr. 17:7).

El gran profeta Eliseo fue llamado por Elías mientras ¡estaba arando con nada menos que 12 yuntas de bueyes! (1 Re. 19:19).

Pedro antes de ser pescador de hombres, fue un esforzado pescador de peces (Lc. 5:10).

Esto sin contar que aquel que fue el Salvador del mundo pasó 30 años en una carpintería.

¿Aún te quedan dudas sobre cómo usar la pala?

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miércoles, 1 de agosto de 2018

¿SACASTE HOY LA BASURA?

Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:6-7).
Supongamos que dijéramos: "Esta semana no voy a sacar la basura de mi casa para el recolector porque puedo hacerlo la semana que viene". No sé cuánto produces de basura diaria en tu hogar, pero seguramente en el término de siete días el olor apestaría, las moscas del barrio vendrían en cantidades y estoy casi seguro que alguna que otra rata haría su nuevo hogar en tu casa.

¿Y qué pasaría si esta "acumulación de basura" duraría un mes? Te enfermarías junto a toda tu familia en medio de un ambiente irrespirable y contaminado. Los vecinos se enterarían que hay un nuevo basurero en la zona y atenderías a todos tus amigos desde la puerta ya que "en casa no se puede entrar". Así el acumulamiento de basura no solo sería perjudicial para ti y tu familia, sino que también te alejaría de las personas.

Acaso, ¿no sucede lo mismo con la vida espiritual? Yo me doy cuenta que si no busco al Señor a diario para que Él me santifique, la misma basura que produce a diario mi carne se va amontonando de forma alarmante.
Nuestra carne es una fábrica continua de basura, pero la sangre de Cristo una fuente continua de limpieza.
Decaer en nuestra vida espiritual en el ejercicio de la santidad es como dejar acumular la basura en nuestra casa. Al principio nos molesta vivir mal, pero muy pronto nos acostumbramos a vivir en la miseria. ¿Podremos comportarnos así como creyentes? La palabra de Dios nos recuerda algunas cosas. NO OCULTES TU PECADO -¿Como estás? -¡Bien!, es nuestra respuesta natural automática para no levantar sospechas. -¿Puedo entrar a tu casa? (tómalo como una metáfora de tu vida privada) ¡No es buen momento!, es la respuesta natural cuando nuestra vida está llena de pecado acumulado (no cerramos).

El texto del principio nos dice que "si estamos en comunión con Dios" estamos en un ambiente luminoso y limpio, y la Palabra de Dios es nuestra guía y por eso "practicamos la verdad". Pero cuando nuestra vida se aparta de la comunión con el Señor (y no sacamos la basura a diario) mentimos. Les decimos a los demás que nuestra casa está en orden, pero que no están invitados a la misma. De esta forma perdemos "la comunión los unos con otros", nos cerramos a los consejos que otros pudieran darnos y casi seguro doy por sentado que venir a la casa de Dios se empieza a transformar en algo molesto. ¿Qué hacer entonces?

LA SANGRE DE CRISTO NOS LIMPIA

La sangre de Cristo derrama en la cruz fue la que nos salvó. Pero esta sangre santa del Cordero no solo obró la salvación de los creyentes sino que además obra su santificación.

Hebreos 13:12  nos dice: Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

Jesús compró un pueblo para santificarlo. Lo sacó literalmente del basural de este mundo. Él nos ha dado en su gracia su Espíritu Santo y su Palabra como medios para santificar nuestra vida también. En este poder del Espíritu es que podemos "sacar la basura diariamente" que vamos generando: la lujuria, la ira, la impaciencia, la rebeldía, las palabras torpes, es decir: "las obras de carne" (Gálatas 5:19).

SACA LA BASURA A DIARIO ¿Has dejado que la basura se acumule innecesariamente esta semana, este mes... o este año?  Muchas veces no arreglamos cuentas con el Señor porque decimos: ¿Señor me perdonarás otra vez? ¿No te cansas de mí?  Y así seguimos viviendo en un basural que por otro lado cada día se hace más grande y que un día podría desbordar por las ventanas de nuestra casa. Allí es cuando perdemos nuestro testimonio cristiano.

Ve en arrepentimiento a la Fuente de limpieza, Cristo. Él no solo ha venido a limpiar y sacar la basura de pobres pecadores perdidos como tú y yo, sino que vino a traer su exquisito aroma a santidad. Él quiere poner en orden la casa de tu vida para Su Gloria. ¡No te dejes estar!

 Porque para Dios somos grato olor de Cristo... (2 Corintios 2:15).

martes, 24 de julio de 2018

¿CUÁNTAS VECES PERDONARÉ?

Entonces Pedro, acercándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y yo lo perdonaré? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18:21 y 22)
Parece una pregunta simple y hasta inocente la realizada por Pedro: ¿Cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? , pero al parecer ya tenia cierta respuesta preconcebida en su corazón, pues agrega: ¿Hasta siete?

La pregunta de Pedro viene acompañada con la idea de un perdón limitado.

Pedro buscaba en la cantidad de veces la oportunidad para no perdonar a su hermano.

Este es un ejemplo, de nuestra naturaleza humana, que a veces busca aparentemente la "voluntad de Dios", pero condicionándola a pensamientos e ideas previas.

Esta, por cierto, no sería una búsqueda sincera de la voluntad de Dios.

Muchas veces creemos que estamos haciéndolo la voluntad de Dios en el trato con nuestros semejantes, cuando en realidad actuamos por nuestra propia voluntad de acuerdo a lo que ya teníamos decidido en el corazón.

Si en nuestro corazón hemos decidido perdonar un número limitado de veces (o directamente no perdonar a un hermano), a los ojos de los demás podemos mostrarnos con un aparente sosiego y equilibro, pero delante de Dios no podemos ocultar que nuestro corazón encierra pensamientos amargos contra el hermano y  tarde o temprano, con el tiempo, aflorará nuestro carácter vengativo.

SETENTA VECES SIETE ¿Cual fue la respuesta de Cristo frente a la cantidad de veces que se debiera perdonar? Él dijo: Setenta veces siete.

La frase es un recurso linguístico conocido como "hipérbole", utilizado muchas veces por el Señor, donde se resalta en una frase un concepto sobredimensionándolo (en este caso la cantidad de veces a perdonar.)

Otros ejemplos de esta forma de expresión podemos hallarlo en los siguientes pasajes: Lucas 6:41, Marcos 10:25.

Dicho de otra manera, Jesús le dice a Pedro que debería perdonar: "Toda las veces que sea necesario."

El dicho "setenta veces siete" es muy antiguo, pues ya vemos a Lamec en Génesis utilizando esta frase, ¡pero en vez de hacerlo en un contexto de perdón lo hace en uno de venganza!
Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será. (Génesis 4:24)
Nuestra carne se vengaría setenta veces siete de todos aquellos que nos hacen mal, pero la enseñanza de Cristo es lo opuesto.

¡Que contraste existe entre aquel que dijo vengarse setenta veces siete, y la frase del Señor que nos invita a perdonar setenta veces siete.!

Cristo es la fuente del amor y por ende la del verdadero perdón.

Si queremos aprender a perdonar, debemos hacerlo estando al lado de Cristo, ya que solos, por nuestra iniciativa humana, no podremos hacerlo correctamente.

Si no vemos al hermano a través de la mirada de misericordia del Señor, no nos será imposible perdonar de verdad.

Perdonaremos solo de palabra, pero no con el corazón.

Aquel que nos dijo "amad a vuestros enemigos" ¿Como no nos enseñará a perdonar a nuestros propios hermanos espirituales? El libro de Proverbios dice:
 El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte: Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. (Proverbios 18:19)
Solo Cristo tiene la llave del perdón para abrir todos los cerrojos del corazón.

Quizá en este tiempo halla muchos "cerrojos de alcázar" entre los hermanos, que Cristo quiere abrir

Él quiere liberar a su pueblo de celos, contiendas y dicensiones. (1 Corintios 3:3)

Pero para esto, ÉL debe primero hacernos comprender en lo profundo del corazón, lo que significa: "setenta veces siete."

Antes sed benignos los unos con los otros, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo. (Efesios 4:32 )

sábado, 2 de junio de 2018

Nos olvidamos que somos “esclavos de Cristo”

¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. (Lucas 17:9)

Vivimos en un tiempo donde muchos cristianos han perdido la conciencia de que son esclavos de Cristo. Por un lado recuerdan que fueron comprados por la sangre de Cristo y que Dios los libró de la esclavitud de la muerte y el pecado para ponerlos en el camino de la vida eterna, pero por otro lado se olvidan que ahora son siervos (esclavos) del Señor. Saben los mandamientos, pero no lo obedecen. Reconocen el señorío de Cristo de manera mental, pero no de manera práctica.

La parábola de Lucas nos muestra que un amo da por sentando la fidelidad de sus siervos. Asume, sin vacilaciones, que lo que el amo manda será ejecutado por el “siervo inútil” (que todos somos). Pero extrañamente hoy “los esclavos” parecen tener la insolencia de decir al Señor:

-¡Señor, dame un buen argumento y te obedeceré! -¡Dialoga conmigo... y si me convences quizás te sirva! -¡Impresióname con algún buen pensamiento!

Muchas veces, como pastor me veo en la difícil tarea de “convencer” con la Palabra a la gente para que obedezca a Dios, pero tristemente las personas no reaccionan al mandamiento bíblico liso y llano (tal cual está escrito), sino que necesitan argumentos que deslumbren sus mentes, piruetas retóricas, dar un triple salto mortal el en aire y caer parado para que, quizá, con desdén, tomen en cuenta algún consejo bíblico. Hay un claro desplante a la autoridad de las Escrituras la cual no parecería serles suficiente.

¿Qué ha pasado con la conciencia de que CRISTO ES EL SEÑOR? Pues se ha perdido.
¿Por qué me llamáis: Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? (Lucas 6:46) 
El discípulo de Cristo tiene que tomar la cruz, tiene que negarse a sí mismo y obedecer a Su Señor. En la Biblia encontramos toda la información necesaria de cómo debemos vivir. El problema está en que muchas veces no necesitamos más información bíblica respecto a un tema, sino simplemente obedecer. El amo no pregunta a su siervo: -¿Tienes ganas de obedecerme hoy? -¿Te has despertado con el pie derecho? -¿Estás de  buen humor como para servirme este día?

Si no que el Amo simplemente asume que su siervo lo obedecerá sin importar sus confusos sentimientos.

De la misma manera ser “esclavos de Cristo” para obedecerlo, tiene que estar como primera prioridad; debemos poner la autoridad de nuestro Señor antes que nuestro orgullo, antes que nuestros pensamientos, antes que nuestra incredulidad y antes que nuestro amor propio.

La santificación es por gracia, sí pero la gracia se ruega a Dios. No es una actitud pasiva como que "algún día la gracia cambiará mi carácter y forma de ser", mientras tanto justifico lo que soy con mil excusas. Cargar la cruz y pedir gracia a Dios van de la mano.

Sigamos el ejemplo del apóstol Pablo que sabía que si no se humillaba diariamente sería reprobado en su servicio a Dios (como quien saca una mala calificación).

Sino que golpeo mi cuerpo, y pongo en servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado. (1Corintios 9:27)

Nuestra carne se rebela contra el Espíritu a cada minuto, por lo tanto tenemos que ponernos humildes bajo la poderosa mano de Dios.

Estamos en una triple guerra constante contra nuestra propia concupiscencia, el pecado del mundo y satanás. Lo peor que puede hacer un soldado atrincherado es "levantar la cabeza" porque una bala del enemigo puede agujerearle la frente. ¡De la misma manera, cuando levantamos nuestra orgullosa cabeza somos blanco fácil de las balas del enemigo!

Dios nos dé Su gracia para obedecerlo; seamos siervos humildes que reconozcan a Cristo como el Señor de señores en toda circunstancia.

Pero ahora, libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. (Romanos 6:22)

sábado, 31 de marzo de 2018

Cuando más conocimiento no implica más obediencia a Dios

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. (Juan 16:12 - RV-SBT)

Es correcto pensar que al escuchar más predicaciones nuestra vida espiritual mejoraría. Estoy hablando, por supuesto, de predicaciones basadas íntegramente en la Palabra de Dios.

Pero me temo que, en muchos casos, al acostumbrarnos a escuchar tantas predicaciones, ya sea en nuestra iglesia o por audio o video, nos vamos haciendo poco a poco impermeables al contenido. ¿Como sucede esto? Bien, lo que al principio nos parecía formidable y grandioso, luego al conocerlo y recibirlo una y otra vez, ya no tiene el mismo impacto. Es así que muchas veces procuramos escuchar más predicaciones y leer más libros en busca de un impacto mental, acumulando conocimiento pensando que esa es la solución, pero la raíz del problema es que no tenemos un profundo deseo de obedecer a Dios.

Queremos poner nuestra mente en la gloriosa luz celestial (eso es bueno), pero aun nuestro corazón en tinieblas está lejos de obedecer y querer someterse al Señor de señores. Como dijo un viejo predicador en su sermón dominical:
Muchos de ustedes, aquí esta mañana no necesitan más luz, eso empeoraría las cosas para ustedes en el Juicio. Lo que necesitan es más obediencia. Algunos han sabido por años lo que deben hacer y no lo han hecho, se detienen. Como dijo el Señor:  -Tengo muchas cosas para deciros, pero no la podéis llevar... Estando cinco minutos dentro de la eternidad creo que muchos de nosotros desearemos haber sacrificado más, orado más, amado más, sudado más, afligirnos más, llorar más.                                                                                                                                                                                                                         (Leonard Ravenhill)
Si la teología que aprendemos no impacta en nuestra forma de vivir, transformándonos, es solo un conocimiento vacío. Santiago nos recuerda este engaño tan común de nuestro corazón:

Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1:22)

ESCUCHANDO MÁS DE LO QUE SE PUEDE SOBRELLEVAR

Al pronunciar Jesús esta frase la hace en el contexto de su inminente crucifixión, el juicio venidero y la manifestación del Espíritu Santo para el poder de la iglesia y la predicación del evangelio. Por supuesto que tenía miles de cosas para decirles a sus discípulos, pero no era el momento, ni tampoco era algo que ellos podían asimilar.

Muchas veces hay un avance en conocimiento teológico que no va a acompañado de un modo de vivir. Cuando vemos falencias en nuestro diario vivir, pecado y desazón, pensamos que lo que nos falta es más conocimiento. Pero el problema no es que nos falte más luz (como de decía Ravenhill), sino que falta  más humillación para obedecer al Señor. En la vida cristiana "saber" no consiste en comprender esquemas doctrinales y saber de teología bíblica, sino que consiste además en aplicarlo a nuestra vida diaria. Sé de un tema cuando lo vivo aplicándolo en el temor de Dios, que es el principio de toda sabiduría (Prov. 1.7).

Hay una gran diferencia entre ser filósofos del cristianismo a ser discípulos que llevan la cruz de Cristo.

ALGUNAS PREGUNTAS PARA EXAMINAR NUESTRO BALANCE CONOCIMIENTO-PRÁCTICA

Toda alma que recibe la Palabra de Dios regularmente en una iglesia sana debería hacer un "stop" y preguntarse:
  1. ¿Cómo afecta a mi vida la enseñanza bíblica que recibo?  ¿Qué ha cambiado en el último año?
  2. ¿Desde que comencé a recibir la Palabra de Dios en forma regular he crecido en santidad?
  3. ¿Pueden decir la congregación de mí que soy un creyente maduro y confiable como una "columna" de sostén para mi iglesia? (Comp. 1Tim 3.15).
Pregunta para los matrimonios cristianos:
  1. ¿Es nuestro hogar la "primera iglesia" donde se comparte, ora y enseña la Palabra de Dios?
  2. ¿Desde que hemos comenzado a recibir enseñanza, nuestro matrimonio se asemeja un poco más a la relación de Cristo y su iglesia?
  3. ¿Pueden nuestros hijos creer en el evangelio por lo que nosotros vivimos y demostramos en el seno de nuestro hogar como padres?
Cada cual examine su vida a la luz de los frutos. ¡Que el recibir sana enseñanza bíblica no sea un motivo de juicio para nuestra vida, sino de crecimiento y madurez!

...Porque a todo aquel a quien le fue dado mucho, mucho se le demandará; y al que encomendaron mucho, más se le pedirá. (Lucas 12.48)

 

jueves, 28 de diciembre de 2017

LA PELIGROSA FRASE HECHA: "QUE SE CUMPLAN TODOS TUS DESEOS"

Imagínense que Dios cumpliera todos los deseos del ser humano; por cierto el mundo como lo conocemos terminaría en ese mismo día. ¿Sabe el hombre qué es lo que quiere realmente? ¿Son sus deseos, porque sean en apariencia "buenos", realmente buenos?
 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. (Salmos 25:12)
Como cristiano me alegro de que Dios muchas veces no cumpla mis deseos y frustre mis planes, porque me doy cuenta que por más buenas intenciones que haya podido tener no eran los planes de Aquel cuyos caminos son más altos que los míos (Isaías 55:9). Siempre a fin de año nos encontramos con personas y familiares que no conocen a Dios y la frase más peligrosa que le puede decir un creyente a ellos es : "Que se cumplan todos tus deseos". Pero, ¿qué es lo que desean los hombres sin Dios?
  • Piden salud, pero no ponen sus vidas en las manos de Aquel que les da el sustente de su cuerpo.
  • Piden amor, pero no conocen el amor de Cristo que dio su vida por los pecadores.
  • Piden prosperidad, para luego olvidarse de las cosas espirituales y enfocarse en las materiales.
  • Piden paz, pero su corazón no está reconciliado con Dios por medio de Cristo, el único que da la paz.
Desde los tiempo de Noé el hombre no ha cambiado en nada y su corazón sigue deseando el mal y el pecado.
Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. (Gen 6:5 ).
El hombre seguirá persiguiendo sus propios deseos generados por su propia naturaleza caída y no querrán ir al Señor para tener vida (Juan 5:40).

Desear a los hombres que se cumplan sus deseos es desearles la muerte misma. Recordar al rico de la parábola de Lucas 12:20, que tenía muchos bienes en este mundo para regocijarse y estar  tranquilo, sin embargo esa misma noche encontraba su muerte.

Quizá , una frase más acertada sería: "Que este año, sea el año que tu vida busque a Cristo, el Salvador".

Y respecto a los cristianos:  ¿Cuáles serán nuestros deseos para este año?

Que todos nuestros deseos puedan ser en el temor de Dios, y lo alabaremos por aquellos que se cumplan y también por lo que no se cumplan, pues nuestro Padre celestial sabe lo que realmente nos conviene para sus fines y su gloria, que es nuestro deleite. Amén.
 Cumplirá el deseo de los que le temen (Salmos 145:19)

jueves, 15 de septiembre de 2016

¿POR QUÉ SOMOS AFLIGIDOS POR DIOS?

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. (Deuteronomio 8:3)
¿Cuál es el origen de las aflicciones? La gente que no conoce a Dios dice: "son cosas de la vida", o para hacerlo más impersonal: "es el destino" (como si se tratara de algún ente místico que gobierna las cosas). Otros atribuyen las aflicciones a la obra del Diablo. Otros opinan que es causa de algún pecado. Pero si conocemos más de la soberanía de Dios, como creyentes en Cristo sabemos que nada escapa a su voluntad. Notar los verbos en este versículo: "te afligió, te hizo tener hambre..." pero también dice: "te sustentó". Vemos que la prueba es una iniciativa de Dios tanto como la salida a la misma.
Hace poco tuve un episodio médico (no de gravedad, pero sí de incertidumbre). Mi esposa recibía múltiples mensajes por teléfono y la redes sociales de aquellos que nos conocen y se preocupan. Notamos con mi esposa que había una frase recurrente por personas cristianas de distintos lugares y culturas que decían: "Dios está en control". Recuerdo haber predicado muchas veces sobre el control de Dios y recordar textos acerca de que "ningún pajarito cae a la tierra (muere) sin que Dios lo quiera" (Mateo 10:29). Pero en las horas de incertidumbre, donde todos los sucesos se agitan, donde no hay tiempo de pensar ni reaccionar se nos nubla esta visión de la soberanía de Dios, y es bueno que otros cristianos nos hagan recordar: Dios está en control... Dios está en control de todas las cosas. Dios está en control de todo los que nos pasa, y dentro de ese control también tiene sabios propósitos con nosotros. Siempre somos dados a pensar que las aflicciones son  algún tipo de "mal entendido de Dios hacia nosotros", algo así como: ¡Esto no debería pasarme! ¿Por qué a mí?  ¿Acaso no hay otras personas pecadoras que necesitan ser probadas más que yo?

Veamos en la Biblia cómo Dios afligió a su pueblo Israel y le hizo tener hambre, y lo hizo por sabias razones.

1) PARA AFIANZAR LA DEPENDENCIA CONTINUA DE DIOS El maná caía cada día, no podían guardarlo como reservas, sino que cada mañana (a excepción del día de reposo) tenían que recogerlo como una muestra del sustento diario de Dios.

2) PARA ENTENDER QUE LA VIDA TIENE UN FIN MAS ELEVADO Y ESPIRITUAL “No solo de pán vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios”. Estas fue la contestación de Jesús dada al Diablo en Mateo 4:4. Y que es tomada de este pasaje de Deuteronomio. No solamente el mundo, sino aún muchas iglesias creen erradamente que la prosperidad material es un signo de la gracia de Dios. Por el contrario, muchas veces Dios nos hace pasar necesidades para mostrarnos luego su gracia, para que realmente pensemos en el estado de nuestra alma.

Muchas personas al pasar por momentos difíciles de tristeza y necesidad, despiertan a la necesidad principal: La necesidad de Cristo. Hacernos pasar por un desierto sin agua y pan es el método de Dios para despertar la necesidad espiritual de su pueblo acerca de Él. A su tiempo Él hará brotar agua de la roca (Números 20:11) y hará caer pan del cielo, y esto son símbolos de Jesús:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. (Juan 6:53 al 58)

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No nos equivoquemos. Ser afligidos no evidencia la falta de bendición de Dios sobre nuestra vida, sino que puede ser parte de su proceso para mostrarnos más de su gracia. Nos hará “tener hambre” a propósito para que podamos ser saciados por Él. Y de esta forma, nuestra fe en Dios se verá fortalecida, cuando pasemos tomados de su mano por las aflicciones que Él prepara para sus hijos.

...si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo sea manifestado. (1 Pedro 1:6 y 7)

martes, 15 de diciembre de 2015

¿De verdad sirves a un Dios vivo y verdadero?

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1ra Tesalonicenses 1:9 ... y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero. Servir a Dios no quiere decir que debas dejar de trabajar, estudiar o los deberes domésticos para pasar “todos los días en un ministerio cristiano”. Mucha gente descuida a su familia, su trabajo y responsabilidades esenciales para llevar una vida de iglesia y de esta forma dicen: “Ahora sí estoy sirviendo a Dios”. De hecho, muchas iglesias se la ingenian para mantener a la gente entretenida dándoles “mini-responsabilidades” (si le damos algo que hacer... se mantendrán en el camino del Señor piensan). A quien no le dan un escobillón para barrer le dan una guitarra para tocar. Arreglar las luces, pintar la iglesia, u ordenar el mobiliario pueden ser tareas nobles si se hacen como para el Señor y de corazón (son tareas necesarias). Pero si el servicio a Dios pasa sólo por "engancharme en actividades" allí hay un grave problema espiritual y de autoengaño. La gente del mundo ha inventado algo llamado "terapia ocupacional". Es decir, son actividades que se les da a una persona con fines terapéuticos y que a largo plazo mejora la salud mental y física. No tengo nada en contra de la terapia ocupacional, pero en el servicio al Señor Jesucristo debe exigir un estándar más elevado que la sicología de este mundo. ¿Por qué hay pocos cristianos que sirven a Dios sinceramente? ¿Por qué en las iglesias los que están comprometidos con Cristo (no con el pastor) no son muy frecuentes? La cuestión pasa por la idolatría que todos traemos en nuestra naturaleza caída.  Si somos verdaderos convertidos al evangelio se supone que hemos abandonado los ídolos de este mundo para servir al Dios vivo y verdadero. El Espíritu Santo que mora en el corazón del creyente lo impulsa a la consagración. Pero puede haber períodos en el creyente donde la idolatría nuevamente resurge. El trabajo se convierte en un ídolo, el ocio se convierte también en un ídolo. La salida con amigos se convierte en un ídolo, así como la familia se convierte en un ídolo. El estudio como la holgazanería se convierten en un ídolo. ¿Cómo sabemos que esto ha pasado? Cuando el Dios vivo y verdadero ha ocupado el último lugar de nuestra agenda de idolatrías... esto ha sucedido. Dios es celoso y dice: "No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Éxodo 20:3). Si Dios no es nuestro Dios vivo y verdadero, entonces somos idólatras. Podemos cambiar nuestra idolatría de servir al mundo por actividades de iglesia, pero seguirá siendo idolatría, ya que estamos pensando en nosotros y no en la gloria Dios. Creo que haríamos cualquier cosa para ser admirados (incluso predicar en un púlpito) y eso seguiría siendo idolatría (aunque al parecer tenga relación con Dios). Cuando sirves al Dios vivo y verdadero, ese Dios estará presente en cada momento de tu vida. Al levantarte, al ir al trabajo, estando en casa, o entre amigos, tu carácter de hijo de Dios se manifestará. Vivimos en una sociedad que idolatra el dinero, el sexo, el poder, y el orgullo. Un hijo o una hija de Dios resplandecen fácilmente como luminares en este mundo de oscuridad (Filipenses 2:15). Cuando un creyente está centrado en Dios, está centrado en el evangelio. Cuando estamos centrado en el evangelio el deseo de servir en nuestra iglesia local viene de forma natural. Cuando tu Dios es una realidad cada día de nuestra vida (de forma viva y verdadera), percibimos su amor, amamos su Palabra, y nuestro corazón rebosa de alegría amando también a nuestros hermanos en Cristo. Cuando vivimos en nuestras idolatrías ya es un sacrificio orar, leer la Biblia o ir a los cultos. La vida espiritual se torna en una pesada carreta que tratamos de empujar. Esto sucede cuando no ponemos a Dios delante nuestro. La idolatría gana la batalla... Renovemos hoy nuestra consagración a Dios. No servirmos a un dios muerto sino a un Dios vivo, pues Cristo murió por nuestros pecados dando su vida en la cruz pero resucitando al tercer día. No servimos a un dios falso sino a uno Verdadero que tiene palabras de vida eterna. Cristo tiene que ser el centro de nuestra vida. Vayamos en oración en este día solicitando que él derribe los ídolos de nuestro corazón empezando por el principal, que somos nosotros mismos. Que la cálida presencia de Dios inunde nuestro apático ser, entonces podremos experimentar y decir: ¡Estoy vivo, porque sirvo a un Dios vivo y verdadero!

Salmos 2:11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.

 

domingo, 20 de septiembre de 2015

El abuso de la paciencia de Dios

Proverbios 29:1 EL hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina. Hay un aspecto de Dios donde las personas encuentran consuelo: "Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad". (Salmos 86:15, 103:8 y 145:6). La frase "lento para la ira" nos da la idea que Dios es un Dios paciente. Nosotros muchas veces ante cualquier persona que nos ofende, o incluso contraría nuestra opinión, somos dados enseguida a la ira. Sin embargo Dios es muy paciente. Pero en este caso no quiero hablarte de la paciencia de Dios, sino de la otra cara de la moneda: "La paciencia de Dios tiene un límite". Dios es infinito, su paciencia también, pero el mismo Dios de la Biblia nos da advertencias acerca de nuestras persistencias en el pecado. Hay advertencias de Dios en su Palabra para nuestra rebeldías constantes. Dios muchas veces nos reprende con su Palabra y en vez de quebrantarnos, como dice el proverbio, "endurecemos más nuestra cerviz". Decimos dentro nuestro: "Sé cuál es la voluntad de Dios, sin embargo voy a persistir un tiempo más en desobediencia... total Él es un Dios paciente". Pensamos que "podemos tirar de la cuerda" de la paciencia de Dios en forma indefinida y que Él jamás nos reprenderá o recibiremos castigo. Y si acaso consideramos que Dios nos reprenderá de alguna forma, nuestras ideas superficiales acerca del carácter de Dios y las advertencia de su Palabra, no llevan a pensar que esto no será más que: una "palmadita" de niño pequeño.

¿Cuál puede ser el fin de la persistencia en desobediencia a Dios?

Nuestra mente carnal nos lleva a pensar no solo en segundas oportunidades, sino en un sin fin de oportunidades donde Dios nunca nos reprenderá y de esta forma "tensamos cada vez más la cuerda de la paciencia de Dios". Dios en su amor quiero corregirnos, quiere encaminarnos, pero nosotros persistimos muchas veces en rebelarnos. Llegará el momento donde, como dice Proverbios: "serás quebrantado/a, y no habrá medicina para ti". Hebreos 12: 16 y 17 nos recuerda a aquel hijo de Jacob, Esaú, hombre que tenía en poco los asuntos espirituales, que perdió el derecho a su primogenitura por "venderla por un plato de comida mundano". Su primogenitura tenía que ver con la descendencia por la que vendría el mesías, es decir, Cristo, ¡pero a Esaú no le importó Cristo! Luego que fue desechado lloró, se quebrantó, pero no hubo lugar para su arrepentimiento, es decir, no hubo para él medicina.

También la Biblia nos muestra en Deuteronomio capítulo uno, al pueblo de Israel, que tenía que salir para la batalla, pero desobedeció a Dios, no creyó a su Palabra y querían volver a Egipto de donde Dios lo había libertado. Dios se enemistó con esa generación incrédula y rebelde y juró que morirían en el desierto. El pueblo de Israel ante esta sentencia, con gran remordimiento de conciencia salió a pelear "de manera desesperada" contra el enemigo... pero Dios ya lo había abandonado. ¿El resultado? El pueblo fue derrotado, y luego toda esa generación murió en el desierto. Este fue el resultado que nos muestra la Biblia:

Deuteronomio 1:45 Y volvisteis, y llorasteis delante de Jehová; pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.

Siendo dóciles a la reprensión

Israel estuvo endurecido en un momento de la historia (tiempos de Ezequías), y Dios lo reprendió y le dijo al pueblo:
 No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres: dad la mano a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y la ira de su furor se apartará de vosotros. (2 Crónicas 30:8).
En este caso el pueblo se quebrantó delante de su Dios, ¿y cuál fue la consecuencia de este arrepentimiento?
 Levantándose después los sacerdotes y levitas, bendijeron al pueblo: y la voz de ellos fue oída, y su oración llegó a la habitación de su santuario, al cielo. (2Crónicas 30:27)
Estimado amigo/a: Si Dios te llama al arrepentimiento, si Él te llama a poner tus caminos en orden, si su Palabra te ha reprendido una y otra vez acerca de tus pecados y malas acciones, por favor no te sigas endureciendo. Está demostrado por su Palabra que la paciencia de Dios tendrá un límite, que tu rebeldía, que cada día tensa más la cuerda paciencia de Dios, un día puede cortarse y no habrá ya más vuelta atrás. Podrás llorar, lamentar tu condición en aquel entonces, pero ya no habrá medicina para ti. ¡Evítate este mal! Y ve humillado a los pies de Cristo en oración hoy.

... Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones. (Hebreo 4:7)

jueves, 2 de julio de 2015

Hambre y sed de justicia

 
Mateo 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Si los hombres somos injustos por naturaleza, ¿cómo podremos tener  hambre y sed de justicia? Tenemos que entender que cuando la Biblia habla de sed y hambre de justicia, no se refiere a una justicia terrenal. -Mucha gente quiere combatir la injustica social, pero eso no significa tener hambre y sed de justicia. -Otros combaten la injusticia política, pero no se trata de eso tampoco. -Otras personas, incluso, quieren combatir la injusticia religiosa denunciando todos los engaños, pero aún así esto no es prueba que la persona tenga el "hambre y justicia" bíblico que lleve a la salvación de su alma. ¿Qué son el hambre y sed de justicia bíblicos nos preguntamos? Es una búsqueda de la justicia de Dios, y este deseo sólo lo puede poner el mismo Dios en el injusto corazón del hombre escucha su Santa Palabra. Cuando buscamos la "justicia" por medio de la Biblia, entendemos como pecadores que merecemos la condenación de Dios. Dios es santo, recto, y por lo tanto justo en condenarnos. Cuando entendemos esto, toda auto-justificación cae. Cualquiera que piensa: "No soy tan malo después de todo", no está buscando la justicia de Dios sino justificarse por obras, y de esta forma  nunca tendrá la salvación de su alma. Una búsqueda correcta de la justicia te lleva a cerrar la boca, reconocerte pecador y caer de rodillas delante del aquel Juez justo, que tiene el poder para condenarte. Cuando dices: "Soy culpable de mi maldad, es justo que sea condenado", es allí cuando la gracia de Dios resplandece y te Cristo te muestra la justicia de la cruz. Miramos a Cristo y entendemos que el sí era justo y sin pecado, sin embargo se entregó por un injusto como yo.
1Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.
El hambre y sed de justicia que Dios despierta en nuestro corazón, nos lleva necesariamente a asirnos de la justicia de Cristo hecha en la cruz del calvario. Sólo la justicia de Cristo puede hacernos justos delante de Dios. Dios tiene que castigar el pecado, su justa ira tiene que ser satisfecha. Cristo se interpone entre la justa ira de Dios y el pecador que confía en él. El inocente hijo de Dios es castigado por nuestros pecados y su justicia es imputada a nosotros. Esto lo recibimos por gracia, como favor de Dios. El hambre y sed de justicia, no solamente nos guía a una salvación, sino que esa característica se mantiene en todo el transcurso de la vida del creyente.

Es una evidencia de la salvación, que la persona demuestre una sed y hambre de Dios. Aquel que tiene hambre y sed de Dios, lo buscará en oración, lo conocerá a través de la lectura de la Biblia, tendrá una necesidad de estar con otros hermanos en la fe y servir en una iglesia local.

En resumen, hambre y sed de justicia es la búsqueda de Cristo mismo.
Juan 6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

¿Y tú de qué tienes hambre y sed?

sábado, 28 de febrero de 2015

¿Asistir a la Iglesia por Enamoramiento?

Analogía del casamiento

El mundo todavía sigue casándose sobre el fundamento del "enamoramiento". Dicho más claro, como menciona 1Tesalonicenses 4:5, por pasión de la carne. ¿Cuál es el resultado de estas uniones meramente enamoradizas? La separación o divorcio a pocos años de casarse (promedio, dos años). Es decir que cuando pasa la "novedad" y las personas empiezan a conocerse, caen en la cuenta de sus fallas y caracteres... y toda la pasión que se tuvo en un momento se esfuma. Cuando ya ha pasado un año y han vivido fechas festivas juntos, vacaciones juntos, y otras vivencias, se encuentran tarde o temprano con la rutina diaria, y  eso empieza a desagradar. Es decir cuando el niño se aburrió del juguete nuevo ya quiere otro. Y cuando los cónyugues se aburren de su carnalidad mutua, quieren "otra carne". Por eso los matrimonios si no están fundados en Dios y su Palabra fracasarán de alguna forma  (no siempre separándose, pero otras veces sí). El matrimonio es un pacto de por vida delante de los ojos de Dios, y tiene que ilustrar de alguna forma la relación entre Cristo y la iglesia (Efesios 5:25). El enamoramiento en la carne es pasajero, pero el matrimonio fundado en el amor en Cristo es una roca que permanece.

Los que se unen a la iglesia por enamoramiento

Muchas personas se unen a una iglesia, pero jamás desarrollan una perspectiva bíblica de lo que significa ser miembro y ser una oveja sujeta a guía. Les gusta determinadas cosas del predicador, sus mensajes, la compañía de hermanos, ciertas actividades sociales etc.  Al principio de este período de enamoramiento, todos es entusiasmo y ganas. El tiempo va pasando y la persona se enfrenta inevitablemente con varios aspectos que conlleva  la vida de iglesia:
  • Si la iglesia es verazmente bíblica, enfrentará a la persona con sus pecados (muchos se ofenden cuando tienen que "entregar su becerro de oro" ).
  • El creyente que está en la membresía de una iglesia local, está sujeto a disciplina, y su vida ya no es anónima (se conoce su forma de vivir, no se pueden ocultar).
  • Se da cuenta del alto requerimiento de Cristo en ser discípulo, y esto va en contra de los intereses de su carne.
  • Se da cuenta que sus hermanos "son de carne y hueso" y tienen fallas y pecados como todo el mundo, pero no los acepta (desconciendo sus propias faltas).
  •  El pastor que antes admiraban, al "acostumbrase" a las predicaciones, poco a poco se cae en un menosprecio.
  • Buscaban una novedad, no el alimento de la Palabra. Una integración meramente social, que no es lo mismo que pertenecer al cuerpo de Cristo.
  • Ya se aprendieron los himnos y canciones, y esto parece que deja de ser una novedad también.
La persona que solo asisten por enamoramiento, sin bases bíblicas (no que no se las hallan enseñado,  sino que nos la cree en lo profundo del corazón) pronto dejará la iglesia local. El juguete nueve perdió su atractivo, y sale en busca de un juguete con otras características, luces y colores. Muchas personas dicen que nunca pueden encontrar un pastor acorde a su corazón, pero ignoran que en su corazón no tienen el deseo de ser ovejas. Nunca encuentran "su iglesia perfecta", porque no entienden que ser miembro de una iglesia local es tomar la cruz de Cristo y seguirlo cada día junto a otros creyentes (Mateo 10:38). Nosotros vemos que aquellos matrimonios que se unen en Cristo bajo el fundamento de su Palabra son los que duran hasta que las muerte los separa. Aquellos cristianos que se unen a una iglesia local con una convicción bíblica son las que permanecerán a través del tiempo. Cierro este escrito citando al pastor Sugel Michelén en una excelente predicación llamada "La realidad de la iglesia en este mundo caído".
...No debemos tener una expectativa romántica con respecto a la iglesia. Algunos llegan a la iglesia pensando que han encontrado la sociedad perfecta: Aquí todos se aman, nadie juzga a nadie, nadie habla mal de nadie, todo el mundo está deseoso de servir a los demás. Pero eso no es real. De hecho, el NT no asume que la vida de las iglesias locales será así. De ahí todos los principios que encontramos en las cartas del NT sobre solución de conflictos dentro de la iglesia. Pensemos por un momento en la composición de la iglesia: Todos estamos lidiando con nuestros propios pecados, …sometidos a una amplia gama de tentaciones …en diferente niveles de crecimiento espiritual, …en diversas condiciones espirituales, …habiendo provenido de diferentes trasfondos culturales, sociales y educacionales. Entre nosotros hay nuevos creyentes que todavía tienen trazas de su antiguo patrón de vida, … otros que han llegado con mucho entusiasmo, pero poca sabiduría, … con poco conocimiento de la Palabra de Dios y necesitados de mucha instrucción y paciencia. Pero también tenemos viejos creyentes, algunos de los cuales están anquilosados,… demasiados familiarizados con cosas que todavía entusiasman a los nuevos (perdieron su primer amor – eso no debería ser; Ap. 2:4), … o que ya han olvidado los conflictos que experimentaron cuando todavía eran jóvenes en la fe. Eso es la iglesia en el mundo real. 

sábado, 15 de noviembre de 2014

Corazón de diamante

 
Y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su espíritu... (Zacarías 7:12).
El diamante es la sustancia más dura del mundo que se conoce. Este puede rayar fácilmente un vidrio plano, o sacar chispas contra un metal. Para tallarlo, y darle forma, se utiliza "otro diamante", ya que es tan duro que se hace difícil, utilizar metales u otro material para producirle un desgaste. Cuando la ley de Dios viene al hombre, y le señala sus pecados, le muestra su vana religión hecha a la medida de su mente carnal, provoca este endurecimiento del que habla la Biblia "a manera de diamante". En este pasaje mencionado, Israel llevaba 70 años invocando a un Dios, que no conocían. Ayunaban y oraban, pero todo esto era una religión meramente exterior, pues Dios mismo les dice: ¿Habéis ayunado para mí? (Zacarías 7:5). Era gente religiosa, pero que tenía su oído cerrado para escuchar y entender la ley de Dios. Parecía en apariencia, gente piadosa con un corazón tierno hacia Dios. Pero Dios que todo lo ve, les tiene que decir que son gente rebelde con un corazón frío y duro.

Esta es la situación de mucha gente religiosa de hoy que está confiada en sí misma bajo el amparo de una iglesia o enseñanza, pero que desconoce la Palabra de Dios. Confían en ritos, en ceremonias, en una vida "de iglesia", seguros de sus propias obras. Pero cuando Dios les envía a alguien que les hable desde la Biblia, se enojan y condenan el mensaje sin argumento y con gran hostilidad. ¡Muchos que se consideran a sí mismos cristianos, se ofenden cuando son confrontados con sus pecados! Por eso mucho de la religión actual es un cristianismo nominal, pero endurecidos en una vida de pecado, promiscuidad y sin santidad. En resumen, una "blanda espiritualidad" pero un corazón endurecido como diamante.

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El amor de Cristo por sus escogidos Nos dice la Biblia que el corazón de Cristo en la cruz fue como "cera", que se derretía, dentro suyo...
Mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas... (Salmos 22:14 )
El corazón del Salvador, se funde cual blanda cera, por amor de su pueblo. En el momento de la crucifixión de Cristo, la mayor parte del corazón del pueblo de Israel estaba puesto como diamante. Jesús, el manso y humilde de corazón (Mateo 11:29) les predicó palabras de vida eterna, pero éstas no hallaron lugar en sus corazones endurecidos, como les dice Cristo a los judíos en Juan 8:37: " Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros". Es decir, fue rechazado por su propio pueblo: Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron. Pero Dios, desde la eternidad tiene un pueblo escogido, al cual amó y mando a su hijo para pagar el precio de sus pecados.  Nuestro corazón en estado natural es duro como la piedra, y en cierta ocasiones se endurece como diamante. Pero el evangelio es suficiente para quebrantar a quien Dios quiere.
¿No es mi palabra ... dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Jeremías 23:29).
Cuando Dios quiere quebrantar un corazón, no hay dureza que se resista.

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Estimado amigo/a:

¿Como está tu corazón delante de Dios? ¿Eres blando cuando su Ley reprende tu pecado? ¿Es tu cristianismo una religión de apariencia simplemente? ¿Alguna vez Dios partió tu corazón de piedra? Si no es así, aún estás en tus pecados endureciéndote más y más para el día del juicio (2da Pedro 3:7). El diamante es una piedra preciosa, pero tener un corazón de dicho material, no sirve para la vida. ¡Es necesario un corazón que tenga latidos, que esté vivo! Hay que tener arrepentimiento ante Dios, para tener un alma perdonada por él, lavada por la sangre de Cristo y santificada.

¿Tienes un corazón vivo o un corazón duro y muerto? ¡Que Dios quebrante tu corazón hoy, y te de uno nuevo para amar a Cristo! Pues esta es la promesa para los que se salvan:
Y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne (Ezequiel 36:26 ).

viernes, 20 de junio de 2014

Poca Fe: ¿Es Nuestra Responsabilidad Aumentar la Fe?

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Mateo 6:30

Uno de los errores comunes entre los cristianos al hablar con alguien que aún no conoce al Señor es pedirle que «tenga más fe». Este es un planteamiento erróneo porque la fe no se origina en el ser humano ni es algo que podamos generar por nuestra propia voluntad. La fe, como nos enseña la Escritura, tiene su origen en Cristo, quien la pone en el corazón del pecador a través de la predicación del evangelio. La regeneración, obra del Espíritu Santo, es lo que antecede y permite la fe. Sin esta obra divina, el pecador no tiene fe alguna para aumentar. En los Evangelios, cuando el Señor se refiere a «poca fe», se dirige exclusivamente a quienes ya creen; por lo tanto, esta exhortación tiene sentido solo para los creyentes.

Un error igualmente dañino que podemos cometer los cristianos es no avanzar en la fe. Si bien reconocemos que Cristo es el autor y consumador de nuestra fe, a veces asumimos erróneamente que no tenemos ninguna responsabilidad de crecer en ella. Sin embargo, la Palabra nos recuerda que la falta de fe en nuestra vida es reprochada por el Señor, tal como lo hizo con sus discípulos. Esto plantea una pregunta importante: ¿por qué nos reprocharía el Señor algo que no nos corresponde? La respuesta es que el crecimiento en la fe es una parte fundamental de la vida cristiana y una responsabilidad a la que estamos llamados como hijos de Dios.

Para profundizar en este tema, recomiendo leer el capítulo «Poca Fe» del libro Estudios sobre el sermón del monte de Martyn Lloyd-Jones, donde se aborda con claridad y profundidad esta enseñanza.

(...) ¿Qué quiere decir nuestro Señor con 'poca fe'? ¿Cuál es su connotación exacta? Adviértanse que no dice que no tienen fe; los acusa de 'poca' fe. Lo que preocupa a nuestro Señor no es la ausencia de fe por parte de ellos: es lo inadecuado de esa fe, el hecho de que no tengan fe suficiente. Es por tanto una expresión chocante, y nuestra reacción inmediata debería ser darle gracias a Dios por ella. ¿Qué significa exactamente? La manera adecuada de contestar a esta pregunta es prestar cuidadosa atención a todo el contexto. ¿Cuáles son las personas a las que describe aquí y a las cuales acusa de esto? Una vez más debemos recordar que son cristianos, y sólo cristianos. Nuestro Señor no está hablando acerca de todo el mundo. El mensaje cristiano en realidad no puede ofrecer consuelo y fortaleza a los que no son cristianos. Palabras como éstas no se dirigen a todo el mundo; se dirigen sólo a aquello» a quienes se aplican las Bienaventuranzas. Se dirigen, pues, a los que son pobres en espíritu, a los que lloran por el sentido de culpa y de pecado, a los que se han visto a sí mismos como verdaderamente perdidos y desvalidos a los ojos de Dios, los que son mansos y por consiguiente tienen hambre y sed de justicia, dándose cuenta que ésta sólo se puede conseguir en el Señor Jesucristo. Esos tienen fe, los otros no tienen ninguna fe. Por tanto se aplica sólo a esas personas. (...)¿Cuál es, pues, esta condición que nuestro Señor describe como 'poca fe'? ¿Qué clase de fe es, y qué hay de malo en ella? Ante todo consideremos una definición a grandes rasgos. De esta fe se puede decir, en general, que se limita a una sola esfera de la vida. Es fe que se limita únicamente a la cuestión de la salvación del alma, y no va más allá. No se extiende a la totalidad de la vida ni a todos los detalles de la vida. Esta es una falla común entre los cristianos. Sobre la cuestión de la salvación del alma, tenemos ideas perfectamente claras. La acción del Espíritu Santo nos ha despertado para que viéramos nuestra perdición. Hemos sido convencidos de pecado. Hemos visto lo totalmente incapaces que somos de justificarnos a los ojos de Dios, y que la única forma de liberación está en el Señor Jesucristo. Sabemos que vino a este mundo, y murió por nuestros pecados, y con ello nos reconcilió con Dios. Y creemos en El, y poseemos esta fe salvadora respecto al presente y a toda la eternidad. Esta es la fe salvadora, la que nos hace cristianos. Sí; pero los cristianos a menudo se detienen ahí, y parecen pensar que la fe es algo que se aplica sólo a la cuestión de la salvación. La consecuencia es, desde luego, que en la vida cotidiana sufren muchas derrotas entre ellos y los que no son cristianos. Se preocupan y afanan, se conforman al mundo en muchos aspectos. Su fe es algo que queda reservado sólo para su salvación final, y no parece poseer fe -ninguna en lo referente a los asuntos cotidianos de la vida y a la vida en este mundo. Nuestro Señor se ocupa precisamente de esto. Esas personas han llegado a conocer a Dios como Padre celestial, y sin embargo, siguen afanándose por la comida, la bebida y el vestir. Es una fe limitada, en ese sentido es poca fe; su meta es restringida y además limitada. Debemos partir de ahí. No podemos leer la Biblia sin ver que la fe verdadera es una fe que abarca la vida toda. Lo vemos en nuestro Señor mismo, lo vemos en los grandes héroes de los que nos habla Hebreos 11. Podríamos decir que la poca fe no se apoya en todas las promesas de Dios. Se interesa sólo en algunas de ellas, y se concentra en éstas. Véannoslo así. Revisemos la Biblia y hagamos una lista de todas las promesas de Dios. Veremos que hay muchas, en realidad un número sorprendente. Pedro habló de 'preciosas y grandísimas promesas'. Es pasmoso y sorprendente. No hay aspecto de la vida que no quede cubierto bajo estas promesas extraordinarias de Dios. ¡Qué culpables somos a la luz de esto! Seleccionamos algunas de estas promesas y nos concentramos en ellas, y por diferentes razones, nunca pensamos en las otras. Nunca hacemos nuestras las otras promesas, y como consecuencia, si bien en algunos aspectos triunfamos, en otros fracasamos miserablemente. Esto es 'poca fe'. Es fe limitada en relación con las promesas, y que no se da cuenta de que debería ser algo que la vinculara con todas, que se apropiara de cada una de ellas. DEBEMOS NO SÓLO CREER EN CRISTO, SINO CREERLE A CRISTO

martes, 13 de mayo de 2014

¿PECADO REPETITIVO? ¡EL DELEITE EN DIOS ALEJA EL PECADO!

Muchos cristianos piensan que el éxito en la lucha contra el pecado es sólo cuestión de plantearse prohibiciones.

Se hacen una lista bíblica de lo que está mal y empiezan a catalogar... esto es pecado, aquello es pecado, esto otro también...

Es un buen paso, por supuesto, identificar qué es pecado en nuestra vida.

La ley de Dios nos da conocimiento de qué es pecado (Romanos 7:7), pero el proceso de santificación de ninguna manera termina con la sola identificación del pecado.

EL CICLO SIN FIN 

Es muy triste, pero es también muy real, que muchos cristianos creen que ya llevan una vida de santidad porque simplemente fueron lo suficientemente capaces de "reconocer mentalmente" qué cosas son pecados (a la luz de las Escrituras).

Pero lo que ha faltado es el abandono de esos pecados.

Han identificado en "la letra" de la Biblia qué cosas son pecados, pero no han tenido en cuenta que si bien la "letra mata" (en condenar el pecado), hace falta la "vivificación del Espíritu" para vencer esos pecados (2da Corintios 3:6).

 De nada vale un simple conocimiento mental de lo que es pecado si no hay una disposición espiritual para abandonarlo.

A veces, nos ponemos a catalogar los pecados que tenemos que dejar, lo sacamos aparentemente de nuestra costumbre de vida, y lo ponemos "por unos días" dentro de una caja de  vidrio guardándolo según nuestro "esfuerzo propio".

En ese estado, cada día que comenzamos no es un día de victoria, sino más bien un día de abstención, de autodeterminación en la carne, carente de la ayuda del Espíritu de Dios.

Miramos con añoranza nuestros pecados "detrás del vidrio" y nos decimos a nosotros mismos:  "Tengo que ser fuerte, tengo que resistir".

¡Obviamente, el desenlace es que rompemos el vidrio y volvemos a los mismos pecados de siempre!

¿Qué es lo que falló? nos preguntamos. La falla consistió en no buscar el deleite en Dios.

La victoria sobre el pecado no es tener los dientes apretados y refunfuñar: "Debo ser santo".  Eso nunca ha ayudado a ningún hijo de Dios. Por el contrario, la victoria sobre el pecado es tener un cántico en el corazón impelido por el poder del Espíritu Santo que nos lleva a orar y a decirle a Dios:
  ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. (Salmos 73:25).
 No puedo proponerme dejar de desear este mundo cuando mi deseo no se centra en Cristo.

Mi deleite interior en Dios y mi voluntad sujeta a Su voluntad es lo que nos llevará a una vida de santidad de verdad, ¡o al menos mejorar nuestra condición espiritual de creyentes!

Decía el puritano Thomas Watson hace un par de siglos:
La santidad... no debe tratarse de una capa de pintura, sino de una vida de santidad. No debería ser como los templos egipcios, embellecidos meramente por fuera, sino como el templo de Salomón, que tenía oro en su interior.
¡Cuanta verdad hay en esta comparación! El mismo Señor Jesucristo les decía a los Fariseos: "Sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad". (Mateo 23:27). CÓMO DELEITARSE EN DIOS En el libro de Salmos, capítulo 119,  hay 5 versículos que contienen la palabra hebrea shashúa que significa: "Deleite o disfrute" relacionada con la Palabra de Dios. Vs.24 Pues tus testimonios son mis deleites, y mis consejeros. Vs.77 Vengan a mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite. Vs.92 Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya en mi aflicción hubiera perecido. Vs.143 Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis deleites. Vs.174 Deseado he tu salud, oh Jehová; y tu ley es mi delicia.

Cualquiera puede preguntarse de manera sincera:

¿Cómo un hombre o mujer sujeto al pecado podría encontrar su delicia en los santos mandamientos que van en contra de nuestros propios apetitos carnales?

La cuestión está en nuestra rendición incondicional a Dios y el deleitarnos en su presencia.

Jesús le dijo a la mujer samaritana: "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed".

¿Por qué los cristianos queremos beber del mundo cuando tenemos la fuente de vida eterna en Cristo?

La sed debe ser saciada, ¡nuestra alma siente sed lejos de Dios!  Pero en Cristo encuentra una inagotable vertiente cristalina.

La lectura de la Palabra de Dios cobra sentido cuando esto ocurre. De otra manera la lectura es tediosa, aburrida e infértil.

Pero cuando nos deleitamos en Dios, su misma voz resuena en nuestra mente y corazón al leer la Biblia.

Su Espíritu trae cada palabra que leemos a una comprensión profunda de las verdades que encierra, acerca de la persona de Dios y la obra de Cristo.

Dice Jonathan Edwards en su libro "La Verdadera Experiencia Cristiana", hablando de "deleitarse en Dios":
El disfrute espiritual satisface el alma en los siguientes puntos: a) El disfrute espiritual está perfectamente adaptado a la naturaleza y las necesidades del alma humana. La persona que lo tiene nunca se cansa de él. Es su gozo más profundo, y nunca lo cambiaría por otro. Eso no quiere decir, sin embargo, que una persona que experimenta algo de deleite espiritual no desee más de lo mismo. b) El disfrute espiritual se mide a nuestras expectativas. Un fuerte deseo produce gran expectativa. Cuando recibimos algún gozo mundanal que hemos deseado fuertemente, no es raro que nos desilusione, pero no es así con los deleites espirituales, pues siempre se le miden a nuestras expectativas. c) El disfrute espiritual satisface el alma hasta donde esa alma es capaz de recibir satisfacción. Aun así, queda campo para la expansión infinita de la capacidad del alma. Si no estamos tan espiritualmente satisfechos como lo pudiéramos estar, la falla se encuentra en nosotros. No estamos abriendo lo suficiente nuestras bocas. El disfrute espiritual, entonces, sí satisface al alma en estas áreas. Encaja con nuestra necesidad más profunda, se le mide a nuestras expectativas, y nos llena según nuestra capacidad para recibir. Todo esto es perfectamente consistente con la incesante sed de más y más de lo mismo, hasta que nuestro deleite sea perfecto.
  UN EJEMPLO PRÁCTICO PARA ENTENDER LA VERDAD DE VENCER EL PECADO

Realmente no he visto en mi vida a gente que en verdad deje la droga, a no ser que Cristo haya hecho una obra de conversión.

He conocido gente que ha hecho los mejores tratamientos (clínicamente hablando), para dejar la adicción a las drogas, y han andado bien por un tiempo.

O sea que el "aislamiento" y la "abstención" han funcionado por un breve período de tiempo, pero cuando vuelven al medio cotidiano "otra vez caen en el vicio".

Por eso el mundo dice que las drogas son un camino sin retorno, y desde su punto de vista tienen razón.

Pero he conocido personas cuyas vidas trasformó Cristo, que nunca más cayeron en el vicio de las drogas, o el alcohol.

Uno puede apreciar que Cristo liberó a estas almas del los placeres del pecado que las llevaba a la destrucción, pero a su vez Él se ha convertido en el placer inigualable de sus corazones.

El ciclo de abstención-recaída se cortó, porque un poder sobrenatural se interpuso.

No estoy queriendo decir con esto que vamos a ser, como cristianos, libres de toda influencia de pecado.

Lamentablemente, vamos a tener que luchar cada día de nuestra vida con el pecado, hasta el día que esto "corruptible" sea vestido de "incorrupción" (1ra Corintios 15:53).

Pero sí quiero que podamos ver claramente en la Biblia que el deleite en Dios es lo que nos mantendrá lejos del pecado.

En este mundo de pecado, seco como un desierto, ¡podemos apagar nuestra sed en Dios!
DIOS, Dios mío eres tú; me levantaré a ti de mañana; mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas. (Salmos 63:1)
 Alejandro David Riff

domingo, 16 de junio de 2013

¡Lea la Biblia!

Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. (Juan 5:39 )
 
¿Cuántos miles de libros existirán en el mundo?

¿Cuántas obras literarias producidas para entretener la mente humana?

¿Cuantos tomos de enseñanzas y tratados científicos fueron escritos para nuestra educación y conocimiento?

Los libros pueden llegar a ser de utilidad y de hecho son necesarios para nuestra formación intelectual, pero ninguno de ellos podemos afirmar que: "trasmiten vida".

Quizá un buen libro pueda emocionarnos, asombrarnos, cautivarnos, educarnos incluso, pero definitivamente ninguno dará vida a nuestra alma.

Hay muchas personas que son asiduas a rodearse de pensamientos positivos y a leer literatura que aumente su "autoestima" para sentirse bien.

Se frecuentan, frases "muletillas", proverbios, dichos, moralejas, ilustraciones, poesías, anécdotas, con el fin de infundir en nosotros cierto ánimo.

Pero toda esa sabiduría humana son "trozos de vidrio" comparado con "la joyas verdaderas" de la Palabra de Dios: La Biblia. Jesucristo nos dice: -Escudriñad las escrituras".

En la Biblia encontramos la Palabra capaz de infundir vida en nosotros.

Son de carácter sobrenatural, porque su autor es Dios mismo.

Y es más, Jesús dice: -Y ellas son las que dan testimonio de mí.

Así es, Cristo es el tema central de la Biblia, el amor de Dios manifestado en la cruz es la historia principal y su propósito es "dar vida" a quien lee.

El Génesis es el principio de esta sobrenatural libro, la muerte y resurrección de Cristo es el climax de su trama, y el Apocalipsis es su desenlace.

La palabra de Dios es perfecta, desde todo punto de vista.

A través de la historia siempre ha tenido enemigos "intelectuales" y hasta algunos han tratado de "exterminarla", pero todos yacen en su tumba, mientras la Biblia permanece y permanecerá aún.

Jesús dijo:  El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán. (Lucas 21:33) Algunos tratan de imitar con ediciones falsas, este libro , otros de cambiarlo a su gusto o tendencia doctrinal, otros sembrar dudas acerca de su veracidad, y otros encontrar supuestos errores.

Pero ninguna persona de este mundo o el mismo Satanás evitará que este libro de Dios siga su curso cuya finalidad es infundir vida eterna.

Si usted no es un lector de la Biblia, le aconsejo que pueda ir a su biblioteca, desempolve este libro de Dios y que hoy pueda leerlo.

Y si no tiene una Biblia sería bueno que pudiera comprar una.
 
Al recorrer sus páginas seguramente sentirá su sobrenatural mensaje de vida.
Dios quiere hablarle, y esta es la carta que dejó para usted: La Santa Biblia.
 
Dijo Jesús:
Las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida. (Juan 6:63)
¡Compruébelo!

domingo, 9 de junio de 2013

Afirmando el Corazón en la Gracia

No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, ...Hebreos 13:9 

Los antiguos navegantes, se aventuraban al mar en largas travesías, en busca de nuevos continentes.

Muchas de estas travesías se tornaban peligrosas, ya que al introducirse en diversos mares "extraños", no se sabía exactamente cuando se llegaría a tierra firme.

Después de varios meses de navegación las provisiones comenzaban a escasear.

Pero cuando ya desfallecía la tripulación a causa del hambre, qué alegría era oír la voz del vigía, que gritaba: -¡Tierra, Tierra a la vista!
Cuando se perdía toda esperanza de vida, la calma y la seguridad volvía a los corazones de los marines, porque llegaron a "tierra firme".
La embarcación se afirmó y ancló en puerto seguro.

Podemos encontrar cierta similitud de esto con el texto de hebreos que nos habla de lo bueno que es "afirmar el corazón en la gracia".

Sucede hoy que muchos "creyentes" sufren tener que navegar a la deriva en su vida espiritual.

Aún dentro de lo que se denominan "iglesias cristianas", encontramos un mar de doctrinas diversas y extrañas.

DOCTRINAS DIVERSAS Y EXTRAÑAS
 

¿Quien puede negar en este siglo la diversidad de doctrinas y enseñanzas extrañas que pululan por las iglesias?

Muchos, no contentos con lo escrito en la Biblia, están en la búsqueda y creación de nuevas enseñanzas que se denominan justamente "extrañas" por carecer de relación con la Palabra de Dios.

¿Te has preguntado cuál es el sustento bíblico de lo que crees?

¿Has examinado a fondo a la luz de la Biblia si realmente no haz creído en una doctrina extraña?

QUE QUIERE DECIR EXTRAÑAS
 

No solamente que no tienen sustento bíblico, sino que son contrarias("extrañas") a la gracia de Dios.

La gracia de Dios es la salvación ofrecida a todo pecador que quiera creer con fe en el sacrificio de Cristo hecho en la cruz.

LA GRACIA
 

Gracia, es misericordia,es el amor de Dios gratuito al hombre inmerecedor de el.

Hay un punto en común en todas las "doctrinas extrañas" y es que estas llevan al alma a desviase de Cristo.

Cuando uno comienza a apartar la mirada de Cristo y de su gracia, buscando enseñanzas humanas basadas en el obrar propio y en el merito personal empieza una travesía incierta, en donde se es llevado a la deriva.

El corazón no encuentra paz en la confusión pues sólo puede descasar al "afirmarse en la gracia.

QUE ES AFIRMARSE EN  LA GRACIA

Es afirmarse en el mismo dador de la gracia; en Cristo.

Al profundizar en el conocimiento de su obra y de su persona a través de la Biblia, nuestro corazón cobra aliento.

¿Cual es el propósito de la iglesia sino en conocer más de Cristo?

Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, 19 Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. ( Efesios 3:18 )
Estimado amigo/a:

Quizá ya hace mucho tiempo que haz iniciado un viaje, una travesía en la que tu corazón en medio de la confusión de este tiempo, no halla un descanso.

Quizá estés cansado de navegar, y navegar de una enseñanza a otra y una doctrina a otra más extraña, sin llegar a un puerto seguro.

Quiero invitarte en el nombre de Cristo Jesús, a que tu corazón pueda "afirmase en su gracia".

¡Gracia, gracia, esta palabra tan usada pero tan poco conocida por los hombres!

Es tiempo que bajes las velas, y pongas tu ancla en tierra firme, y desembarques en la tierra de la gracia de Cristo.

Esta tierra es muy grande y hermosa, y su longitud y anchura exceden a todo conocimiento.

¿Que mapas usarás?  Desde luego su palabra, la Biblia.

¡Que Dios te ayude a que afirmes tu corazón en su gracia.!
 
por Alejandro Riff