Algunas personas argumentan que una iglesia no debe tener una confesión de fe, pues debe basar su autoridad sólo en la Biblia. El argumento es válido desde el punto de vista de que, por supuesto, la Biblia es nuestra única regla de fe y práctica. Pero, por otro lado, toda iglesia local debe enfrentar tarde o temprano la pregunta: ¿Qué creen ustedes acerca de la Biblia? ¡Y a esto debemos responder con claridad! Una, para afirmar la verdad; otra, para prevenir el error. Una declaración de fe no suplanta a la Biblia, sino que, por el contrario, ratifica sus principios de una manera ordenada, clara y fácil de comprender.
Una iglesia sin una confesión de fe carece de defensas propias, y de un medio claro para repeler los ataques del error. Cuando las confesiones se descuidan o se rechazan, se presenta la oportunidad para que las iglesias se deslicen y caigan en el error y la incredulidad.
A continuación les presento una compilación de los puntos esenciales que toda iglesia o grupo en formación debe tener en cuenta a la hora de considerar una declaración de fe. Para esto nos valdremos de los excelentes comentarios que realiza Robert Paul Martin en su introducción al libro "Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689" por Samuel E. Waldron (libro muy recomendable para aquellos que deseen adoptar la declaración de fe de 1689).
La metodología que presento es: A) Hacer una pregunta. B) Citar el libro mencionado. C) Dar una respuesta concluyente.
1. ¿Por qué es necesario adoptar o tener una declaración de fe escrita?
Por desgracia vivimos en una era donde no se tienen en cuenta los credos, o que está aún en contra de los mismos, y que está marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo y el aislacionismo histórico (pág. 14).
Respuesta: Es necesario tener algo escrito acerca de lo que creemos como iglesia para enfrentar el relativismo actual que siembra dudas acerca de las verdades bíblicas. La iglesia debe ser columna y apoyo de la verdad, antes que de la ambigüedad (1 Tim. 3:15).
2. Al adoptar una declaración de fe, ¿corremos el riesgo de ponerla a la misma altura que la Biblia?
Las grandes confesiones reformadas no pretenden convertir en verdad algo que no fuera verdad anteriormente; ni se proponen obligar a los hombres a que crean algo que no estén ya obligados a creer sobre la base de la autoridad de la Escritura (pág. 18).
Respuesta: No hay ningún riesgo de que eso pase, si se entiende que la declaración "emerge" de los principios bíblicos y no que compite con ellos como si fuera algo paralelo. No son dos rectas paralelas, sino una línea perpendicular que nace de la Palabra de Dios y recae sobre la confesión de fe.
3. ¿Tener una confesión de fe no atenta contra la "libertad de pensamiento" de la iglesia?
(Muchos), habiéndose rebelado contra la norma superior de la Biblia, no es ningún misterio que se irriten por estar bajo la autoridad inferior de una confesión; habiendo tragado el camello, no es de asombrar que se libren del mosquito con tanta facilidad (...) Cualquier aberración doctrinal o moral puede introducirse en la iglesia bajo el pretexto de "libertad de conciencia" (pág. 19).
Respuesta: La iglesia no se forma de "libre pensadores", sino de personas que se sujetan a la Palabra de Dios. Cada pensamiento humano debe ser llevado cautivo a Cristo (2 Corintios 10:5). Una confesión de fe debe llevarnos justamente a lo que Dios piensa y revela en su Palabra en los aspectos más importantes.
4. ¿No es mejor que nuestro credo sea "interno", es decir, conocido por sus miembros, sin necesidad de que esté escrito?
Todo hombre sabio, antes de unirse a una iglesia, deseará saber cuál es ese credo. Tiene derecho a saber lo que cree la iglesia, y la iglesia tiene derecho a saber lo que él cree. Ahora bien, tener un credo no publicado como prueba de comunión es un desorden, por no decir una deshonestidad. Se deja que cada uno descubra el credo de la iglesia por sí mismo (pág. 23).
Respuesta: Tener un credo interno y no escrito abre la posibilidad de que la doctrina cambie con el tiempo. Además, cualquier persona (o incluso otra iglesia que desea tener comunión) tiene derecho a saber qué se cree en la iglesia a la que se va a unir, o con la que se busca tener compañerismo.
5. ¿Acaso las confesiones de fe no dividen y causan desunión?
Lo que es cierto de la vida dentro de la iglesia local es también cierto de la comunión entre iglesias locales. ¿Qué iglesia, que valora la preservación de su propia pureza doctrinal, así como su propia paz y unidad, podría arriesgarse a una comunión segura con otra entidad sin saber nada de su posición en cuestiones de verdad y error? (pág. 24).
Respuesta: Los fundamentos de la unidad y comunión entre iglesias deben basarse en la Palabra de Dios. La oración de Jesucristo en Juan 17:17 respecto a la unidad fue: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad." Las confesiones de fe, por el contrario, unen a las iglesias locales de una misma fe. Pero, por otro lado, trazan una línea de separación con aquellos que están en el error (2 Corintios 6:14).
6. ¿No es la confesión de fe una especie de "camisa de fuerza" que ata a la iglesia?
Respuesta: En realidad ocurre todo lo contrario: una confesión de fe no ata, sino que defiende aquello que se cree. La verdad es que toda iglesia cree en algo, tenga o no una declaración escrita; la única diferencia es que unas lo ponen por escrito con claridad y otras simplemente no lo hacen. Llamar "camisa de fuerza" a una confesión de fe es, en el fondo, preferir la ambigüedad a la claridad, cuando lo que en verdad protege a la iglesia es precisamente saber, sin lugar a dudas, qué es lo que cree y confiesa.
CONCLUSIONES
Hubo muchas confesiones de fe históricas antes y después de la Reforma del siglo XVI. Al ver la historia de cómo se originaron, nos damos cuenta de que cada vez que el error y la herejía querían prevalecer sobre la iglesia del Señor, su pueblo, siguiendo el ejemplo de la asamblea en Jerusalén de Hechos 15, se reunía y plasmaba por escrito las resoluciones bíblicas a las que se llegaba. Esto servía como guía para las generaciones venideras.
Hoy nos encontramos con un gran individualismo autodidacta, que a la hora de formar iglesias toma un poco de aquí y otro de allá, sin prestar atención a lo que Dios hizo en la historia de su iglesia ni a lo que la iglesia hizo para preservar la verdad. No es obligación, pienso, adoptar necesariamente una confesión histórica determinada (aunque sí es recomendable). Pero, a la hora en que una iglesia quiera redactar su propia declaración de fe, necesariamente tiene que prestar atención a la historia de la iglesia, pues de lo contrario podría transformarse en una anomalía histórica. Muchos grupos, con la Biblia en mano y con buenas intenciones, han dado nacimiento a errores camuflados de verdad.
No es casual, además, que muchas de las iglesias que prefieren métodos laxos de membresía y una pobre disciplina eclesiástica sean, con frecuencia, las mismas que huyen de las confesiones de fe. Una confesión clara compromete, define límites y hace visible cuándo alguien se ha apartado de lo que la iglesia confiesa; por eso resulta incómoda para quienes prefieren la vaguedad doctrinal antes que la claridad y la rendición de cuentas.
El examinar las "sendas antiguas", como dice Jeremías 6:16, no es, por supuesto, un examen del antiguo Israel, sino una norma de re-examen para la iglesia a través de los siglos. Para finalizar, mencionaremos algunas de las declaraciones de fe realizadas en la época previa y durante la Reforma.
Una buena confesión —y la honestidad para vivir conforme a ella— puede ser un medio para hacer mucho bien en una iglesia. No es un obstáculo para la obra de Dios, sino un medio para unir a su pueblo en torno a la verdad y evitar la propagación del error. La Biblia es un libro cohesivo, y las doctrinas que en ella se encuentran se integran entre sí para producir un sistema que debe ser recibido y creído. Una buena confesión simplemente expresa, de forma concisa, la verdad que se encuentra en la Escritura, de manera que todo aquel que esté interesado pueda entender exactamente lo que creemos.
Pastor Alejandro David Riff

