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jueves, 9 de abril de 2026

No estás olvidado por Dios

¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Así que, no temáis; más valéis que muchos pajarillos. (Lucas 12:6-7)

Estas palabras del Señor Jesucristo no son un mero consuelo sentimental. Son la revelación de una verdad teológica profunda: la providencia soberana de Dios alcanza hasta lo más insignificante de su creación, y con mucha mayor razón, llega hasta cada uno de sus hijos redimidos.

Valorados por el mundo, sostenidos por Dios

Todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), experimenta el anhelo de ser reconocido y estimado. Nos alegra cuando nuestro trabajo es valorado, cuando nuestra familia nos honra, cuando pertenecemos a una comunidad que nos recibe.

Sin embargo, hay momentos en que todo ese sostén humano se desvanece. Llegan las críticas, el desprecio, el aislamiento. El cielo se torna gris. La autoestima se quiebra lentamente, y comenzamos a creer que somos inferiores, incapaces, incapaces incluso de volver a ponernos de pie.

Los años pueden profundizar esa herida. Llegamos a pensar que nuestra vida ya no vale nada ante los ojos de los hombres… y lo que es más grave: que tampoco vale nada ante los ojos de Dios.

La providencia de Dios sobre lo insignificante

Es precisamente allí donde Cristo interviene con una pregunta que desarma toda desesperación:

¿No se venden cinco pajarillos por dos ases?

El "as" era la moneda de menor valor en el mundo romano: una pequeña pieza de cobre, casi sin peso, casi sin precio. Con dos de ellas se podían comprar cinco pajarillos. Criaturas baratas, prescindibles, que nadie lamentaría perder.

Y sin embargo, el Señor declara que ninguno de ellos es olvidado delante de Dios.

La Biblia nos enseña que la providencia divina no es un principio abstracto ni una fuerza impersonal. Es el gobierno activo, continuo y amoroso de un Dios personal que sostiene, dirige y cuida cada detalle de su creación (Colosenses 1:17; Hebreos 1:3). Dios no solo creó el mundo y lo dejó correr solo. Él lo sustenta en todo momento, incluyendo la caída del más humilde pajarillo.

Más que pajarillos: hijos escogidos

Pero Cristo añade algo aún más asombroso: "Más valéis que muchos pajarillos."

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, siendo que cuida los detalles más ínfimos de su creación?

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, cuando desde antes de la fundación del mundo te escogió en Cristo para ser santo y sin mancha delante de Él (Efesios 1:4)?

¿Cómo podría Dios olvidarse de ti, cuando entregó a su propio Hijo para que muriera en una cruz cargando el juicio que merecían tus pecados (Romanos 8:32)?

Si Dios tiene contados los cabellos de tu cabeza, ¿no tendrá también contadas tus lágrimas, tus noches sin dormir, tus soledades más profundas? El salmista ya lo sabía: "Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?" (Salmo 56:8).

El "olvidado" que garantiza que nunca serás olvidado

Hay algo que el texto de Lucas 12 nos lleva a contemplar con los ojos de la fe: la cruz.

Para que tú nunca fueras olvidado por Dios, fue necesario que el Hijo de Dios experimentara el más profundo abandono. En la cruz, Cristo clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46). Él fue el verdadero "olvidado", el que llevó sobre sí la ausencia de Dios que nuestros pecados merecían.

Cada gota de su sangre derramada es la respuesta más elocuente a nuestra duda más oscura. No es un grito en el vacío. Es la voz de Dios mismo declarando sobre tu vida:

¡No te he olvidado. Nunca te he olvidado.

La seguridad del creyente no descansa en sus circunstancias

La Palabra de Dios nos recuerda que la seguridad del creyente no se funda en cómo nos sentimos, ni en cómo nos tratan los demás, ni siquiera en la estabilidad de nuestras circunstancias. Se funda en el decreto eterno e inmutable de un Dios soberano que amó a los suyos hasta el extremo (Juan 13:1) y que prometió:

"Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20)

Si hoy te sientes olvidado, mira la cruz. Allí está la prueba más costosa, más definitiva e irrefutable del amor de Dios por tu alma. Cristo padeció el abandono para que tú puedas tener la adopción (Gálatas 4:5). Fue contado entre los transgresores para que tú fueras contado entre los hijos (Isaías 53:12; Romanos 8:15).

Ese Dios que no olvida a los pajarillos, te ha grabado en las palmas de sus manos (Isaías 49:16).

Y ese Dios no olvida a los suyos. Jamás.

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martes, 24 de febrero de 2026

¿La teología es para mí?

Se estima que solo un 2% de los cristianos estudia teología para dedicarse al ministerio pastoral a tiempo completo.

¿Pero qué pasa con el otro 98%?

La gran mayoría se queda al margen. Quizás tú mismo te has dicho alguna vez: "Esto no es para mí. Es demasiado complejo, no tengo tiempo, es solo para los líderes...". Y así, dejamos el estudio profundo de Dios en manos de unos pocos.

Pero hay una verdad ineludible. Como bien dijo el recordado Dr. R.C. Sproul:

"Todos somos teólogos de alguna forma; la única pregunta es si vamos a ser buenos o malos teólogos."

La teología no es otra cosa que lo que pensamos acerca de Dios. Si eres cristiano, ya eres un teólogo. La pregunta es qué tan sólidas son tus bases.

El resurgimiento de la teología reformada: luz en tiempos de confusión doctrinal

Vivimos en una época de caos teológico sin precedentes. Falsas doctrinas se multiplican en las redes sociales. Predicadores carismáticos tuercen las Escrituras para justificar herejías. La prosperidad, el misticismo y el subjetivismo emocional han reemplazado la sana doctrina en miles de púlpitos.

Pero en medio de esta tormenta, algo extraordinario está ocurriendo: un resurgimiento de la teología reformada está trayendo claridad, solidez y esperanza a una generación hambrienta de verdad. Miles de cristianos en toda Latinoamérica están redescubriendo las doctrinas que edificaron a la iglesia durante siglos. Las mismas verdades que sostuvieron a los reformadores, a los puritanos, a Spurgeon y a los grandes predicadores del pasado, vuelven con poder para rescatar a la iglesia del error.

La teología reformada no es una novedad ni una moda. Es el cristianismo bíblico e histórico recuperado. Es la fe que una vez fue dada a los santos (Judas 3). Y hoy, más que nunca, es tu tabla de salvación en un océano de confusión doctrinal.

No importa tu rol, la teología reformada es para tu vida real

A veces pensamos que para estudiar teología reformada hay que estar metido en una biblioteca todo el día. ¡Nada más lejos de la realidad!

Si eres una madre que cría a sus hijos y cuida su hogar, necesitas una teología sólida para transmitir la fe correcta a la próxima generación.

Si eres un estudiante universitario rodeado de filosofías seculares y relativismo moral, necesitas estar anclado en las verdades inmutables de la Palabra de Dios.

Si eres un trabajador con la agenda llena y mil responsabilidades, necesitas discernimiento para no ser llevado por todo viento de doctrina que sopla en las redes sociales y en tu congregación.

Si eres un jubilado que ahora tiene más tiempo para el Señor, este es el momento perfecto para profundizar en las Escrituras y dejar un legado de verdad a tu familia e iglesia.

La teología reformada es para ti.

Te ayudo...

En el Instituto Spurgeon nuestro corazón está puesto exactamente en ese 98%. No formamos solo pastores. Formamos cristianos sólidos, discípulos firmes, creyentes capaces de discernir la verdad del error.

Hemos diseñado nuestro curso de Teología Sistemática Reformada con un propósito claro y urgente. Queremos que domines las grandes doctrinas de la fe para:

Defenderte del error doctrinal: En 12 meses aprenderás a identificar las herejías modernas, las falsas doctrinas que infectan las iglesias evangélicas, y las desviaciones sutiles que confunden a millones. Sabrás exactamente por qué el pelagianismo, el arminianismo extremo, la teología de la prosperidad y el pentecostalismo carismático contradicen las Escrituras.

Crecer en el conocimiento profundo de Dios: Tu vida espiritual se transformará radicalmente cuando entiendas quién es Dios en Su soberanía absoluta, cómo funciona la salvación de principio a fin, y qué significa verdaderamente la gracia. No más cristianismo superficial. No más emocionalismo sin fundamento. Solo verdad sólida como roca.

Ayudar a otros con confianza: Ganarás la autoridad bíblica necesaria para responder a las preguntas difíciles que te hacen tus amigos, familiares o compañeros de trabajo. Podrás evangelizar con claridad. Podrás discipular con solidez. Podrás defender la fe sin titubear.

Servir a Dios con entendimiento bíblico: No queremos que sirvas al Señor solo con buenas intenciones o celo emocional. Queremos que sirvas con conocimiento preciso de la Palabra. Como nos exhorta el apóstol Pablo:

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad." — 2 Timoteo 2:15

La misma Biblia nos ordena conocer la Palabra de Dios y "crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor" (2 Pedro 3:18). No es opcional. No es solo para líderes. Es el mandato para todo creyente.

Este es tu momento de decidir

Miles de cristianos en toda Latinoamérica ya están siendo transformados por la teología reformada. Están saliendo de iglesias superficiales. Están abandonando el evangelio diluido. Están descubriendo la profundidad, la belleza y el poder de las doctrinas de la gracia.

La pregunta es: ¿vas a quedarte atrás?

Puedes seguir navegando en la superficialidad doctrinal, repitiendo clichés evangélicos vacíos, confundido por cada nueva enseñanza que aparece en tu feed. O puedes tomar la decisión de edificar tu vida cristiana sobre el fundamento inquebrantable de la teología reformada.

Deja las excusas a un lado. Este curso ha sido diseñado para personas ocupadas como tú. Sin viajes. Sin horarios imposibles. Desde tu casa. A tu ritmo. Con acceso de por vida.

Da el paso hoy para ganar confianza teológica, afirmar tu fe en verdades eternas, y conocer al Dios soberano que adoras.

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No dejes pasar esta oportunidad. Tu crecimiento espiritual depende de las decisiones que tomes hoy.

martes, 9 de julio de 2024

Recalculando la ruta...

Jeremías  6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.

En ciertos recorridos turísticos, por lo general, hay carteles indicativos y un mapa del circuito donde una flecha señala un punto específico bajo la leyenda: «Usted está aquí». Sin esa indicación, por más que tengamos el mapa, muy difícilmente tomaríamos el sentido de orientación para continuar el camino. Muchos de los creyentes y las iglesias de hoy caminan por este mundo sin saber exactamente dónde están posicionados espiritualmente. La mayoría coincide escatológicamente en que estamos «en los últimos tiempos», pero pareciera haber una venda en los ojos espirituales que impide ver con claridad cuál es el testimonio que un renacido tendría que dar antes de la venida de Cristo.

Vivimos en el mayor engaño religioso de la historia. Los que no son arrastrados bajo las sectas (aún de las que se llaman cristianas) que inducen al emocionalismo hueco, carente de la verdadera vida espiritual, son llevados al más férreo ateísmo. Algunos hablan de conversiones en masa y de la conquista de países para Cristo. Cuando uno acerca la lupa para ver en detenimiento «tales experiencias» y «tales predicaciones», se da cuenta de lo alejadas que están de la Biblia, que son una absurda imitación de lo que una vez Dios obró en los avivamientos genuinos del pasado.

Un falso Pentecostés puede hacer mucho ruido y acercar a muchas multitudes, pero no logrará transformar esas almas en verdaderos hijos de Dios. Los resultados saltan a la vista, la gente se emociona y se entretiene, pero no nace de nuevo (Juan 3:3). Las estadísticas evangélicas de «conversiones» no coinciden con el estado espiritual de los supuestos convertidos. Muy pocos se preguntan: ¿Por qué esta sal no tiene sabor? ¿Si hubiera tantas conversiones, este mundo no recibiría el impacto de este sabor cristiano? Sin embargo, vemos lo insípido del cristianismo de nuestro tiempo. Es una sal «desvanecida», llena de la humedad del mundo. ¿Para qué sirve una sal así? (Mateo 5:13). Si a la gente no se le da show, esta no asiste a la convocatoria. Muchos «evangelistas» han nacido para satisfacer la demanda emocional de las masas, para darles la actitud cirquense que ellas demandan. Otros predicadores, que en un tiempo eran fieles a la Palabra de Dios, han cedido a la presión de las masas y hoy no pueden subirse a un púlpito a predicar el sencillo evangelio sin antes hacer desfilar sus estrellas cantoras, que a la gente tanto le gustan. Los resultados numéricos son antepuestos a la fidelidad a Dios.

Muchos sinceros creyentes que quieren ser fieles a Dios se desalientan en este tiempo por el aislacionismo que les provoca no correr junto a la multitud engañada. Pero hay una oportunidad para estos creyentes de transitar las sendas antiguas de fidelidad. Mientras otros caminen en caminos nuevos «no transitados» de la incertidumbre y el engaño espiritual (Jeremías 18:15), está la posibilidad de caminar en un cristianismo bíblico e histórico.

Siete consejos para recalcular una ruta de fidelidad a Dios

1-Examina tu propia vida: 2 Corintios 13:5 nos invita a probarnos si estamos en la fe correcta. No es cuestión de decir «creo esto» o «creo aquello», sino si Jesucristo está en mí. Solo a través del arrepentimiento de pecados y la fe en Jesucristo como salvador nos aseguramos de una verdadera vida espiritual. 2-Lee la Biblia: Muchas personas son engañadas con falsas enseñanzas, incluso dentro de supuestas iglesias de Cristo. Uno puede ser víctima del engaño, pero también se es cómplice de la mentira cuando no se escudriña la verdad. Es verdad que el Espíritu Santo nos guía a toda verdad (Juan 16:13), pero no lo hace independientemente de sus Escrituras inspiradas. Leer dos veces el Nuevo Testamento y una vez el Antiguo Testamento completo nos previene de muchos engaños. Te sugerimos un plan de lectura. 3-Ora: Buscar la voluntad de Dios y clamar por dirección es un paso muy importante para ir en dirección de la buena senda. En Jeremías 33:3 hay una promesa de Dios para los que claman a él. 4-Ocúpate de los tuyos: Si tienes familia o personas a cargo, preocúpate de ser una buena influencia para ellos en el Señor. Si tienes hijos, edúcalos en el temor del Señor y en la instrucción bíblica (Deuteronomio 6:7). 5-Únete a una iglesia sana: Si no te congregas, debes saber que la voluntad de Dios cuando salva a alguien es que se una a una iglesia local (Efesios 4:4-5). Una iglesia sana es aquella donde la Palabra de Dios tiene su lugar central y Cristo es su cabeza. 6-Compra buenos libros cristianos: Cultivar un hábito por la lectura de libros que nos estimulen es muy bueno. Recuerda que los buenos libros te llevan al Libro principal, la Biblia. Aconsejamos la lectura de libros de teología reformada, de los puritanos y de autores actuales. 7-Procura vivir una vida de santidad de verdad: De nada vale todo lo demás si no estás dispuesto/a a caminar con Jesucristo en santidad (2 Timoteo 2:1).

domingo, 17 de marzo de 2024

La diferencia entre edificar y generar clics

Seguramente, te has topado en las redes sociales con jóvenes que se autoproclaman «expertos en inversiones». En cada video, prometen enseñarte cómo ganar 500 dólares al día con criptomonedas o cómo se retiraron a los 30 años gracias a la bolsa de valores.

Lo llamativo es que estas personas, que supuestamente ganan tanto dinero, te exhortan a "suscribirte y activar la campanita" para seguir su canal. Así, existen cientos de youtubers hablando de economía, pero, con algunas excepciones notables, la mayoría subsiste de lo que generan sus canales gracias a la publicidad que se difunde entre sus seguidores.

Observo un fenómeno similar en el ámbito evangélico. Muchos jóvenes  se declaran a sí mismos «maestros de la Biblia» (o incluso «apologistas» y«teólogos»), sin pertenecer a ninguna iglesia local, sin rendir cuentas espiritualmente a nadie ni estar bajo la disciplina pastoral.

Muchos nunca han sido discipulados seriamente ni una congregación establecida ha validado su fe, y aún así, se erigen en maestros de la noche a la mañana. Organizan entrevistas, eventos en línea y grandes producciones audiovisuales sin haber sido discípulos, pretendiendo discipular a otros a través de internet.

Recordemos cómo se desarrolla el discipulado y la enseñanza bíblica según las Escrituras. Tomemos, por ejemplo, la relación de Pablo con Timoteo, la cual no se podría replicar en un entorno virtual:

"Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, constancia, persecuciones, sufrimientos..." (2Timoteo 3:10-11  - RV-SBT).

Para enseñar la Biblia en YouTube, basta con tener una buena cámara HD y un micrófono de calidad, pero eso no nos permite evaluar su conducta, sus intenciones (más allá de aumentar sus suscriptores), ni sabemos si practican el amor cristiano, la paciencia o si son fieles a la causa de Cristo.

Apoyo que el mensaje del evangelio se difunda en las redes sociales ("la palabra de Dios no está presa", 2 Timoteo 2:9). Sin embargo, la pregunta crucial para los youtubers (no todos, por supuesto) sería:

-¿Qué iglesia local los respalda? -¿Quiénes son sus pastor/es? -¿Tienen un buen testimonio confirmado por otros hermanos? -¿Rinden cuentas de su vida o actúa como un "llaneros solitarios"?

Este artículo no está dirigido a esos youtubers independientes que no rinden cuentas a nadie (que el Señor les conceda sabiduría para arrepentirse si es el caso, 2 Timoteo 2:25), sino a sus seguidores. A los cuales les hago estas preguntas:

-¿Acaso sigues a personas solo por el impacto que generan en las redes sociales?
-¿Sigues a esas personas por sus contenidos polémicos o porque deseas ser edificado con la Palabra de Dios?
-¿Puedes distinguir entre quienes utilizan las redes principalmente para ganar visibilidad y aquellos que procuran glorificar a Dios mediante una enseñanza fiel y una vida coherente con el evangelio?

Existen muy buenos creadores de contenido cristiano que ayudan a dirigir a las ovejas del Señor hacia la sana doctrina, incluso desenmascarando a falsos maestros cuando es necesario. Esa labor puede ser de gran utilidad para la iglesia. Sin embargo, también hay quienes centran su contenido en polémicas constantes y temas irrelevantes con el fin de obtener más atención, clics y seguidores.

Es importante reflexionar sobre esto. Procura apoyar y escuchar a quienes buscan exaltar a Cristo y edificar a su pueblo, y no a quienes utilizan el ministerio principalmente como una plataforma para promoverse a sí mismos.

Recuerda que la enseñanza más importante y primordial la recibes de tu iglesia local (siempre que sea una congregación saludable).

Si optas por seguir a maestros bíblicos en línea, verifica su autenticidad investigando la iglesia que los respalda. Evita a aquellos que, sin rendición de cuentas, se erigen como maestros, pues podrían fomentar una rebeldía similar en otros.

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor juicio. (Santiago 3:1 - RV-SBT).

viernes, 16 de junio de 2023

¿Cómo puedo saber si soy un hijo de Dios de verdad?

 
Romanos 8:16 Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
En el entramado cristiano actual, abunda una influencia marcada por lo que se conoce como “experiencia personal”. La gente, en su andar, tiende a considerar sus emociones como un confiable GPS espiritual que los guía diciéndoles: “gira a la derecha, sigue adelante... en la próxima rotonda toma la segunda salida”. En cuanto a la vida espiritual, no es raro que muchos basen sus decisiones en la premisa: “esto es lo que siento que Dios me dice”. Hay quienes van incluso más allá, afirmando con convicción: “Dios me habló”. Esto sugiere que, a menudo, las personas buscan la guía de Dios principalmente a través de una experiencia interna emotiva, en lugar de apoyarse en las enseñanzas de las Escrituras. Aunque esto es preocupante, existe algo incluso más inquietante: fundamentar la salvación en la experiencia subjetiva de una voz interior.

La pregunta

Uno podría preguntarse, ¿cómo saber si estoy salvado? ¿Es acaso mediante una voz interna que me lo revela? Es común que muchos interpreten Romanos 8:16 como referencia a una experiencia subjetiva, como una voz interior que asegura a nuestra conciencia: “estás salvado”. Pero, ¿cómo discernir si dicha voz proviene del Espíritu Santo o es simplemente fruto de nuestra imaginación? Además, ¿debemos esperar realmente esta especie de “voz interior” que nos confirme como creyentes? La Biblia, en su sabiduría, no aboga por esta perspectiva. Es fundamental entender las escrituras en su contexto adecuado. La palabra griega empleada en dicho pasaje se traduce como “dar testimonio junto con”. Esto implica que no se trata de un diálogo interno entre el Espíritu Santo y nuestro espíritu, donde nuestro espíritu inquiere: “¿Soy hijo de Dios?”, y el Espíritu Santo responde desde el fondo del ser: “¡Así es!”. Más bien, se refiere a un testimonio conjunto sobre nuestra adopción como hijos de Dios. Juan Calvino, en su Comentario a la epístola a los Romanos, lo explica de la siguiente manera:
Hay una sola palabra griega que equivale a estas tres: Da testimonio juntamente. Por eso no dice que el Espíritu de Dios sirve de testigo a nuestro espíritu, sino que el Espíritu de Dios da testimonio, porque nuestro espíritu, admitiéndole como guía y maestro, cree que la adopción de Dios es cierta. Nuestra inteligencia jamás nos sugeriría esta confianza por sí misma y sin que el testimonio del Espíritu la impulsara a ello.[mfn]COMENTARIO BIBLICO DE JUAN CALVINO Romanos 8:16[/mfn]
Por eso, para entender Romanos 8:16 correctamente, es necesario volver atrás y examinar los versículos anteriores, lo que nos permitirá comprender qué tipo de testimonio el Espíritu Santo ofrece a nuestro espíritu. En Romanos 8:15, se nos muestra que el creyente ya no está bajo el “espíritu de esclavitud”, es decir, no está atrapado en el pecado y la ley que lo condena, sino que está en la posición de un hijo, lo que le permite clamar (por medio del Espíritu Santo): ¡Abba, Padre!  Aquí podemos ver que el testimonio del Espíritu Santo en nosotros no se trata de una “vocecita interna”, sino que es el entendimiento de la relación de paternidad de Dios hacia nosotros, una relación que solo se hace posible a través de la obra de Cristo (Juan 1:12). Esto incluye entender el trabajo redentor llevado a cabo en la cruz del Calvario.

Pruebas de nuestra salvación

Habiendo aclarado la naturaleza del testimonio del Espíritu Santo, retrocedamos un paso más, hacia Romanos 8:14, donde se nos dice: "Aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios". Surge entonces la pregunta: ¿Cómo se guían y comportan los hijos de Dios? Siguiendo un paso adicional, en Romanos 8:13 encontramos la realidad de "la conversión del creyente", que implica la muerte de las obras de la carne y del pecado mediante la purificación de la sangre de Cristo y la obra regeneradora del Espíritu Santo. Una de las evidencias de nuestra salvación es vivir una vida que sea agradable a Dios, siguiendo los pasos de Jesús.
No podemos basar nuestra salvación en "voces internas", sino en la fe en Cristo que recibimos a través de su Palabra.
Esto produce como resultado frutos espirituales y una vida piadosa. Muchas personas que viven en el pecado afirman ser salvos porque escuchan una voz interna que les dice: "No te preocupes, eres cristiano". Sin embargo, contradictoriamente, muchas de estas personas no dan evidencias de un arrepentimiento sincero ante Dios. ¡Cuidado! Nuestro corazón puede engañarnos con esta mentira (Jeremías 17:9). Nuestros sentimientos son inestables, pero la Palabra de Dios es un fundamento sólido. Para concluir, citaremos al pastor John MacArthur, quien en su comentario sobre Romanos 8:16, habla del "testimonio del Espíritu" de la siguiente manera:
Él (el Espíritu Santo) hace esto a través de la obra de iluminación y santificación, así como a través del anhelo que nos infunde para tener comunión con Dios. Sin embargo, Pablo  no tiene aquí en mente algún tipo de pequeña voz mística que nos dice al oído que somos salvos. Mas bien, es posible que haga referencia al fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23), el cual cuando es producido por el Espíritu, da seguridad y certidumbre al creyente.[mfn]Comentario a la Biblia de John MacArthur.[/mfn]

Concluyendo:

El testimonio del Espíritu Santo en nuestra vida no es subjetivo, sino evidente. Se manifiesta en la transformación de un corazón pecador y oscuro en un corazón puro, lavado por la sangre de Cristo. Pasamos de ser hijos de la esclavitud del pecado a experimentar la gloriosa libertad como hijos de Dios, capaces de llamarlo: "Padre mío". El testimonio del Espíritu Santo es, en esencia, el testimonio de Cristo en nuestras vidas.
Romanos 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

viernes, 14 de octubre de 2022

Ser superficiales viendo "demasiados" videos sana doctrina, ¿es posible?

¿Se puede ser superficial viendo demasiados videos sana doctrina? Muchos de mis amigos que me conocen pensarían que yo diría: "No, no es posible", pero hoy quiero sorprenderlos y decirles que: "Sí, sí es posible", y les mostraré otra cara de la monda que quizás no consideraron.  Aquellos desconocidos (que han salido del error doctrinal para ir a los "pastos tiernos de la Palabra") que visitan mi blog por primera vez les digo que no se asusten y consideren los siguientes argumentos.

Definamos un escenario, primero...

Si concurres ya a una iglesia sana en doctrina seguramente tus pastores tendrán una serie expositiva de un libro de la Biblia en cada culto principal. También de seguro tendrás estudios bíblicos con temas definidos a largo plazo que el liderazgo de la iglesia ha planeado para fijar en las mentes y corazones de los miembros. Ahora, ¿qué sucede si el resto de la semana ves un sin fin de "videos largos" sobre otros temas en Internet? Si tienes una memoria prodigiosa, te felicito. Pero luego de la caída en el Edén, el hombre no tiene una virtuosa memoria, por eso existe la Ley en Éxodo y una repetición y ampliación en Deuteronomio. Como criaturas caídas y de mente finita necesitamos profundizar en los temas, si no, no hay aprovechamiento espiritual.

Hacia la superficialidad

Cuando te llenas de videos (aunque sean sana doctrina), puede pasar que descuides los mensajes de tu iglesia los cuales son planeado por gente piadosa que te conoce (y a tu congregación) y que están dirigidos por un propósito espiritual específico real y práctico. Dicho de otra forma, los sermones y estudios bíblicos de tu iglesia pasan a formar una mínima parte del "universo de videos sana doctrina" que tú mismo has creado. Cuando no meditas las cosas de "tus discipulares directos", no hay aprovechamiento práctico en tu vida. 1Timoteo 4:15 Medita en estas cosas; ocúpate en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

Pastores desconcertados con sus miembros

¿Cuántas veces los miembros hacen cosas contrarias a enseñanzas tan claras y explícitas que se han dado en la iglesia? Muchas veces se los exhorta a estos miembros y se les dice: ¿No te acuerdas que esto lo vimos... tal día... en tal reunión? Y ellos contestan: ¡No, no me acuerdo! La razón que causa este desconcierto es que muchos miembros están mordisquenado comida, pero nunca se están alimentando de nada. La iglesia le propone una dieta sana, balanceada en nutrientes, pero ellos entre semana arman su propio menú y se olvidan de los temas que se dan en el púlpito.

¿Qué se debe hacer entonces? 5 consejos

Para profundizar en los mensajes de tu iglesia local y a su vez crecer en conocimiento "miscelaneo" (o "random" como dicen las nuevas generaciones) te aconsejo lo siguiente:
  1. Profundiza en la semana los sermones y estudios bíblicos dados la semana anterior en tu iglesia local. Toma nota, medita, ora para que esto se aplique a tu vida y a la vida de tu congregación.
  2. Trata de ampliar dicho contenido leyendo los textos bíblicos involucrados y comentarios o libros relacionados.
  3. Si tu iglesia anticipa el tema que va a dar, estúdialo de antemano para que cuando llegue el momento puedas entender mejor todo (ya que tienes el contexto).
  4. Comenta los contenidos dados en tu iglesia con otros miembros de la congregación en el tiempo libre.
  5. Si vas ver videos en Internet, puedes hacerlo, pero no si antes haber cumplido con las pautas anteriores.
Recordar las mismas cosas es una técnica bíblica utilizada por los apóstoles y es el propósito de toda iglesia local el formar a sus miembros de manera gradual en verdades específicas. 2Pedro 1:12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre acerca de estas cosas, aunque vosotros las sepáis y estéis confirmados en la verdad presente. No puedes ser confirmado en la verdad cuando vas saltando de un video bíblico a otro, pero sin un fin específico.

Enfócate primariamente en el contenido de tu iglesia local, y secundariamente en YouTube.

domingo, 9 de mayo de 2021

El milagro poco común de seguir a Jesús

El milagro poco común de seguir a Jesús

Mateo 9:9 Y cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y lo siguió.

Marcos 1:17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. 18 Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron.

Al hablar de milagros hoy en día automáticamente se piensa en sanidades físicas. Oímos decir a mucha gente: -Yo fui sano de esto o de aquello, he recibido un milagro.

Al hacer la tarea de evangelización y charlar con personas, siempre le pregunto acerca de su relación con Dios. Me encuentro con personas que basan su relación con Dios en una conexión física de sanidad, ya sea propia o de un familiar. Siempre trato de preguntar qué conocen de Cristo y de su obra salvadora, pero para sorpresa mía, las personas confiesan que no están en una buena relación con Dios (a pesar de la supuesta sanidad que recibieron). Me encontré con casos de adulterio, de drogadicción, alcoholismo, violencia doméstica y un sin fin de otros pecados.

Cuando hablo con estas personas que supuestamente recibieron un milagro (pero viven en pecado) les digo: "Quizá aún no conozcas el principal de los milagros". Luego de un silencio desconcertante ellos preguntan: ¿Cuál milagro?  De eso te quiero hablar ahora. EL MILAGRO DEL LLAMADO DE JESÚS

Al leer la Biblia, muchos de nosotros nos asombramos ante la historia de la curación de un ciego, un paralítico o un sordo. Pero hay otros milagros de los cuales no nos percatamos. ¿Qué persona teniendo una mesa llena de dinero y un trabajo seguro lo dejaría todo para seguir a un desconocido? Este fue el apóstol Mateo.

¿Qué personas dejarían el oficio de su vida abandonando sus redes y sus barcos a la orilla del mar para seguir a un desconocido? Estos fueron los apóstoles Pedro, Juan y Jacobo.

¿Acaso era el llamado de una persona cualquiera, de una gran personalidad, de un religioso más? No, era el llamado de nada menos que del hijo de Dios, Jesucristo. Vemos en ese llamado eficaz más que palabras; vemos una obra sobrenatural del Espíritu de Dios, un milagro que cautiva el corazón y lo hace seguir a Jesús hasta el fin de sus vidas. ¿SON FRECUENTES Y COMUNES LOS MILAGROS? Algo que sería común y natural, no sería un milagro. Encontrar oro en las calles, haría que el oro perdiera su valor.  Es común ver gente que cree en Dios, pero no es común ver gente que sigue a Cristo tomando su cruz. Pero déjame decirte que esos milagros existen, ¡y no siempre son notorios a nuestros ojos!

Hay milagros donde un hombre, jefe de familia, es cristiano y se esfuerza por el bienestar espiritual de su familia. Procura que sus hijos aprendan la Palabra de Dios, y les inculca valores que van más allá de este mundo; un hombre que toma el liderazgo espiritual de su hogar para la gloria de Dios (Josué 24:15).

Es un  milagro ver aquella mujer cristiana que sigue adelante a pesar de tener su esposo incrédulo, pero cree en las promesas del Señor que el marido incrédulo es santificado en la mujer creyente (1Corintios 7:14) y sus hijos son santos.

Milagro, es aquél policía cristiano que presionado por el sistema de corrupción nunca cede al soborno, sino que mantiene su testimonio puro (Proverbios 15:27).

Otro milagro es aquel jovencito cuyos amigos promiscuos y acostumbrados a la fornicación se ríen de su virginidad, sin embargo él se mantiene puro (1 Timoteo 4:12).

Milagro, es aquel empleado de negocio que nunca se quedó con nada de lo que es suyo (Tito 2:10).

Milagro, es aquella familia que cancela su día de esparcimiento y deversión para ir el domingo a adorar a Dios junto a su pueblo (Salmos 122:1).

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE MILAGRO? Te preguntarás ¿Por qué estas personas hacen lo correcto? ¿Qué los motiva? La respuesta no está en recompensas externas que ellos podrían recibir. Se debe a que ellos han tenido un cambio de corazón. Cuando Jesús te llama te da un corazón dócil para seguirlo. Ezequiel 36:26 dice: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros".

El milagro consiste en que este corazón nuevo está hecho para seguir a Jesús. Muchas personas se lamentan que no pueden seguir a Jesús y se van tristes continuando su vida mundanal, ya que ven en Jesús una demanda de vida tan grande que no pueden cumplir. Pero no se dan cuenta que el problema no es simplemente una cuestión de buena voluntad, de juntar fuerzas, o provocarse alguna especie de entusiasmo espiritual artificial, sino que el problema es que no tienen un corazón arrepentido. Y no se puede seguir a Jesús con un corazón de piedra.

Muchas veces las personas, asombradas, me dicen: ¡Mira qué raro cómo esta persona que parecía cristiano dejó el camino del Señor! ¡Mira qué raro cómo fracasó este matrimonio cristiano que se llevaba tan bien! ¡Mira qué raro como este creyente de años de antigüedad  ahora se vuelca al pecado como si nunca hubiera conocido a Dios!  Yo respondo: No veo nada de raro en ello, eso pasa todo el tiempo. Raro es que hoy siga alguien a Jesús sin importar el costo y persevere hasta el fin. ¡Eso es un milagro de su gracia!

 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas (1Pedro 2:21).

martes, 19 de julio de 2016

¿Qué te duele más, el bolsillo o el menosprecio por el evangelio?

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Muchas personas ya se dan dado cuenta del engaño del "falso evangelio de la prosperidad". Se han dado cuenta que exigir diezmos, pactos, primicias  etc. no es sustentable con la Biblia en mano. Se han dado cuenta que los  únicos que progresan económicamente son aquellos líderes que proclaman la prosperidad. Así, ante la decepción de ser "usados" por años, como una mujer despechada al cual el marido la engañó, empiezan a decir a todo el mundo y por las redes sociales lo ladrones que son los pastores, apóstoles y líderes de la evangelio de la prosperidad. ¡Lobos rapaces! ¡Manipuladores! ¡Ladrones de diezmos! Son algunas de las frases más caritativas que la gente decepcionada hace. Entiendo la indignación de estas personas y asiento con mi cabeza sus quejas. Pero también entiendo que haber hecho el descubrimiento de que han sido engañados no es lo mismo a que entiendan qué es el evangelio. Mucha gente puede salir de ese engaño y aún así no ser salva. Alguno dirá: -¿Pero no es un avance identificar el engaño? Yo digo: Sí, lo es. Pero la "verdad que te hace libre" (Juan 8:32) no es simplemente identificar que alguien metía la mano en tu bolsillo, sino saber quién es Cristo y en qué consiste su obra en la cruz .

¿Cuál es la raíz de tu indignación?

Te diré lo más malo del falso evangelio de la prosperidad. Ponte a pensar que Dios envió a su único Hijo, Jesucristo, a este mundo para ser humillado por hombres como tú y yo. Piensa que Cristo se hizo un siervo, y que demás fue humillado hasta su muerte en la cruz: "y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo,hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:28). Recuerda que en su humillación le dieron de latigazos (Mateo 27:26), lo escupieron (Marcos 15:19), lo golpearon, le pusieron una corona de espinas (Marcos 15:17) lo pasearon por la calles de Jerusalén con su cruz, le desnudaron  la ropa (Lucas 23:34) y lo clavaron en el madero. Ve como todos prefirieron que soltaran en su lugar a Barrabás (Lucas 23:18), un homicida, y en su cruz pusieron ladrones a ambos lados. Por sobre toda las cosas, recibió el castigo de nuestras maldades y cargó con nuestros inmundos pecados (Isaías 53). En una palabra sufrió el infierno en la cruz.

Lo más ofensivo de falso evangelio de la prosperidad es que quita a Jesús de centro y ofrece a las almas sólo beneficios materiales. Es decir que comete la ofensa universal de quitar el escenario del calvario, para poner en su lagar electrodomésticos, casas y autos. Ofende al Dios que hizo los cielos y la tierra, ofende a Cristo que da su vida en rescate por el pecador perdido, ofende al Espíritu Santo que inspiró la Biblia (ya que no se la predica). En definitiva: ¡Ofende al Dios trino ante el cuál debe temblar toda la tierra!

Te pregunto: ¿Eres en verdad un creyente nacido en Cristo? ¿Es Él tu gran Salvador y Señor? ¿El falso evangelio de la prosperidad ofende tanto o más tu bolsillo que a tu Dios? Si es así... ¡Es hora de ordenar prioridades! Dile a todo el mundo lo mucho que el falso evangelio de la prosperidad ofende a Cristo. Muéstrale  a la gente la verdad de la salvación en el sacrificio sustituto de Cristo por el pecador (Romanos 5:6). Muéstrales que Jesucristo se hizo pobre para enriquecernos espiritualmente (2 Corintios 8:9). Pon en alto a Dios y su Palabra como la única fuente de verdad y salvación. Muestra que el falso evangelio de la prosperidad lo que en realidad hace es condenar a la gente al infierno al no mostrar la salvación en Cristo.

Después de todo esto...  puedes mostrar que el falso evangelio de la prosperidad afecta el bolsillo de la gente.

En el evangelio verdadero... ¿ No hay que dar?

Mucha gente llama "iglesia sana doctrina" a aquella que no exige diezmos. Mucha gente ha venido con esa idea a mi iglesia... pero no tarda mucho tiempo en que les muestre que el verdadero evangelio es, como dijo Jesús: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame" (Lucas 9:23). ¡Ah pero eso de "negarse a sí mismo" no tiene nada que ver con el dinero! Dirá alguno. Déjame decirte que el verdadero cristianismo tiene también sus demandas en el área de tus finanzas. Déjame mostrarte algunos ejemplos y después explicarte que no "se da por obligación" sino por "gratitud".
  • En la iglesia primitiva mucha gente vendía sus posesiones y la ponía a los pies de los apóstoles. Estos jamás se enriquecían, ni vivían en lujos, todo era para el avance del evangelio en  las misiones, y  compartir con lo que no tenían. (Hechos 4:35)
  • Jesús dijo de desprenderse de bienes materiales para el avance del evangelio. En vez de hacer "tesoros en la tierra" instaba a dar para hacer "tesoros en los cielos" que no son afectados por ladrones, la polilla o el óxido.
  • Pablo anima a los creyentes a nos ser mezquinos, sino que su ofrenda voluntaria sea en alegría al Señor (2 Corintios 9: 5 al 8).
  • Los creyentes de Macedonia a pesar de ser pobres dieron una ofrenda abundante para ayudar otras iglesias (2 Corintios 8:2).
  • Los judíos cristianos de la dispersión sufrieron la pérdida de sus bienes con gozo (Hebreo 10:34).
  • Juan insta a dar para compartir con los hermanos de la iglesia como muestra del amor de Dios en sus corazones (1 Juan 3:17).
  • Los apóstoles dejaron todo (incluyendo lo material) por seguir a Jesús (Mateo 19:27).
Si creías que el verdadero evangelio no es dar nada, estás muy equivocado. ¡Mira como dan las personas engañada en el falso evangelio de la prosperidad! Podrán luego quejarse de que lo defraudaron, pero mientras tanto el motor que los impulsaba a dar era su propia avaricia y deseo de ser prosperado. ¿Acaso el verdadero evangelio no es un motivo sublime para dar? ¿Acaso Cristo no es más digno que los falsos apóstoles del dinero? ¿El Espíritu Santo no debería ser el motor impulsor para dar para la obra de Reino de Dios?

Dando libremente con gratitud al Señor

“Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas en común; y vendían las posesiones y los bienes, y lo repartían a todos según la necesidad que tenía cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón”. (Hechos 2:44-46 -RV-SBT).

Las  ofrendas deben ser voluntarias, por ser un motivo de agradecimiento al Señor, y se esperan de los creyentes, es decir aquellos que comprenden el evangelio y saben que están dando para el Señor y su obra. No impedimos a ninguna persona nueva a dar, pero es preferible que esto se haga bajo un entendimiento Escritural, previamente enseñado. Como recomendación bíblica, hay que tener la costumbre bíblica de “apartar algo”, según hayamos prosperado (1Co. 16:2). Es un asunto de conciencia entre la persona y el Señor, no obstante debemos pensar en la necesidad de la obra local/misionera, pastoral, y la ayuda a otros hermanos y los necesitados. Dios ama al que da con alegría y no por mera obligación (2 Co. 9:7) . Muchas iglesias sanas en doctrina al huir de la “enseñanza del falso evangelio de la prosperidad”, se han ido al otro extremo de no enseñar nada (o muy escuetamente) acerca de las ofrendas para no herir la susceptibilidad de la gente. Pero es necesario recordar al pueblo de Dios que varios que están en la falsa doctrina y el engaño dan mucho por “avaricia” ¿Acaso un entendimiento correcto del evangelio no nos llevaría a ser más dadivosos con el Señor? ¡Recordemos cómo esto funcionaba en la iglesia primitiva y tendremos un buen entendimiento de la ofrenda! La obra del evangelio debe avanzar con una predicación correcta y apasionada de la Biblia. Para llevar a cabo la obra del Señor surgirán necesidades espirituales tanto como materiales. El cristiano maduro debe entender que el servicio al Señor involucra todas las esferas de nuestra vida. Pues de eso se trata el evangelio, de darlo todo por Cristo.

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miércoles, 6 de enero de 2016

El dique de la obra del Espíritu Santo

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1Tesalonicenses 4:9   ...Dios, el cual también nos dio su Espíritu Santo. La palabra "dique" siempre la relacionamos como ese muro o construcción que se hace para retener agua (un lago, un río etc). Pero en el diccionario también tiene la siguiente acepción: "Barrera u obstáculo opuesto al avance de algo que se considera perjudicial". Quisiera demostrar en este artículo cómo muchas veces los creyentes nos transformamos en "ese dique" que impide la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. El obstáculo Dijimos que un dique es una barrera que se opone a algo perjudicial pero, ¿cómo podría la obra del Espíritu Santo ser algo perjudicial para nosotros? No lo es para la nueva criatura regenerada, pero sí definitivamente lo es para nuestra carne que siempre quiere hacer su propia voluntad. La carne y sus deseos se resisten a morir, detestan la obra del Espíritu Santo, se opone siempre como una barrera de contención a nuestro crecimiento espiritual. El principal obstáculo para llenura del Espíritu Santo somos nosotros. El Espíritu Santo mora en el creyente Ser salvos en Cristo es una obra de transformación del Espíritu Santo, pero a su vez es más que eso, esta tercera persona de la Trinidad viene a vivir en nuestro ser. Es realmente un misterio cómo el Espíritu Santo puede morar en pecadores. Pecadores que han sido salvados, sí, pecadores que han sido purificados por la sangre de Cristo, sí, pero también somos pecadores en cuanto a que la fuente de nuestro pecado no será erradicada completamente hasta recibir un día cuerpos glorificados. Citando a Calvino, recordamos que:
"Por tanto, mientras habitamos en la cárcel de nuestro cuerpo, debemos luchar continuamente contra los vicios de nuestra naturaleza corrompida, e incluso contra cuanto hay en nosotros de natural. A veces dice Platón que la vida del filósofo es la meditación de la muerte. Con mucha mayor verdad podríamos nosotros decir: La vida del cristiano es un perpetuo esfuerzo y ejercicio por mortificar la carne, hasta que muerta del todo, reine en nosotros el Espíritu de Dios."[i]
Un mandamiento hacia la llenura Cuando la Biblia nos dice: "Sed llenos del Espíritu Santo" (Efesios 5:18) nos exhorta por un mandamiento, algo que tenemos que hacer nosotros, no nuestro vecino, no nuestro pastor, sino nosotros. Alguno podrá decir que "la llenura del Espíritu Santo no depende de nosotros", te pregunto ¿estás tan seguro? Desde un punto de vista estoy de acuerdo, "no depende de nosotros", ya que la salvación es una obra soberana de Dios. Nos salvó por pura gracia y nos dio a "beber" de su Espíritu como un regalo también, todos los creyentes hemos bebido de este mismo Espíritu como dice Pablo en 1 Corintios 12:13 (y no porque lo hayamos merecido). Pero ahora que el Espíritu Santo está en el corazón del creyente.... allí viene el mandamiento no para salvación sino para santificación: "sed llenos del Espíritu". Muchos piensan que ser llenos del Espíritu Santo es entrar en una especie de trance en oración y que de acuerdo a que tan vivaz sea ese trance más estaremos llenos del Espíritu Santo. No es así como Dios actúa. Nuestro naturaleza carnal deber morir, debe ser llevada a la cruz para que no se interponga como barrera, como dique, a la fluyente obra del Espíritu de Dios en nosotros. Confesar nuestros pecados, apartarnos, y por sobre todo negarnos a nosotros mismos es lo que denominamos la cruz. El dique tiene que ser destruído Por lo general como creyentes cuando algo no anda bien en nuestra vida espiritual se lo achacamos que un desconocimiento o falta de información. Es así que pensamos en comprar libros cristianos para "tener una mejor vida espiritual" o en asistir a tal o cual evento cristiano . Todo eso está muy bien, pero podemos llenar nuestras bibliotecas de buenos libros, nuestra agenda de actividades de reunión en reunión, pero si no estamos dispuesto a morir a lo que somos (a nosotros mismos) nada de eso servirá. Toda la infomación bíblica que recibimos se amontona a nuestras espaldas como un torrente de agua a desbordar, pero nosotros abrimos los brazos de nuestra carnalidad para contener en forma de dique la obra del Dios. Somos un dique humano que se opone al fluir del Espíritu Santo gritando: ¡Todavía quiero ser yo! ¡No quiero morir! Sin embargo a eso vino el Espíritu de Dios a nuestra vidas, a hacer morir lo terrenal (Colosenses 3:5).

Hasta que no entendamos que nuestra falta de obediencia, nuestra resistencia a morir a nuestro carácter, nuestra rebeldía diaria, son el dique de contención del Espíritu Santo haremos miserable nuestra vida espiritual, nuestra familia, y nuestro servicio al Señor. Si seguimos prefiriéndonos a nosotros mismos el dique estará interpuesto. En cambio si nos humillamos bajo la mano de Dios, el dique será movido de en medio, el Espíritu Santo nos llenará, y nos moldeará a la imagen de Cristo.

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[i] Institución de la religión cristiana. Libro III - Cap.3 - Inciso 20.

domingo, 20 de diciembre de 2015

¿Hallaste este tesoro?

Mateo 13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Hallar el Reino de Dios te lleva a hallar al Rey de ese reino: es hallar a Cristo mismo. Muchas personas dicen haber hallado a Cristo, ¿pero sus vidas evidencian que hallaron un tesoro por el cuál estarían dispuestos a perderlo todo en este mundo?

Imagino al hombre de la parábola como una persona que recibió un shock, algo que lo sacudió y lo sacó de su rutina materialista sin Dios. Fue un descubrimiento de tal magnitud que modificó todas sus prioridades de vida (y las de su propio corazón). El descubrimiento de este tesoro lo llevó a ver lo poco de valor que tiene este mundo. Los placeres, las comodidades, sus ratos ocio, su posesiones... todo pasó a segundo plano de manera instantánea, no dudó en dejarlas de lado. Estuvo dispuesto a deshacerse de “su mundo”, lo vendió todo, lo dejó todo, todo perdió su valor al haber encontrado este preciado tesoro. ¿Lo hizo con tristeza o resignación? No, lo hizo con alegría. Algo había cambiado en su interior, nadie lo forzó a dejarlo todo, él lo hizo con ánimo dispuesto y alegre.

Hallar a Cristo, es hallar este “tesoro escondido”. Cristo y su reino pasa a ser lo más importante en la vida de aquel que en verdad lo encuentra. Ser creyente es haber tenido un encuentro personal con Cristo, es haberlo visto a Él como el precioso cordero de Dios que dio su vida por la nuestra. Nuestras rodillas se doblan ante su majestad. Si nos miramos a nosotros mismos sólo podemos ver corrupción, pecado y vergüenza, pero al ver a Cristo, su pureza, su resplandor que es más que el oro, le rendimos nuestra vida entera sin reservas. Lo dejamos todo por este tesoro.

¿Cómo saber si he encontrado este tesoro? Si el hombre de la parábola supuestamente había encontrado un tesoro escondido, pero seguía su vida normal como siempre, amando a este mundo, sus comodidades, distracciones y placeres del pecado... sin que nada cambiara, ¿diríamos que había encontrado el tesoro escondido? Desde luego que no.

Si en tu vida dices “haber encontrado a Cristo” pero vives con las mismas prioridades que las personas de este mundo, te apasionan la mismas cosas que a ellos, y las cosas espirituales y del Reino tienen muy poco o nada de valor, me pregunto... ¿Habrás encontrado de verdad el tesoro perdido?

El verdadero creyente no usa a Cristo como el accesorio de su vida. Ser cristiano no es una especie de prendedor de oro que te pones o te quitas según la fiesta de ocasión. Haber hallado a Cristo es el tesoro por el cual lo dejas todo.

Ruego a Dios que, si no lo tienes aún, puedas encontrar este tesoro que es Cristo. Hallarlo a él es hallar la vida misma.

Lucas 12:34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

miércoles, 11 de marzo de 2015

NO PARES DE SUFRIR... ¡Gózate en Cristo!

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; mas confiad, yo he vencido al mundo.

Hay una realidad a la que Cristo nos enfrenta, pero nos enfrenta en carácter de discípulos: "Tendréis aflicción".  ¿Quién en este mundo quisiera una religión que le diga: "sufrirás"?  ¿Qué hombre en este mundo recibiría con los brazos abiertos una cruz para cargar? Por el contrario el mundo construye una religión propia según los anhelos de su propio corazón, aún usando el nombre de Jesús. Lo que no sabe es que su mismo corazón está corrompido y condenado por la ley de Dios. Miles de personas corren detrás de una promesa de prosperidad, pero sólo aquellos a los que Cristo salva pueden correr hasta una cruz, tomarla, y seguirlo a él todos los días. El mundo no puede entender el evangelio, por eso construye una religión basada "en la felicidad". Vemos decir en nuestro país, por parte de una secta que aparece en medios televisivos, la frase: "Pare de sufrir". Y muchas veces el resto de las iglesia evangélicas son, ni más ni menos, que  una versión estereotipada del mismo mensaje falso: "Dios quiere prosperarte, deja ya de sufrir". ¿Dónde encajar las palabras de Jesucristo:  En el mundo tendréis aflicción? ¿Acaso Cristo nos plantea una vida miserable? De ninguna manera. Yo sé amigo/a que el evangelismo moderno (no el antiguo evangelio), quisiera poner una corona de oro sobre tu cabeza, diciendo que tienes el derecho a reclamar lo que es tuyo. Pero te recuerdo que en este mundo a Cristo le pusieron una corona de espinas. El tuvo aflicción en el mundo, al punto que su sudor, en la agonía de la oración, eran como grandes gotas de sangre que caían a tierra (Lucas 22:44). Jesús podía decir sin miedo a la crítica exitista: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Marcos 14:34). Pero déjame decirte aun más de la agonía y sufrimientos de Cristo: El Padre lo dejó solo en la cruz para que cargara los pecados de sus escogidos, por eso dijo: "Padre... ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46) ¡Cuanto sufrimiento! Pero aquí viene la mejor parte: El venció a la muerte y al pecado, resucitó y hoy está sentado coronado a la diestra de Dios Padre.

Confiad, Cristo ha vencido al mundo

Así nos dice la última parte de texto que elegimos para este artículo. Por un lado Cristo advierte "tendrán aflicción en este mundo", pero por otro lado nos consuela con "confiad, yo he vencido al mundo". Esta victoria sobre el mundo (todo el sistema de pecado), no es para que nosotros reinemos como reyes en esta tierra de maldad, de materialismo, de egoísmo, un sistema amador de los deleites y enemigo de Dios. La victoria es para que nosotros reinemos con Cristo, habiendo dejado este mundo. Podemos tener una "aflicción temporal" en este mundo, pero que no se compara con el gozo de la gloria venidera (Romanos 8:18). Si aun estás en tus pecados y no has sido reconciliado con Dios, no entenderás estas palabras de Cristo. Pero si él perdona tus pecados, podrás experimentar el gozo de su salvación. Para el cristiano no hay otra fuente de gozo en este mundo que la misma presencia de Dios en su vida. Mira al mundo que lo rodea y le grita: ¡Que vengan las aflicciones! Mi vida está segura en Jesús.

No pidas prestado al mundo, recibe la salvación por gracia

No tomes los amuletos de felicidad que la religión te ofrece, ni siquiera la sicología de este mundo es un buen refugio, todo lo que te dé este mundo tendrás que devolverlo. Lo que sale de los hombres tiende a volver a los hombre con intereses, tendrás que pagar por la paz ficticia. Pero la salvación en Cristo es gratuita, y su paz es duradera. El mensaje del evangelio no es "para de sufrir" sino que es "aunque sufras nadie te quitará el gozo de la salvación en Cristo".  Cristo sufrió en este mundo por la proposición del Padre de tener el gozo de llevar a muchos hijos a salvación. Cristo se goza en sus salvados... espero que si eres salvo tú  también puedas gozarte en él.

Hebreos 12:2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

viernes, 9 de enero de 2015

¡TENGO MIEDO DE COMPARTIR EN FACEBOOK!

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Deuteronomio 29:19 ...Tendré paz, aunque ande según el pensamiento de mi corazón.

Si pudiéramos juzgar muchas veces nuestra vida cristiana por nuestra publicaciones en Facebook... ¡seríamos excelentes cristianos!

Seguramente, tenemos amigos que nunca conoceremos en persona, pero son nuestros "amigos Facebook" por sus buenas publicaciones cristianas.

Tristemente, muchas veces me encuentro con personas de mal testimonio cristiano, que conozco en la vida real, y al ver sus publicaciones cristianas en Facebook... me pregunto:

¿Que quieren lograr estas personas con esto? ¿Mostrar al mundo, un ideal cristiano que no viven? ¿Una forma de ser tenidos en alta estima por otros cristianos? ¿Una forma de acallar la culpa de su corazón?

Al leer este pasaje de Deuteronomio 29:19 recientemente, me hizo pensar que muchas personas "cristianas" usan Facebook para buscar una paz ficticia. Aunque en su mente y corazón explote el infierno, encuentran un "sosiego mental" compartiendo por Facebook versículos, artículos y videos bíblicos, ¡que irónicamente desestiman por completo en su vida real!

Publicar por Facebook exhortaciones que no vivimos ni aplicamos para nosotros mismos, es una forma de decir:
"TENDRÉ PAZ (publicando acerca de de Dios en Facebook) AUNQUE ANDE (en la vida real) SEGÚN EL PENSAMIENTO DE MI CORAZÓN".
¿Cuales serían las consecuencias de vivir así? La respuesta está en el versículo 20. Desde ese punto de vista podemos exclamar: ¡Tengo miedo de publicar en Facebook! Pero un temor sincero delante de Dios. ¡QUE DIOS NOS AYUDE A COMPARTIR EN FACEBOOK, LO QUE APLICAMOS PRIMERO PARA NUESTRAS VIDAS! 

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lunes, 20 de octubre de 2014

Viviendo en un "Mundo Cristiano" irreal

 
Juan 8:36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
Una de las películas famosas que popularizó al actor Jim Carrey, fue "The Truman Show" (El Show de Truman). Cuenta la historia (ficticia), que un hombre nació, se crió y llegó a la edad adulta, viviendo en un domo que simulaba la realidad. Había una ciudad "isla" con negocios, casas donde de vivir, y un mar a que nadie se aventuraba a salir. La luz del sol, la luna, y las estrellas eran falsos. El viento, la lluvia y las tormentas eran provocadas por sofisticadas máquinas para simular la realidad del clima. Truman, sin saberlo, era el centro de un "reality show" visto por millones de espectadores en el mundo entero. Pero para él, el  mundo real era lo que veía. Había nacido y crecido en un mundo irreal, fabricado, pero él no lo sabía. Hasta que empieza a sospechar... "que algo andaba mal" en ese mundo perfecto. Llega en su vida a un momento de crisis, donde se da cuenta que el mundo donde vive es una mentira, pero no puede probarlo aun. Así que se sube a un velero para "escapar de la isla". Por supuesto, esto sería el "fin del reality show" para los ambiciosos productores, y tratan por medio de tormentas fabricadas, hacer zozobrar el velero de Truman. Si bien casi lo logran, Truman sigue adelante contra el viento y las olas, para escapar de la isla, y sucede algo inesperado... ¡Choca contra el cielo! ¿Contra el cielo? ¡Sí contra el cielo! En realidad choca contra una pared donde había un cielo pintado, ¡y se da cuenta por primera vez que el mundo que lo rodeaba era de "utilería"! La isla era falsa, la gente actores, el sol una luz artificial, y el hermoso horizonte solo un "cartón pintado". La historia termina, que en la pared pintada de cielo, hay una escalare que te saca del domo, del mundo falso, y entras al mundo real por una puerta. EL DOMO CARISMÁTICO - UN MUNDO IRREAL, EL SHOW DE TRUMAN EVANGÉLICO

Muchos, no tuvieron nunca la oportunidad de comparar si el cristianismo que le enseñaron, es una falsa experiencia, un mundo irreal, desde el punto de vista bíblico. Muchos crecieron con la idea de que ser cristiano es reclamar promesas, recibir  milagros, proclamar esto o aquello, en el nombre de Jesús. Le enseñaron que la evidencia de su cristianismo era "hablar en lenguas extrañas", como evidencia del bautismo del Espíritu Santo, ¡y su segura salvación! Les dijeron que las enfermedades son producto de su pecado y falta de fe, que Dios quieres hijos "victoriosos" que prosperen económicamente. Su mundo-iglesia consiste en escuchar a "siervos de Dios" proclamando mensajes positivos, personas con el "poder" de tocarte y hacerte caer desmayado. En el domo carismático la lucha espiritual es a cada segundo, cortando maldiciones, proclamando la derrota de satanás, utilizando muchas veces amuletos, aceite de unción, y un sin fin de cosas. El "dios" de este mundo es aquel que le tienes que dar grandes ofrendas o diezmos... si es que quieres recibir su bendición. En este mundo, todos los días hay nuevas revelaciones, sueños y profecías. Se utiliza la Biblia, pero más bien como excusa que como fuente de enseñanza.

TRUMAN EMPIEZA A DESCONFIAR Muchos empiezan a intuir que "algo raro" hay en todo este "cristianismo", pero aún no tienen los elementos para decir qué es lo que está mal. Empiezan a desconfiar cuando ven que las personas no prosperan económicamente, cuando las personas se enferman (como cualquier otro ser humano de este planeta), y los líderes achacan a la persona su falta de fe. Algo huele mal... cuando los pastores viven vidas acomodadas y en el lujo, cuando Cristo no tenía techo durante su ministerio terrenal. Se empieza a sospechar de una manipulación sicológica en las predicaciones, carente de argumentos bíblicos. Se empieza a cotejar prácticas y costumbres que no se ven en el libro de Hechos (historia de la iglesia primitiva), ni formas adoptadas por los apóstoles. Todo pareciera indicar que el mundo evangélico donde nació es una especie de "burbuja" y que hay algo real allá afuera, que todavía no se conoce. TRUMAN SE SUBE AL BARCO Ante la duda de este mundo evangélico irreal, la persona empieza a indagar en la Biblia. La lee para comprobar el mundo que lo rodea, pero aún hay cosas que no entiende, y hasta tiene miedo de cuestionar (en el domo le enseñaron: -¡No cuestiones al ungido del Señor!) Empieza a buscar en las redes sociales, a ver videos a leer libros acerca de una "extraña doctrina" que se identifica por varios nombres: Doctrina reformada, sana doctrina, doctrinas de la gracia, calvinismo etc. Empieza a escuchar conceptos acerca de la salvación en Cristo que "nunca se enseñaron dentro del domo", tales como: El hombre es totalmente depravado, muertos en sus delitos y pecados. Que la soberanía de Dios escoge, llama eficazmente, y su Palabra y su Espíritu Santo regenera el corazón transformándolo a santidad. Que la salvación no consiste en repetir una oración,  levantar la mano o pasar un altar, sino que consiste en  arrepentimiento y fe, y una fe que viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17) antes que de una emoción del momento. Descubre que las verdaderas predicaciones parten de la Biblia, y no de la mente de los hombres. El tema, su desarrollo y desenlace parten de exponer las Escrituras en su justo contexto, y no los versículos descontextualizados, usados en "el domo carismático" que ningún alimento traían al alma. Empieza a conocer a  Cristo, como nunca antes, y su gracia en la cruz se hace preciosa, ve su vida indigna y vil, y ante el llamado de Su voz acude en arrepentimiento y fe. CHOCANDO CONTRA LA PARED Dios abrió los ojos espirituales del alma por medio de su Palabra. Ahora la compresión de la Biblia cobra un nuevo giro por la iluminación de su Espíritu Santo. Ahora la persona cuestiona todo "su falso mundo" y llega a chocar contra "la pared" de sus límites. Aquí la persona conoce el antiguo evangelio. Conoce que siempre existió un cristianismo histórico que da gloria a Dios antes que a los hombres. Un cristianismo basados solo en la Biblia como regla de autoridad y suficiencia para la iglesia (y si nuevas profecías). Un cristianismo basado en la fe y la gracia, cosas dadas por Dios a sus escogidos. Un cristianismo donde el hombre pasa a segundo plano, y todo es solamente Cristo, nuestro Rey, Señor y Soberano. Chocar contra la pared, es ver el limitado mundo propuesto por la falsa doctrina, que no tiene que ver con el océano de la verdad de Dios. SALIENDO DEL DOMO Una vez que la persona descubre su mundo irreal por medio del conocimiento de las Escrituras, sale del domo, subes las escaleras, atraviesa una nueva puerta, ¿y qué encuentra? Otros creyentes regenerados por la gracia de Cristo, muchos de ellos "antiguos habitantes del domo", pero que ahora te abrazan como hermano y se gozan de esto:
Juan 8:32  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.
Ahora mira de lejos la burbuja de engaño donde vivía... levanta los ojos al cielo y exclama: ¡Gracias Dios por conocer tu verdad! SALIENDO DEL DOMO En esta clase del pastor Alejandro Riff se muestra cómo estudiar historia de la iglesia te previene del error doctrinal.