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sábado, 18 de abril de 2026

Génesis 3 sin mitos: ¡ni pasividad de Adán ni dominio de Eva!

He leído libros y visto videos de conferencias sobre masculinidad y feminidad bíblica. Algunos muy buenos, y otros que dejan cabos sueltos sin atar, o que demuestran un mal entendimiento de los primeros tres capítulos de Génesis y la caída en el Edén.

Creo que con muy buenas intenciones de demostrar los roles del hombre y la mujer dados por Dios, se ha ido más allá de lo que la Biblia dice, atribuyendo a Adán y Eva "errores" antes de la caída propiamente dicha. ¿De qué forma? Lo explico a continuación.

Error interpretativo 1: El Adán descuidado y falto de liderazgo

He visto que se ha presentado a Adán —¡hasta se lo ha culpado!— de dejar sola a Eva con la serpiente. Como que Adán no tenía una supervisión amorosa de su mujer (o no le importaba si ella estaba cerca del árbol del conocimiento del bien y el mal). Muchas veces se presenta a Adán como el liderazgo patético de muchos hombres de hoy que dejan a sus esposas solas enfrentar la vida y los conflictos.

Si ese fuera el caso, ¿no sería pecado antes de comer del fruto prohibido? Al encontrarnos con esta realidad, que obviamente no se puede afirmar sin afectar la doctrina de la hamartiología —es decir, la doctrina sobre el pecado—, muchos se ruborizan y dicen: "¡No! En realidad no estamos diciendo que la falta de liderazgo de Adán sea pecado." Entonces yo repregunto: ¿entonces no debería denunciarse como pecado la falta de liderazgo de un hombre sobre su hogar? Sea como sea, quien atribuye faltas a Adán antes de la caída está especulando y no interpretando el texto bíblico de Génesis.

La Biblia nos dice que el pecado de Adán fue la desobediencia, no la falta de liderazgo: Romanos 5:19 — Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores...

El pecado entró por un acto de desobediencia, no por un error de diseño.

Era en el preciso momento en que Eva le extendió su mano con el fruto a medio masticar, que Adán, con su libre albedrío aún intacto, podría haber dicho: "¡No!" Sin embargo, quebrantó este sencillo "pacto de obras" donde Dios había dicho: "no comerás... porque morirás." Al comer el fruto prohibido no hay duda de que existió una estrategia previa del diablo, pero no una sucesión de "pecados" de Adán antes de ese momento, como no tener liderazgo, dejar sola a Eva por falta de iniciativa, etc.

Lo de Adán fue una transgresión voluntaria y consciente de una ley positiva, no una negligencia administrativa o un "descuido" de supervisión sobre Eva.

Error interpretativo 2: La Eva empoderada e independiente de su marido

Si Eva hubiera sido así, podríamos decir que el pecado estaba en ella antes de comer el fruto prohibido. Tampoco es su tendencia a controlarlo todo; de lo contrario, Dios no habría creado una criatura santa y ayuda idónea del hombre, sino un ser que lo complicaría. Eva fue engañada por la astucia de la serpiente, no por su propio corazón, que era santo: 2 Corintios 11:3 — Pero temo que como la serpiente engañó a Eva con su astucia...

Si Eva hubiera tenido una disposición a la independencia rebelde antes de la caída, el pecado habría nacido de su naturaleza y no de la tentación externa, lo cual contradice la bondad de la creación divina.

Ella, al igual que Adán, podría haber dicho en su libre albedrío aún no afectado: "¡No!" a la serpiente. Vemos que al principio de la conversación con el diablo ella se opuso, pero luego de la insistencia de este —"no morirás"— accedió.

La visión correcta de la caída

Dios creó seres libres sujetos a prueba de obediencia. Esta prueba era simple y consistía en no comer de un único árbol en el huerto del Edén. El hombre como agente moral podía no pecar no comiendo, o pecar comiendo. La realidad es que el hombre cayó ante la tentación satánica y dijo sí cuando debería haber dicho no. Luego de eso, y solo luego de eso, los roles del hombre y la mujer fueron alterados respecto al propósito original. Los matrimonios fueron y siguen siendo desdichados: hombres que no ejercen la autoridad y el diseño para el cual Dios los creó, y mujeres que se sublevan a esa autoridad en busca de independencia. El resultado son dos personas compitiendo en roles dentro de su matrimonio, originando guerras y amargura. Lo que debería ser un complementarismo perfecto de amor y armonía, ahora es una competencia de sexos.

Enseñar masculinidad y feminidad bíblica está muy bien, y aplaudo las iniciativas de conferencias, ministerios y libros que se escriben al respecto, pues hacen mucho bien al pueblo de Dios.

Al intentar dar consejos matrimoniales prácticos, muchos conferencistas "leen" los problemas del siglo XXI dentro del texto de Génesis 2. Al hacer eso, debilitan la gravedad del pecado como una rebelión espiritual contra la soberanía de Dios, convirtiéndolo en un simple "problema de comunicación" o "falta de liderazgo".

Por eso, hay que tener cuidado de que en el afán de demostrar los roles del hombre y la mujer no caigamos en falsas interpretaciones de Génesis, atribuyendo pecado antes de la caída.

Gracias a Dios que, a pesar de que Adán es nuestra "cabeza federal" en quien todos morimos, los creyentes tenemos esta gloria: que en Cristo, nuestra cabeza federal de la salvación, todos vivimos.

1 Corintios 15:22 — Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.

Cristo vino a salvarnos, a reconciliarnos con Dios y con nuestro prójimo. Vino a sanar los matrimonios que confían en Él.

Pero debemos abordar estos temas con la teología correcta. ¿No lo crees?

 

martes, 24 de febrero de 2026

¿La teología es para mí?

Se estima que solo un 2% de los cristianos estudia teología para dedicarse al ministerio pastoral a tiempo completo.

¿Pero qué pasa con el otro 98%?

La gran mayoría se queda al margen. Quizás tú mismo te has dicho alguna vez: "Esto no es para mí. Es demasiado complejo, no tengo tiempo, es solo para los líderes...". Y así, dejamos el estudio profundo de Dios en manos de unos pocos.

Pero hay una verdad ineludible. Como bien dijo el recordado Dr. R.C. Sproul:

"Todos somos teólogos de alguna forma; la única pregunta es si vamos a ser buenos o malos teólogos."

La teología no es otra cosa que lo que pensamos acerca de Dios. Si eres cristiano, ya eres un teólogo. La pregunta es qué tan sólidas son tus bases.

El resurgimiento de la teología reformada: luz en tiempos de confusión doctrinal

Vivimos en una época de caos teológico sin precedentes. Falsas doctrinas se multiplican en las redes sociales. Predicadores carismáticos tuercen las Escrituras para justificar herejías. La prosperidad, el misticismo y el subjetivismo emocional han reemplazado la sana doctrina en miles de púlpitos.

Pero en medio de esta tormenta, algo extraordinario está ocurriendo: un resurgimiento de la teología reformada está trayendo claridad, solidez y esperanza a una generación hambrienta de verdad. Miles de cristianos en toda Latinoamérica están redescubriendo las doctrinas que edificaron a la iglesia durante siglos. Las mismas verdades que sostuvieron a los reformadores, a los puritanos, a Spurgeon y a los grandes predicadores del pasado, vuelven con poder para rescatar a la iglesia del error.

La teología reformada no es una novedad ni una moda. Es el cristianismo bíblico e histórico recuperado. Es la fe que una vez fue dada a los santos (Judas 3). Y hoy, más que nunca, es tu tabla de salvación en un océano de confusión doctrinal.

No importa tu rol, la teología reformada es para tu vida real

A veces pensamos que para estudiar teología reformada hay que estar metido en una biblioteca todo el día. ¡Nada más lejos de la realidad!

Si eres una madre que cría a sus hijos y cuida su hogar, necesitas una teología sólida para transmitir la fe correcta a la próxima generación.

Si eres un estudiante universitario rodeado de filosofías seculares y relativismo moral, necesitas estar anclado en las verdades inmutables de la Palabra de Dios.

Si eres un trabajador con la agenda llena y mil responsabilidades, necesitas discernimiento para no ser llevado por todo viento de doctrina que sopla en las redes sociales y en tu congregación.

Si eres un jubilado que ahora tiene más tiempo para el Señor, este es el momento perfecto para profundizar en las Escrituras y dejar un legado de verdad a tu familia e iglesia.

La teología reformada es para ti.

Te ayudo...

En el Instituto Spurgeon nuestro corazón está puesto exactamente en ese 98%. No formamos solo pastores. Formamos cristianos sólidos, discípulos firmes, creyentes capaces de discernir la verdad del error.

Hemos diseñado nuestro curso de Teología Sistemática Reformada con un propósito claro y urgente. Queremos que domines las grandes doctrinas de la fe para:

Defenderte del error doctrinal: En 12 meses aprenderás a identificar las herejías modernas, las falsas doctrinas que infectan las iglesias evangélicas, y las desviaciones sutiles que confunden a millones. Sabrás exactamente por qué el pelagianismo, el arminianismo extremo, la teología de la prosperidad y el pentecostalismo carismático contradicen las Escrituras.

Crecer en el conocimiento profundo de Dios: Tu vida espiritual se transformará radicalmente cuando entiendas quién es Dios en Su soberanía absoluta, cómo funciona la salvación de principio a fin, y qué significa verdaderamente la gracia. No más cristianismo superficial. No más emocionalismo sin fundamento. Solo verdad sólida como roca.

Ayudar a otros con confianza: Ganarás la autoridad bíblica necesaria para responder a las preguntas difíciles que te hacen tus amigos, familiares o compañeros de trabajo. Podrás evangelizar con claridad. Podrás discipular con solidez. Podrás defender la fe sin titubear.

Servir a Dios con entendimiento bíblico: No queremos que sirvas al Señor solo con buenas intenciones o celo emocional. Queremos que sirvas con conocimiento preciso de la Palabra. Como nos exhorta el apóstol Pablo:

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad." — 2 Timoteo 2:15

La misma Biblia nos ordena conocer la Palabra de Dios y "crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor" (2 Pedro 3:18). No es opcional. No es solo para líderes. Es el mandato para todo creyente.

Este es tu momento de decidir

Miles de cristianos en toda Latinoamérica ya están siendo transformados por la teología reformada. Están saliendo de iglesias superficiales. Están abandonando el evangelio diluido. Están descubriendo la profundidad, la belleza y el poder de las doctrinas de la gracia.

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miércoles, 31 de julio de 2024

La Cena del Señor, el elemento más olvidado en la adoración

Es evidente que la iglesia del siglo XX ha sobredimensionado el tema de la música en relación a la adoración a Dios. El cristiano moderno del siglo XXI, por herencia, asocia «adorar» con «solo cantar». Pero la Reforma protestante del siglo XVI (de la cual venimos los evangélicos) consideraba la adoración como una suma de partes, entre las cuales estaba incluida la ordenanza de la Cena del Señor, la lectura de la Palabra, la oración, la predicación, etc. Ciertamente hoy parecería algo extraño que la adoración sea una suma de cosas, ya que se ha impuesto la idea de que la adoración es sinónimo de cantar, o como mucho orar, pero nada más. ¿Será que hemos ido perdiendo un concepto en el camino en cuanto a la adoración y la relación con la Cena del Señor?

LA CENA DEL SEÑOR: UNA PRIORIDAD PARA LA IGLESIA LOCAL

Al hablar de música, si bien no todos se ponen de acuerdo en cuanto a las formas, sí están de acuerdo en que las letras de los himnos contemporáneos deberían ser ricas en teología cristocéntrica. Por lo menos, en las iglesias que quieren seguir una sana doctrina, hay un alejamiento de las melodías carismáticas repetitivas del siglo XX tipo mantra (Señor te adoro... Señor te alabo...), donde no había mayor contenido bíblico. Otras iglesias han desempolvado himnos antiguos para redescubrir lo ricos que eran en contenido bíblico. Pero a pesar de estas cosas buenas, en algunas iglesias que aspiran a una Reforma, se deja ver todavía la antigua tendencia carismática de que la música es lo central en la adoración. En muchos casos se están calibrando las reuniones de culto en cuanto a la "experiencia musical" (otro estereotipo del carismatismo) y allá, muy atrás, y de forma esporádica, viene la Cena del Señor para ser celebrada en una especie de «mal necesario» como para no caer de la categoría estándar de iglesia cristiana evangélica. No digo que sea el caso de la mayoría, pero sí hay muchos casos que observo tristemente así.

UN EJEMPLO DE LA INFLUENCIA CARISMÁTICA

¿Qué pasaría si en la iglesia local se dejara de cantar canciones por tres meses? Todos, seguramente, entrarían en pánico diciendo algo así como: ¡Hemos perdido la adoración en la iglesia! ¡La iglesia se ha apagado! ¡La iglesia ha muerto! Ahora... si se dejara de celebrar la Cena del Señor por tres meses, la mayoría se encogería de hombros (sin hacer nada) y otros ni siquiera lo notarían.

Nos preguntamos: ¿Qué ha pasado con el cristianismo en cuanto a la Cena del Señor? No es que se haya olvidado, sino que parece haber pasado a una lista de cosas de menor importancia.

Debemos destacar que el pedido expreso del Señor Jesús, antes de ir a la cruz, no fue: «recuérdenme por medio de canciones», sino que el mandato fue recordarlo por medio de un acto, aunque simple (un pan y una copa de vino), profundo y solemne en cuanto a su significado de alusión a su muerte sustitutiva (Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:17-20). El mismo apóstol Pablo testifica en 1 Corintios 11:23-26, no que recibió una «rica herencia musical» de parte del Señor, sino que recibió la institución de la Cena: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado». Su cuerpo fue partido (simbolizado en el pan) y su sangre fue derramada (simbolizada en el vino). En el Nuevo Testamento es muy obvia la centralidad de la Cena del Señor para la Iglesia, no así las alusiones al canto congregacional que son más escasas (Efesios 6:19 y Colosenses 3:16).

LO QUE SE PROMUEVE COMO ADORACIÓN

Tanto en libros como en conferencias hoy se sigue hablando de música o canto congregacional (en el mejor de los casos) como sinónimos únicos de adoración. De hecho, la música es parte de la adoración, pero no todo lo que hace a la adoración en sí. Sería impensable incluir hoy en día una conferencia acerca del estudio de la Cena del Señor, pues eso parece un tema incómodo; o algo muy privado donde cada iglesia lo resuelve a su manera. Hacer una conferencia acerca de la Cena del Señor (su significado, beneficios e implicancias para la iglesia) hoy sencillamente no goza de popularidad. De alguna manera les enseñamos a pensar a las nuevas generaciones poco en la Cena del Señor y mucho en la música. La Cena del Señor que ha sido algo central en la historia del cristianismo reformado hoy parece algo periférico.

NECESITAMOS UN ENTENDIMIENTO MÁS PROFUNDO DE LA CENA DEL SEÑOR

En el siglo XVI, la Reforma corrigió el concepto errado de la misa católica, donde «se volvía a sacrificar a Cristo una y otra vez», aparte de la idolatría de adorar a los símbolos o ideas antibíblicas como la doctrina de la transustanciación. El desafío hoy en la iglesia evangélica es recuperar la Cena del Señor tanto en su entendimiento como en su frecuencia de celebración. Ese es el acto mediante el cual se define en una congregación quiénes son de su Cuerpo y quiénes no. No estoy diciendo que la Cena hace salvo a alguien, pero sí la iglesia tiene que identificar a los creyentes y ver si estos están dando un testimonio creíble del evangelio. La Cena del Señor es un sello para esta identificación y confirmación pública de la fe, y además lleva a la iglesia local a un examen: «Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo» (1 Corintios 11:28).

¿Una iglesia que tiene una celebración muy esporádica de la Cena tendrá una pobre santidad? Es posible. Alguno dirá: «¡No seamos ceremoniales, podemos examinarnos de muchas otras formas!» ¿Acaso no hay gente que toma la Cena de forma indigna? Sí, es verdad, pero a los que piensan así les recuerdo que el Arquitecto de la iglesia es el que ha instituido esta ordenanza, no un hombre ni una confesión de fe. ¿Acaso somos más sabios que Él para decirle cuál es la mejor forma de examinar a Su iglesia?

LA FRECUENCIA DE LA CENA DEL SEÑOR

Cuando Calvino llegó a Ginebra para ejercer su ministerio la primera vez, se decepcionó mucho de que la iglesia suiza tuviera la Cena del Señor tan esporádicamente (cada seis meses). Él insistió en una mayor frecuencia de celebración, pero no solo no fue escuchado, sino que además fue expulsado en 1538 de Ginebra en medio de abucheos y piedrazos por ser «tan ortodoxo» (en la Cena del Señor y muchos asuntos). Varios años después volvió a Ginebra (1541), y se afirmó definitivamente en la capital de la Reforma, negociando al menos que la Cena se tuviera una vez por mes (aunque el ideal de él era todos los domingos).

Si damos una mirada a la iglesia primitiva, tanto en las páginas del Nuevo Testamento como en registros históricos, nos damos cuenta de que la Cena del Señor tenía una frecuencia asidua, casi podemos asegurar que semanal. Bueno, alguno podrá decir que no hay elementos suficientes para determinarlo, aunque la exhortación de Pablo (1 Corintios 11:20) nos da cierta pauta de que las reuniones (juntarse en uno) incluían la Cena.

Pero si reconocemos que la Cena es un elemento del culto de adoración, y además de vital importancia, no celebrarla asiduamente significa una adoración pobre. Por más que se enseñe un nuevo himno cada domingo (para crecer en adoración como se dice popularmente) si no le damos la importancia debida a la Cena del Señor seremos pobres adoradores.

Juan Calvino, en su Institución de la Religión Cristiana, dice respecto a la frecuencia de la Cena del Señor:
«Lo que hasta ahora hemos expuesto de este sacramento muestra suficientemente que no ha sido instituido para ser recibido una vez al año; y esto a modo de cumplimiento, como ahora se suele hacer; sino más bien fue instituido para que los cristianos usasen con frecuencia de él, a fin de recordar a menudo la pasión de Jesucristo, con cuyo recuerdo su fe fuese mantenida y confirmada, y ellos se exhortasen a sí mismos a alabar a Dios, y a engrandecer su bondad; por la cual se mantuviese entre ellos una recíproca caridad, y que diesen testimonio de ella los unos a los otros en la unidad del cuerpo de Cristo. Porque siempre que comunicamos el signo del cuerpo del Señor, nos obligamos los unos a los otros como por una cédula a ejercer todas las obligaciones de la caridad, para que ninguno de nosotros haga cosa alguna con que perjudique a su hermano, ni deje pasar cosa alguna con que pueda ayudarlo y socorrerlo, siempre que la necesidad lo requiera, y tenga posibilidad de hacerlo».
EL ENTENDIMIENTO DE LA CENA DEL SEÑOR EN LA DOCTRINA REFORMADA

Otro pobre concepto que nos ha dejado el siglo XX, al menos en América Latina, es que a la Cena del Señor se la consideró solo «un memorial», es decir, una recordación y nada más. Si indagamos en la historia nos daremos cuenta de que la Iglesia reformada consideraba al bautismo y la Cena del Señor «medios de gracia». No en el sentido de que transmitieran en sí mismos los símbolos una «gracia salvadora» (que es la herejía católica), sino que son como un «sello» del Señor para los creyentes en su fortalecimiento espiritual. Una gracia que fortalece a la iglesia local.

El catecismo bautista, en su pregunta 74, dice:

Pregunta 74: ¿Cómo se convierten el bautismo y la Cena del Señor en medios eficaces de la gracia? Respuesta: El bautismo y la Cena del Señor se convierten en medios eficaces de la gracia, no por ninguna virtud en sí mismos, ni en la del que los administra (1 Corintios 3:7; 1 Pedro 3:21), sino solo por la bendición de Cristo (1 Corintios 3:6) y el obrar del Espíritu en quienes los reciben con fe (1 Corintios 12:13).

El catecismo menor de Westminster nos habla de los sacramentos (bautismo y Cena del Señor) como un instrumento para comunicar los beneficios de la redención. Nótese que no dice: «comunicar la redención» (ya que esto es obra directa de Cristo), sino sus beneficios (medios de gracia).

P. 88. ¿Cuáles son los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención? Respuesta: Los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención, son sus ordenanzas, y especialmente, la palabra, los sacramentos y la oración; a todos los cuales hace él eficaces para la salvación de los elegidos. (Hechos 2:41-42).

Vemos que la preponderancia de la Cena del Señor es más allá de un simple memorial. Si bien este tema fue motivo de debate en su momento entre Lutero (posición sacramentalista de la presencia de Cristo en los símbolos físicos) y Zwinglio (solo un memorial), Calvino en cierta forma reorientó a la nueva iglesia que salió del catolicismo hacia una posición de la Cena del Señor más acorde al espíritu bíblico: una presencia de Cristo espiritual.

Es así que la postura de la iglesia reformada vio siempre a la Cena como un medio de fortalecimiento espiritual para el pueblo de Dios.

LA RELACIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR CON LA MEMBRESÍA

Cada creyente que participa de la Cena del Señor es porque es un miembro oficial de una iglesia local, esta siempre fue la posición reformada. Para llegar a ser miembro de la iglesia local la persona tiene que profesar previamente una fe en Cristo, en dichos y hechos (testimonio). En la doctrina bautista, el bautismo es el mandato bíblico para testificar que alguien es de Cristo. Mientras que el bautismo es la entrada a la membresía, la Cena del Señor es la confirmación de la permanencia en la misma. Es decir, cualquier persona que participa de la Cena del Señor es porque lleva una vida cristiana creíble ante la gente, y la iglesia confirma su cristianismo al permitirle participar de la Cena.

Si una persona deja de perseverar y se enreda nuevamente en el pecado y no muestra signos de arrepentimiento (ante la exhortación de la iglesia local), sino que persiste en llevar una vida impenitente ante Dios, la iglesia tiene el deber de aplicar (luego de un proceso bíblico) la disciplina a tal persona. La excomunión es retirarle la participación a la persona de la mesa del Señor, no como un acto de castigo, sino porque sencillamente la iglesia no puede confirmar como creíble el testimonio de esa persona. Sería ilógico que alguien que niega a Cristo con sus actos de vida, los confirme en la participación de la Cena del Señor.

Si la participación de la Cena del Señor tanto como su entendimiento es débil en una iglesia, esto engendrará una membresía débil, (o ni siquiera algo que pueda llamarse membresía). El paradigma carismático ha sido tener a la gente reunida calentándose en torno al fuego musical y las personalidades pastorales. La gente no estaba acostumbrada a rendir cuentas, eso de «exhortaos unos a otros» (Hebreos 3:13) era algo desconocido. Y si había Cena del Señor era más un acto más místico que de examen de conciencia congregacional.

En resumen, cuando la iglesia local evita en cierta manera la Cena del Señor, o lo toma como algo periférico en la vida de la misma, sin duda es un síntoma espiritual de alguna enfermedad que debe ser curada.

miércoles, 29 de mayo de 2024

¿Fe para recibir gracia o gracia para recibir fe?

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. (Efesios 2:8 RV-SBT)

Hay dos posturas teológicas que, dependiendo de cuál se adopte, afirmarán lo siguiente: una dice que se recibe la gracia salvadora de Dios mediante la fe, mientras que la otra sostiene que la gracia salvadora te da la fe para creer. La postura reformada e histórica, reconociendo la incapacidad humana y la soberanía de Dios en la salvación, afirma que «la gracia de Dios es la que nos da la fe». Por otro lado, la postura arminiana sostiene que el hombre tiene que tener fe para recibir la gracia de Dios.

Esto se debe a que reformados y arminianos tienen diferencias significativas en su entendimiento del orden de los acontecimientos en la salvación, conocido en teología como el ordo salutis.

Desde la perspectiva reformada, el concepto de que «la regeneración precede a la fe» significa que Dios debe primero transformar el corazón del individuo (regeneración) antes de que éste pueda tener fe en Cristo. En otras palabras, es Dios quien inicia la obra de salvación al darle al pecador una nueva naturaleza y la capacidad de creer. Según esta visión, es la gracia de Dios la que provee la fe, y no al revés. Sin esta obra regeneradora del Espíritu Santo, la persona estaría espiritualmente muerta y no podría responder con fe al evangelio. Por tanto, la fe es un don de la gracia de Dios, otorgado a través de la regeneración.

DOCUMENTOS HISTÓRICOS Los Cánones de Dort son la declaración más precisa en soteriología de todos los tiempos, respondiendo al arminianismo respecto a la gracia y la fe. En el capítulo 14, el documento afirma al comienzo que «la fe es un don de Dios» y, al inicio del capítulo 15, que «Dios no le debe esta gracia a nadie». Por otro lado, la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689, en el capítulo 14.1, afirma: «La gracia de la fe, por medio de la cual los elegidos son capacitados para creer para la salvación de sus almas».

Esto significa que la fe, desde una perspectiva reformada, no es una capacidad innata del ser humano, sino un don otorgado por la gracia de Dios. Según esta confesión, la fe que conduce a la salvación es una capacidad que Dios concede únicamente a los elegidos.

EXPONENTES HISTÓRICOS El pastor bautista reformado del siglo XIX, Charles Spurgeon, tuvo que recordar a su congregación y a los bautistas de su época que no deben invertir la cláusula diciendo que la gracia se recibe por la fe. En su lugar, les recordó que es la gracia la que otorga la fe.
Recuerden muy bien esto, pues, de otro modo, si fijan demasiado sus mentes en la fe, que es el canal de la salvación, al punto de olvidar a la gracia, que es la fuente y el origen mismo de la propia fe, podrían caer en el error. La fe es la obra de la gracia de Dios en nosotros.[mfn]¿Qué es la Fe? ¿Cómo se Obtiene? No. 1609 Sermón Predicado la Mañana del Domingo 17 de Julio de 1881, por Charles Haddon Spurgeon, en el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres.[/mfn]
También el Dr. R.C. Sproul, reconocido teólogo reformado y fundador de Ligonier Ministries, desde el punto de vista de la Confesión de Fe de Westminster, decía en cuanto a la «gracia de la fe»:
Llama a la fe una gracia porque viene a nosotros como un regalo de Dios; algo que no podemos comprar, obtener o merecer de alguna manera. La definición usual que tenemos en teología para gracia es «favor inmerecido de Dios». Así que la fe es la manifestación de la gracia de Dios. En pocas palabras, aquellos que son salvos son habilitados o capacitados para creer con el fin de la salvación de sus almas. La fe no es vista como un logro del espíritu humano. De hecho, la fe no es algo ejercido de manera natural por un ser humano caído.[mfn]R.C. Sproul, «La gracia de la fe», Ligonier Ministries, 2 de diciembre de 2021.[/mfn]
SIENDO PRECISOS TEOLÓGICAMENTE CON EL CONCEPTO DE GRACIA Cada parte del ordo salutis es una obra de la gracia divina.

1-Elección: La elección es un acto de la gracia soberana de Dios, en el cual Él selecciona a ciertos individuos para la salvación, no basada en méritos o acciones humanas, sino en su propia voluntad y amor inmerecido.

2-Predestinación: La predestinación es la determinación de Dios, por su gracia, de salvar a aquellos que ha elegido. Es un plan establecido antes de la creación del mundo, asegurando que los elegidos alcancen la salvación.

3-Llamamiento: El llamamiento es la obra de la gracia en la cual Dios invita a los elegidos a creer en el evangelio. Este llamado es eficaz y asegura una respuesta positiva debido a la gracia transformadora que actúa en el corazón del individuo.

4-Regeneración: La regeneración es un acto de la gracia de Dios que da vida espiritual a aquellos que están muertos en sus pecados. Es el nuevo nacimiento que capacita a una persona para tener fe y arrepentimiento.

5-Fe: La fe es una obra de la gracia, otorgada por Dios, que permite a los elegidos creer en Jesucristo como su Salvador. No es un acto humano independiente, sino un don que capacita al individuo para confiar en Cristo para su salvación.

6-Arrepentimiento: El arrepentimiento también es otorgado por la gracia de Dios. Es un cambio de mente y corazón que lleva a alejarse del pecado y volverse a Dios, reconociendo la necesidad de su perdón y misericordia.

7-Justificación: La justificación es un acto de la gracia mediante el cual Dios declara justo al pecador arrepentido, basado en la obra redentora de Cristo. Es un cambio de estado legal ante Dios, donde el creyente es perdonado y aceptado como justo.

8-Santificación: La santificación es un proceso continuo de la gracia de Dios que transforma al creyente, conformándolo cada vez más a la imagen de Cristo. Es la obra del Espíritu Santo en la vida del cristiano, apartándolo del pecado y capacitándolo para vivir en santidad.

9-Glorificación: La glorificación es la culminación de la obra de la gracia, donde los creyentes serán transformados y perfeccionados en la resurrección final. Es la gracia de Dios llevándonos a la completa redención y comunión eterna con Él.

CONCLUSIÓN En el ordo salutis, cada etapa del proceso de salvación es una obra de la gracia divina. La elección, predestinación, llamamiento, regeneración, fe, arrepentimiento, justificación, santificación y glorificación son todas manifestaciones de la gracia de Dios. Así como la gracia nos otorga la fe, también nos concede el arrepentimiento y nos guía a través de cada paso del camino de salvación. Por lo tanto, debemos reconocer que no existe tal cosa como una fe suficiente para acceder a la gracia. Es la gracia la que nos da la fe. Como dice la Escritura, «somos justificados por la fe» (Romanos 5:1). No debemos idolatrar la fe ni ponerla por encima de Cristo, ya que es la gracia de Dios la que nos concede la fe en primer lugar. O como decía Charles Spurgeon:
Aun así, les recuerdo de nuevo que la fe es el canal o acueducto y no es el manantial y no debemos poner demasiado la mira en ella como para exaltarla por encima de la fuente divina de toda bendición que se ubica en la gracia de Dios. No conviertan nunca a su fe en un Cristo.

sábado, 30 de diciembre de 2023

PAUTAS PARA IMPARTIR EL CATECISMO BAUTISTA

UNA PRÁCTICA SALUDABLE EN EL CULTO

La iglesia bautista reformada adopta un catecismo basado en la Declaración de Fe de Londres de 1689. Como pastor, considero altamente beneficioso integrar en nuestro culto dominical principal una exposición breve, no mayor a 15 minutos, centrada en una pregunta del catecismo. Esta actividad, lejos de reemplazar el sermón principal, se enmarca dentro de la regulación de la adoración como «exposición de la Palabra de Dios». El catecismo sirve para repasar sistemáticamente los aspectos clave de nuestra confesión de fe, arraigándolos en la mente y el corazón de los creyentes. Esta tarea puede ser llevada a cabo por hermanos calificados, maestros bíblicos o los ancianos de la iglesia. Es importante recordar que exponer completamente el catecismo toma aproximadamente dos años, lo que permite reiniciar el ciclo con diferentes énfasis y abordando otros versículos de cada pregunta. Esta práctica fortalece la formación de nuestra congregación en la sana doctrina.

MATERIALES RECOMENDADOS

Disponemos del catecismo reeditado por Charles Spurgeon, más simplificado, con 82 preguntas y sin desarrollo adicional. Puede descargarse la versión de Chapel Library aquí: DESCARGAR PDF Como alternativa, la edición de Legado Bautista Confesional ofrece el catecismo de 1752 de Benjamin Beddome, que incluye desarrollo tras cada respuesta. Este contiene 114 preguntas. DESCARGAR PDF Ambos materiales son recomendables para emprender la tarea.

PAUTAS PARA IMPARTIR EL CATECISMO BAUTISTA

A continuación, presento algunas pautas sugeridas para la impartición del catecismo en el culto principal. Cabe destacar que estas recomendaciones están diseñadas específicamente para el culto principal y no para estudios bíblicos u otras actividades, enfocándose en la concisión adecuada para el culto. 1- SELECCIÓN DE UN VERSÍCULO CLAVE

Frecuentemente, el catecismo presenta hasta 5 versículos en una respuesta. Es fundamental escoger uno, convirtiéndolo en el "foco central" de nuestros 15 minutos. Abordar múltiples textos en un lapso breve puede resultar en una retención menor por parte del oyente. Además, nuestro objetivo no es impartir una clase de teología exhaustiva, sino transmitir un mensaje que resuene en la audiencia con un pensamiento concreto y significativo. Deberíamos realizar una exégesis del versículo seleccionado, enfocada en responder la pregunta de la confesión, evitando desviarnos hacia otros temas o implicaciones del versículo.

2- UTILIZACIÓN DE UNA ILUSTRACIÓN

Para reforzar el tema central, es crucial emplear un ejemplo, relato o anécdota. Esta es quizás la parte más desafiante en la preparación del catecismo, ya que la ilustración será el elemento que solidifique en la mente del oyente la verdad bíblica que deseamos comunicar.

3- CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA DEL TEMA

Es importante situar el tema tanto en el marco amplio de la redención, como en cómo esta verdad fue abordada en el contexto histórico del cristianismo (por ejemplo, los Padres de la Iglesia, los concilios, la Reforma, siglos pasados o la actualidad). Mientras que la "ilustración" representa una instantánea, la "contextualización histórica" ofrece una panorámica de la enseñanza en cuestión.

4- CONEXIÓN CON NUESTRA CONFESIÓN DE FE

Es esencial explicar, a modo de resumen, cómo esta pregunta específica de la confesión se integra en el marco global de lo que afirmamos en la Confesión de Fe Bautista de 1689. Debemos enfocarnos en qué doctrina general estamos subrayando, es decir, transitar de lo específico a lo general en la exposición del catecismo.

viernes, 20 de octubre de 2023

Teología reformada: ¡Ponte el casco!

Al principio de la primera guerra mundial los soldados de diferentes nacionalidades utilizaban gorra. El ejército británico fue el primero en introducir los cascos metálicos (luego siguieron su ejemplo los demás ejércitos del mundo). La innovación de los cascos metálicos fue para impedir que las balas o fragmentos de metralla dañaran la cabeza del soldado.

Poco tiempo después de la introducción de los cascos se hicieron estadísticas en el ejército y la misma mostró que había más soldados con heridas en la cabeza que antes. ¿Cómo era esto posible? ¿Acaso con el uso del casco no tendría que haber menos soldados con heridas en la cabeza?

Pero la explicación a esta paradoja fue simple: Antes, al no usar casco, llegaban a los hospitales de campaña menos soldados heridos porque ¡simplemente la mayoría moría en batalla por una herida mortal en su cabeza!

Lo que ocurrió con los soldados que empezaron a usar casco metálico es que ahora tenían más posibilidades de sobrevivir a heridas que de otra forma serían mortales. Este tipo de fenómenos se lo conoce como "el sesgo de supervivencia".

EL RESURGIMIENTO DE LA TEOLOGÍA REFORMADA

La antigua Reforma protestante del siglo XVI se caracterizó por rescatar las grandes doctrinas de la salvación puestas en el olvido por siglos por parte de la iglesia católica. La doctrina de la "justificación por la fe" y la salvación "solo por gracia" en Cristo fue uno de los fundamentos de la Reforma.

El pasado siglo XX se caracterizó (en su final) en un decaimiento de la predicación bíblica. Los púlpitos fueron reemplazados por escenarios donde predicadores "super estrellas" entretenían a la gente con sus anécdotas, revelaciones propias y promesas de prosperidad económica. Se fabricó un falso evangelio a la medida de la incredulidad de la gente que tenía "comezón de oír" la Palabra de Dios (2 Timoteo 4:3).

Pero algo ocurrió también a finales del siglo XX y principios del XXI. Dios levantó nuevamente hombres valientes que predicaran la verdad bíblica. El Evangelio expresado en "Las Doctrinas de la Gracia" comenzó poco a poco a abrirse paso a través de las redes sociales por medio de videos, audios, blogs y libros. Mucha gente que estaba engañada en falsas enseñanzas empezaron a consumir este tipo de material "sana doctrina" a través de Internet ¿y cuál fue el resultado? La gente empezó a despertar al verdadero Evangelio y a hacer lo que dice Efesios 6:17:

 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

El yelmo era el antiguo casco de la armadura romana. Dicho de otra forma, la nueva Reforma, a través de una teología sana en cuanto al Evangelio, empezó a repartir "cascos" a muchas personas a los largo de América Latina.  La doctrina de la salvación (o soteriología) es de importancia central en la predicación del Evangelio. Uno no puede hacer buen uso de la espada (la Palabra de Dios) sin un buen casco que proteja su cabeza (el Evangelio de salvación).

LAS CONSECUENCIAS DEL USO DEL CASCO

Como en la historia mencionada, los "heridos de guerra aumentaron". Es decir, antes, muchas personas recibían una y otra vez la balas del falso evangelio que perforaba sus mentes, sentados a los pies de falsos maestros. Estaban muertos, sin vida, sin reacción a la verdad de la Biblia, creyendo toda clase de mentiras y siendo manipulados. Pero ahora son alcanzados por el verdadero Evangelio. Una predicación en video, un buen libro que le regalaron, un artículo del Evangelio que leyeron, provocó que "resuciten a la vida espiritual". El medio fue la Palabra de Dios predicada en sus justo contexto y la obra regeneradora del Espíritu Santo que cambia la mente y el corazón.

Ahora están vivos en Cristo Jesús y tienen puesto el casco de "salvación". Por lo tanto, a estos hombres y mujeres con una mente bíblicamente renovada, las balas del falso evangelio no lo matan, pero sí lo hieren. ¿Cómo son heridos? Ya no toleran que su pastor les predique historias en vez de la Biblia. Se dan cuenta de todas la falsas doctrinas y promesas de prosperidad que no tienen respaldo en la Palabra de verdad. Se dan cuenta que toda revelación que no parte de la Escritura es falsa, e identifican de esta manera a los falsos profetas. Sienten una profunda frustración, se ven desengañados, usados y lamentan el tiempo pedido en lo que no era la verdad.  Pero también hay un lado positivo en todo esto como veremos a continuación.

HERIDOS QUE SOBREVIVEN Muchos falsos maestros se alarman cuando algunos de sus "fieles" empiezan a pensar distinto. Para ellos leer mucho la Biblia y estudiar teología es algo peligroso. Sienten un gran desprecio por la "teología reformada" y advierten a todo el mundo: -¡Tengan cuidado con estos calvinistas!  También se quejan  de que hay mucha gente "que se pierde en la doctrina" y que esto "antes no pasaba". Por supuesto que tienen mucha razón, antes no pasaba, pero ahora pasa porque muchos se están poniendo "el casco de salvación". Ahora piensan con la mente de Cristo (1 Corintios 2:16), revelada en las Escrituras, y las balas del engaño no los matan. Ahora, estos creyentes sienten repulsión por las falsas enseñanzas... y sí, ¡son heridos al exponerse a predicaciones que no lo edifican y a un show que no sacia sus almas!

Estas personas ahora, con una mente renovada en Cristo, tienen interés por la Palabra de Dios. Identifican el alimento para su alma, "la leche espiritual no adulterada" para crecer dentro del estado de la salvación.

1Pedro 2:2 Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis en la salvación. Cuando oigas que "la doctrina reformada" está provocando "más heridos", es decir gente que se revela a la enseñanzas que recibían (la cual no eran bíblicas), no te alarmes, eso es bueno, no es confusión: ¡Es solo gente que está empezando a usar casco!

Efesios 4:23 Y a renovaros en el espíritu de vuestra mente.

martes, 14 de junio de 2022

El principio regulativo de la adoración y el uso de instrumentos musicales

Estoy de acuerdo con el principio regulador de la adoración que se menciona en el capítulo 22 de la Confesión Bautista de Fe de 1689, aunque la Confesión no lo llama técnicamente así, sino simplemente "sobre la adoración religiosa".

Muchos son los "extremismos" que se derivan de las implicaciones bíblicas de este capítulo con una exégesis a la cual llamo de "chaleco de fuerzas", es decir, muchos llegan a conclusiones dogmáticas por porfía mas que por un verdadero sentido que se desprenda de las Escrituras.

El tema que quiero tratar es el caso extremo de argumentar de que no se deben usar instrumentos musicales como acompañamiento del canto congregacional.

¿Cuáles son las ideas principales de aquellos que argumentan en contra del uso de instrumentos musicales en la adoración?

Sabemos que el libro de los Salmos está lleno de referencias al uso de instrumentos musicales en la adoración a Dios. Tomemos un ejemplo: Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio (Salmos 33:2). ¿Y qué si hablamos del salmo 150?

Bien, los argumentos que proponen aquellos que están en contra del uso de instrumentos en la adoración son principalmente dos: A) Los instrumentos son parte de la ley ceremonial (la cual no es vigente para el creyente neotestamentario). B) No vemos ejemplos en el NT de uso de instrumentos por parte de la Iglesia primitiva.

REFUTACIÓN AL ARGUMENTO "A"

Sabemos que la ley ceremonial fue abolida por el hecho de que en Cristo se cumplen las figuras del AT, (como ser el tabernáculo, el sacerdocio, los sacrificios etc.). Esto se estudia en cualquier curso de Antiguo Testamento cuando se habla de tipologías. Las cosas que pertenecían a la ley ceremonial eran sombras del NT, por tanto, nada hay sin sentido (o sin correspondencia) que Dios haya dado en dicha ley ceremonial del AT. Los que argumentan que no deben utilizarse instrumentos musicales lo hacen diciendo que estos pertenecían a la ley ceremonial del AT. Esto parece poner fin a toda discusión, pero ¿qué sustento bíblico hay para poner a los instrumentos musicales a la par, por ejemplo, del incensario de oro o los candelabros del tabernáculo?

Suponiendo que son parte de la ley ceremonial (como dicen) preguntamos: ¿A qué realidad proyectada en el NT corresponden los instrumentos musicales del AT? ¿Qué realidad espiritual representarían?

Si se dice que representan a las "canciones espirituales" mencionadas en Efesios 5:19 y Colosenses 3:16, ¿acaso Pablo estaba hablando en el contexto de la ley ceremonial? No, el contexto de un texto es la llenura de Espíritu Santo y el otro es sobre la unidad cristiana.

Veamos la incoherencia: si los instrumentos del AT representan el canto congregacional de la Iglesia del NT, ¿qué representarían los mismos cantos del AT? (Ej. 1ra Crónicas 15:27).

El salmo 150 donde se insta a alabar a Dios con instrumentos: ¿los instrumentos serían una alegoría de qué? Si decimos que solo era para las personas del AT estamos en serios problemas hermenéuticos, podríamos hacer lo mismo con cualquier otra cosa que se nos ocurriera.

REFUTACIÓN AL ARGUMENTO "B"

El argumento de la Confesión en cuanto a la regulación de la adoración son sus partes, no las circunstancias de la mismas. La predicación de la Palabra es una parte del culto, usar púlpito, un proyector con el texto bíblico o un micrófono son sus circunstancias. Celebrar la Cena del Señor es parte de la adoración corporativa, usar vino con alcohol o sin alcohol, pan con levadura o sin levadura son sus circunstancias. El bautismo es parte del culto de adoración (en las ocasiones que los hay), pero si debe hacer con una túnica blanca o con ropa común, en una pileta o en el mar, son sus circunstancias. El canto congregacional es parte del culto de adoración, utilizar instrumentos musicales son sus circunstancias. En la iglesia primitiva vemos que la iglesia no tenía templos en la mayoría de los casos, su contexto cultural era muy diferente al nuestro, sus circunstancias eran distintas, no obstante a la luz de toda la Escritura podemos saber cuáles son las parteS de la adoración a Dios: predicar y escuchar la Palabra, orar, cantar, leer la Biblia, el bautismo y la Cena del Señor.

LA ESENCIA DEL ASUNTO

El punto principal pasa por el canto congregacional. Dios creó la música, es un arte, es estética, es bella, transmite estados de ánimo y sentimientos. Ahora el uso adecuado de los instrumentos no es para "suplantar" el canto congregación, no es para opacarlo, sino para acompañarlo. Hay que buscar la excelencia en este acompañamiento musical; el salmo 33:3 nos anima a "hacerlo bien". Un uso moderado de los instrumentos apunta a resaltar el canto congregacional y el contenido bíblico que se transmite en la letra.

Por supuesto, los instrumentos no lo son todo, no son imprescindibles (como la voz humana), no son para exaltar el orgullo de quienes lo ejecutan, no son para crear una "atmósfera especial de adoración", pero utilizados en el temor reverente del Señor y con sabiduría son válidos en el uso de la Iglesia neotestamentaria. Argumentar lo contrario es un celo no conforme al conocimiento bíblico. Si alguna iglesia no quiere usar instrumentos musicales, bien por ellos. Es cuestión de conciencia, pero no debe ser un dogma impuesto para la Iglesia.

 

Pastor Alejandro Riff                                                                                      Ver artículo relacionado

sábado, 2 de febrero de 2019

¡Que te mate la "letra", pero que te vivifique el "Espíritu"!

...Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. (2 Corintios 3:6)

MANIPULACIÓN

En muchas iglesias falsas,  donde no se predica el Evangelio sino que se manipula a la gente desde el púlpito con historias personales, anécdotas y revelaciones propias del predicador, existen algunas personas sinceras que empiezan por sus medios a leer la Biblia. Al acudir a la Palabra de Dios, fuente de luz y verdad, estas personas se empiezan a dar cuenta de la mentira que se les predica. Al ponerse  en contacto  con las palabras de Cristo, el buen pastor, es allí que sus ovejas empiezan a desconfiar de la voz de los extraños (Juan 10:5). La Biblia despierta en la persona una búsqueda más profunda de quién es Dios, qué dice su  Ley, que es el pecado, la gracia, el calvario, la resurrección, en definitiva:  saber más de Cristo. Cuando estas personas empiezan a ver una idea clara del Evangelio recurren emocionadas a su pastor o líder de grupo para mostrarles estas verdades que en su iglesia se están desperdiciando (ya que no se estudia sobre de esto). Pero es allí donde ellos sagazmente, al quedar expuestos, sacan de contexto el versículo y te dicen: "La letra mata". Te dicen que no leas demasiado ya que te puedes confundir. Infunden en ti una cultura anti-intelectual. Te dicen:  -No indagues demasiado en la Biblia, no recurras a libros de la historia de la iglesia, (menos a libros de otros predicadores) porque la letra te terminará matando .

Luego, te sugieren sutilmente que ellos son "los espirituales" y, que por estar "del lado del Espíritu", están del lado de la vida. En simples palabras, te dan a entender que: "Ellos son la vida" (y debes quedarte solo con lo que ellos te digan), pues indagar en "la letra" te matará.

¡Esta es la manipulación más descarada que se da hoy en día en gran cantidad de iglesias carismáticas o mal llamadas evangélicas! Ya que no tienen nada del Evangelio.

DE LO QUE TRATA EL VERSÍCULO

Al leer el capítulo entero, podrás darte cuenta que el apóstol Pablo viene hablando de la "letra" como sinónimo de la "Ley de Dios" y también del antiguo pacto. En el versículo siete hace referencia a esta "letra" que fue dada en las tablas de piedra de los Diez Mandamientos (Éxodo 20). Nos dice que ese ministerio era "un ministerio de muerte", y en el versículo nueve nos dice que era un "ministerio de condenación". ¿Por qué la Ley del Antiguo Testamento sería un ministerio de muerte y condenación? Pablo aclara que la Ley es gloriosa, porque procede de la santidad y justicia de Dios, pero que al enfrentar al pecador produce muerte y condenación sobre él, debido a su naturaleza caída.

Es decir, Dios utiliza la Ley para mostrar a los hombres su maldad, su rebeldía y que están muertos espiritualmente. Pero sería trágico que la persona quedara en un estado de condenación sin ninguna escapatoria, ¡pero la Biblia también muestra el otro lado de la moneda!

La otra cara de la moneda es la justicia  de Cristo en la cruz (ver v.9) quien asume la culpa del pecador. El Espíritu de Dios  vivifica a pecadores muertos y los trae al conocimiento glorioso de su hijo Jesucristo para darles vida. Como dice el v.17: "Les da libertad".

En resumen, la Ley te tiene que matar, esto es dejarte sin excusas de que eres un pecador apartado de Dios, inmerecedor de su favor; como dice en otra parte de las Escrituras  estás "muerto en tus delitos y pecados" (Efesios 2:1). El Espíritu Santo para infundir vida tiene que convencer primeramente a la persona "de pecado y de juicio" (Juan 16:8). La función del Espíritu Santo no es alejarte de la Biblia, ni volverte anti-intelectual, al contrario, Él utiliza la Biblia para mostrar tu condición de muerte por medio de la Ley, pero también utiliza la Biblia para mostrarte la Gracia en Cristo y que en él hay perdón, consuelo y vida eterna. Esto es concretamente "la ley mata, pero el Espíritu vivifica".

¿QUÉ HARÁS CON LA VERDAD?

Muchas personas son amedrentadas por sus líderes a dejar de indagar en la Biblia y libros de teología luego que van con dudas doctrinales. Son silenciadas, amenazadas, manipuladas, pero no por eso dejan de tener una responsabilidad ante Dios. Temen perder amigos, una posición dentro de la iglesia (o la de sus familiares), o prefieren la comodidad de dejar las cosas como están. Este tipo de personas tuvieron un tibio despertar por la verdad bíblica, pero luego de un tiempo se encogieron de hombros y, en su cobardía, se quedaron a convivir con el error. Se alejaron de "la letra" de la bendita Palabra de Dios para ir tras un espíritu engañoso que en definitiva nunca los va a vivificar espiritualmente. Pero las ovejas del Señor serán llamadas por la "letra" de su Palabra. Entenderán su pecado a través de esta "letra" que los condenará y matará, pero también Dios les dará la fe para creer en Su Hijo Jesucristo para que sean vivificados. La Palabra y el Espíritu Santo van de la mano.

 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. (Salmos 85:10)

Que nadie te diga que debes alejarte de la lectura de la Biblia para ser más espiritual. Esa es una vil mentira y un argumento diabólico. No te conformes con verdades a medias ni con versículos sacados de contexto. ¡Que la letra de la Ley de Dios mate tu carnalidad, pero que el Espíritu de Dios te vivifique en Cristo Jesús y seas justificado mediante la fe en Él!

De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. (Gálatas 3:24)

viernes, 7 de abril de 2017

El concepto puritano en la adoración, conferencias y el culto de la iglesia local

 Cuidaréis de hacer todo lo que yo os mando: no añadirás a ello, ni quitarás de ello. (Deuteronomio 12:32)

Luego de la Reforma protestante del siglo XVI se fueron formando dos conceptos diferentes en cuanto la "regulación de la adoración". Al hablar de adoración regulada nos referimos a qué partes componen el culto a Dios. Tanto en la declaración de Westminster como Bautista 1689 en el capítulo "De la adoración religiosa y el día de reposo"(1) se definen cuáles son las partes del culto:
  1. La lectura de las Escrituras
  2. La predicación.
  3. La audición de la Palabra de Dios.
  4. La instrucción y amonestación unos a otros por medio de salmos, himnos y cánticos espirituales.
  5. La oración.
  6. La cena del Señor.
  7. El bautismo.
El movimiento puritano nació con la Reforma y desde su principio no solamente combatió las ideas católicas en cuanto a sus prácticas fuera de lo establecido en la Biblia, sino también a la rama anglicana que se identificaba con el protestantismo. En las confesiones de fe del siglo XVII se ve plasmada la idea puritana en cuanto a la adoración. Por otro lado, la idea anglicana siguió su curso y fue agregando y permitiendo prácticas dentro el culto que, si bien la Biblia no prohibe de manera explícita, tampoco aprueba de forma explícita. REDUCIENDO LA IDEA DE ADORACIÓN PURITANA VS ANGLICANA A SU MÍNIMA EXPRESIÓN
El puritanismo decía: "Todo lo que la Biblia manda es normativo para el culto de adoración" - "Se excluye todo lo que la Biblia no menciona". El anglicanismo decía: "Todo lo que la Biblia no prohibe (o es contrario a ella) se puede agregar al culto de adoración".
Si bien, actualmente, muchos han hecho comentarios subjetivos más allá de lo que dicen las confesiones en cuanto a la Adoración Regulada, cometiendo exageraciones y divisiones innecesarias en el cuerpo de Cristo, no obstante la posición anglicana es una puerta abierta al subjetivismo mismo. En la página 379 de la "Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689" hecha por Samuel Waldrom, encontramos este útil gráfico. Como dice Waldrom en su libro (pag. 367) ilustrando la diferencia entre Puritanos y Anglicanos:
El Sr. Anglicano debe utilizar los materiales de la Palabra de Dios, pero no tiene un patrón y puede utilizar otros materiales. El Sr. Puritano debe utilizar solo los materiales de la Palabra de Dios y tiene un patrón. No hace falta ser un genio para discernir que los dos edificios una vez terminados diferirán enormemente, o para discernir cuál será más agradable a Dios.
  LA REFORMA EN LATINOAMÉRICA

La idea puritana y la anglicana en cuanto a la adoración toma la misma forma. No que las iglesias se identifiquen con el puritanismo o el anglicanismo, sino que lo que digo es que "el concepto" es igual. Por ejemplo:

-Una iglesia que no cree en la adoración regulada introducirá dentro del culto:  "el especial del día de la madre", "la obra especial de niños con poesías y pancartas" o "la entrega de diplomas del seminario bíblico" etc. etc.  ¿Por qué? Porque el argumento será: "la Biblia no lo prohibe". -La iglesia que cree en la adoración regulada no incluirá nada de esto dentro del culto, aunque puede considerar esas actividades (que la Biblia no prohibe) fuera del culto en su contexto y lugar oportuno (si se diera el caso).

Es evidente que hasta el momento, en su gran mayoría, la Reforma en Latinoamérica es solo soteriológica (Doctrinas de la Gracia), la eclesiología reformada todavía viene corriendo a dos cuadras atrás de distancia.

Otra cosa que ayuda a este fenómeno, es que muchas iglesias  toman solo una parte de la herencia Reformada, rechazando por ejemplo la adopción de alguna confesión de fe histórica, que da cierta forma un "marco teológico" integral a la iglesia más allá de sólo la soteriología.

Ser una iglesia confesional histórica  ayuda mucho en cuestiones de eclesiología (prácticas de la iglesia) y de una hermenéutica de Teología del Pacto que va de mano en última instancia con la soteriología.

QUÉ ACERCA DE LAS CONFERENCIAS Y EVENTOS REFORMADOS

Las iglesias no confesionales introducirán prácticas en los cultos que la Biblia no prohibe. Como dije, dentro de este subjetivismo en algún momento se corre el peligro (al no tener vallas definidas) de salirse de curso.

En una reciente conferencia femenina (no estanos hablando del culto de una iglesia local en especial) muchas mujeres de iglesias que simpatizan con la Reforma se asombraban de prácticas desarrolladas tales como: "agitar un pañuelo blanco en señal de rendición de pecados" o "trazar un círculo con una tiza para delimitar que el avivamiento empieza por uno". La gente organizadora explicaba que esto no es una práctica esotérica y que nadie pone su fe, por supuesto, en un "pañuelo", ni confía en un círculo "trazado con tiza", sino que son sólo ejemplos. El argumento final manifestado es: "la Biblia no prohibe eso". No dudo de la buena fe y sinceridad de sus organizadores, aparte -¿no es sólo un evento externo a la iglesia? dirán... A pesar de las explicaciones muchos no estarán conformes, y es de esperarse, ya que muchos hermanos vienen huyendo de las sentimentales prácticas carismáticas hacia una Reforma verdadera, y se encuentran con situaciones un tanto ambiguas entre sus hermanos reformados. Podríamos hacer mención de otras  prácticas que "despiertan nuestra curiosidad" en la Reforma latinoamericana, incluso música y efectos de luces algo cuestionables, pero siempre se arribará por consenso popular a la misma conclusión: Hay libertad, la Biblia no lo prohibe, no es un culto de una iglesia local.

Puedo entender esta postura hasta un cierto punto. Sé que en conferencias y eventos inter-iglesias pueden darse algunas cosas que se salgan del orden normal del culto a Dios (algo más informal). Pero también quisiera que recordemos que cuando la iglesia en siglos pasados se reunía en sus conferencias, sus reuniones no distaban mucho de lo que era un culto en cualquiera de sus iglesias locales. Muchas de esas reuniones inter-iglesias se llamaban "conferencias", "concilios" y "sínodos". Mas allá del término, no existía en el pasado demasiada brecha entre el culto local y la conferencia inter-iglesias.

Sé que muchas cosas, como las mencionadas, podrían mejorar, para que todo lo que se intenta transmitir de bueno y bíblico en una conferencia no sea opacado por pequeñas prácticas que abren la puerta al cuestionamiento innecesario (recordar Eclesiastés 10:1).

Un mañana de domingo de 1882, el pastor Charles Spurgeon decía (muy a propósito del tema que tratamos):
Oh, hermanos y hermanas, debemos tener en nosotros mucho temor piadoso, porque con suma facilidad podemos ofender al Señor cuando creemos que estamos agradándole. Tengan cuidado del arrojo presuntuoso delante de Dios. No hemos de ser precipitados en nuestro lenguaje, y mucho menos rudos y burdos. Yo sé que algunos modos de adoración que ofenden a mi gusto, podrían ser, sin embargo, aceptables para Dios, porque Él ve a través de la áspera cáscara, y juzga de acuerdo a la dulce semilla carnosa; sin embargo, me temo que un servicio descuidado, jactancioso y ruidoso debe ofender al Señor, pues es tan disímil del servicio que fue ofrecido por Su gentil, tierno, y bien amado Hijo. Si Cristo es el modelo que pone ante nosotros, muchos están muy lejos de la meta.
UNA REFORMA JOVEN

Es claro que en la Reforma del siglo XVI había varias diferencias en cuanto a eclesiología y recién en un siglo posterior se plasmaron las ideas bíblicas en "papel" en las confesiones de fe conocidas. Debemos comprender que la Reforma en Latinoamérica es joven, y que habrá que tener paciencia con muchas cosas en el amor cristiano. Pero no debemos ignorar que debemos ir hacia una Reforma más profunda y que las confesiones de fe, que definen puntos importantes a los cuales miles de iglesias del pasado han llegado a una fe común, ya han sido hechas y han estado en circulación por siglos.

SORPRESAS QUE NO SORPRENDEN

Podrá haber diferencias históricas entre bautistas y presbiterianos, pero definitivamente no hay sorpresas entre ellos. Sí habrá "sorpresas" en tanto y en cuanto las iglesias que simpatizan con la Reforma tomen sólo su soteriología y desechen lo demás. Podrá seguir habiendo en un futuro prácticas y hasta posiciones doctrinales que "sorprendan" dentro de la Reforma latinoamericana en la medida que nos alejemos de las confesiones de fe históricas, que con tanto esfuerzo y lucha ha llegado la iglesia del Señor a consensuar. Podrían seguir dándose sorpresas... que no sorprenderán si este es mayoritariamente el camino a seguir.

LA POSICIÓN CONFESIONAL DE LA ADORACIÓN Transcribo, para finalizar, los puntos 5 y 6 de la Declaración Bautista de Fe de 1689, en cuanto al tema de la adoración religiosa (1) juntos con los textos de la Biblia que apoyan tales declaraciones:
La lectura de las Escrituras,1 la predicación y la audición de la Palabra de Dios,2 la instrucción y la amonestación los unos a los otros por medio de salmos, himnos y cantos espirituales, el cantar con gracia en el corazón al Señor,3 como también la administración del bautismo4 y la Cena del Señor:5 son parte de la adoración religiosa a Dios que ha de realizarse en obediencia a él, con entendimiento, fe, reverencia y temor piadoso; además, la humillación solemne,6 con ayunos, y las acciones de gracia en ocasiones especiales, han de usarse de una manera santa y piadosa.7 1. Hch. 15:21; 1 Ti. 4:13; Ap. 1:3. 2. 2 Ti. 4:2; Lc. 8:18. 3. Col. 3:16; Ef. 5:19. 4. Mt. 28:19,20. 5. 1 Co. 11:26. 6. Est. 4:16; Jl. 2:12; Mt. 9:15; Hch. 13:2,3; 1 Co. 7:5. 7. Ex. 15:1-19; Sal. 107. 6. Ahora, bajo el evangelio, ni la oración ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están limitadas a un lugar, ni son más aceptables por el lugar en que se realizan, o hacia la dirección que se dirigen;1 sino que Dios ha de ser adorado en todas partes en espíritu y en verdad;2 tanto en cada familia en particular3 diariamente,4 como cada uno en secreto por sí solo;5 así como de una ma- nera más solemne en las reuniones públicas,6 las cuales no han de descuidarse ni abandonarse voluntariamente o por negligencia, cuando Dios por su Palabra o providencia nos llama a ellas.7 1. Jn. 4:21. 2. Mal. 1:11; 1 Ti. 2:8; Jn. 4:23,24. 3. Dt. 6:6,7; Job 1:5; 1 P. 3:7. 4. Mt. 6:11. 5. Mt. 6:6. 6. Sal. 84:1,2,10; Mt. 18:20; 1 Co. 3:16; 14:25; Ef. 2:21,22. 7. Hch. 2:42; He. 10:25.

jueves, 19 de enero de 2017

¿Qué es eso de "aplacar la ira de Dios" ?

Vivimos en un tiempo donde se han suavizado o diluido ciertas antiguas verdades del evangelio. Cómo responde la gente ante la pregunta: ¿Qué sufrió Cristo en la cruz? A esto pueden dar respuestas como:
  • Sufrió por nuestros pecados.
  • Sufrió por la cruz, los clavos y los azotes.
  • Sufrió por la burla y el menosprecio de la gente.
Podemos decir que lo mencionado es verdad, pero... ¿Hay algo más acaso? ¿Qué verdad central se está pasando por alto? Consideremos este pasaje de la Biblia:

En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros  y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:10)

LA IRA DE DIOS SATISFECHA

La palabra propiciación en la Biblia tiene un significado primario de aplacar la ira (de Dios). El derramamiento de sangre de los animales del Antiguo Testamento sobre la tapa del arca del pacto, (llamada justamente propiciatorio), ejemplifica la sangre de Cristo que nos cubre y resguarda de la ira justa de Dios sobre el pecado. Como pecadores merecemos la ira de Dios, pero en aquellos a los que Dios salva, Cristo mismo se interpuso delante del Padre para recibir el castigo sobre sí. Esta "cubierta" es la que necesita todo pecador para salvarse. En Hebreos 9, se nos muestra toda esta idea de la relación de la sangre de Cristo con su sacrificio perfecto (ver V.14). En la salvación, no hay un perdón de nuestros pecados, así porque sí, sin más. El perdón de nuestros pecados es gracias a que Cristo satisfizo la ira de Dios. Él asumió el castigo en nuestro lugar. La teología endulzada artificialmente de nuestro tiempo evita frases como: satisfacer la ira de Dios, Dios castigó a su hijo por nosotros, Dios desamparó a su Hijo en la cruz (Marcos 15:34). De hecho, muchos himnos fueron modificados (por no decir mutilados) para hacerlos «más suaves para la mentalidad moderna» evitando estas frases, ¡y en el camino perdieron la idea de la propiciación!

ENTENDIENDO A MEDIAS EL CASTIGO DE CRISTO

¿Cómo ve el mundo el hecho de la cruz? Lo ve a la manera de Mel Gibson y su película "La Pasión", donde lo que se pone de relieve es solo el sufrimiento físico de Cristo. El mundo ve el hecho de la cruz como una injusticia que podría haberse evitado, un mal suceso. Sin embargo, para el cristiano, la cruz es la justa ira de Dios castigando a su propio hijo por nuestros pecados. Si un alma mira a Jesucristo solamente como alguien que sufrió un castigo por la gente mala e injusta de su época, no está entendiendo el evangelio. Pero si lo vemos como el sustituto de nuestro castigo, la cuestión cambia radicalmente. Cristo no necesita nuestra compasión humana, sino que nosotros necesitamos Su compasión. Al mirar el hecho de la crucifixión, tendríamos que ver que Cristo es justo y que nosotros somos los injustos. Que Dios para perdonarnos tuvo que castigar a Jesús en nuestro lugar. Que el sufrimiento de Cristo fue más allá de las laceraciones: Gálatas 3:13 nos dice que "fue hecho maldición por nosotros". Esta es la gran doctrina de la «sustitución» predicada por los creyentes fieles de todos los tiempos.
Debemos entender que Jesús no fue sólo castigado por el pueblo de la época , sino que fue castigado por Dios por su pueblo escogido.
Cuando entendemos algo de la doctrina de la sustitución y la propiciación, realmente caemos de rodillas ante Aquel que dio su vida por nosotros. La idea bíblica no es que nos compadezcamos de Jesús solo como un mártir. De hecho, en la historia hubo muchos mártires que dieron su vida por otras personas, pero solo un Mártir fue el que aplacó la ira de Dios sobre el pecador. ¡Este mártir de amor, Jesucristo, fue el único capaz de redimirnos!

RECUPERANDO ESTE ASPECTO DEL EVANGELIO

Presentar un Dios de amor, sin revelar al pecador la ira justa del mismo Dios santo sobre él, es decirle una media verdad. Estas verdades a medias no salvan, ya que no presentan la totalidad del evangelio ni su verdad de fondo. Si al hombre no se le dice la verdad sobre su pecado, ¿para qué necesitaría un Salvador? A lo sumo con un guía espiritual que resuelva sus problemas de vida sería suficiente. Pero la Biblia dice que, como mencionamos, "Jesús se hizo maldición por nosotros" (Gálatas 3:13)  y estas son palabras fuertes que no podemos ignorar. El perdón de los pecados no es una venía que Dios hace gentilmente desde el cielo por alguien que se compadece del Cristo crucificado. Más bien, el verdadero perdón ocurre cuando un pecador reconoce que estaba bajo la ira de Dios, pero cree que Cristo ocupó su lugar en la cruz recibiendo dicho castigo. Una de las funciones del Espíritu Santo es convencer al mundo de "pecado, de justicia y de juicio" (Juan 16:8). No presentar estos aspectos del evangelio es una deshonra al Espíritu Santo (omitiendo su función), al Hijo (omitiendo la verdad de su sacrificio) y al Padre (omitiendo su justa ira sobre el pecado),  y además una clara rebeldía en contra de las Escrituras inspiradas por Dios.

Es hora que los creyentes tomen conciencia que no se puede predicar un evangelio de juguete. Dios no es Santa Claus (Papá Noel) que viene a traerte regalos. Los púlpitos carentes de teología bíblica suplirán su desnudez con películas, técnicas sicológicas, y caritas sonrientes de "Dios te ama". Es obvio que esto no engendrará verdaderos creyentes, sino gente religiosa que encuentra en su iglesia un círculo social, pero que aún permanece en sus pecados, contaminando toda la iglesia.

Una de las causas para no predicar la justa ira de Dios sobre el pecado, es un desconocimiento de su santidad. Hay que volver a estudiar todos los atributos de Dios (y no solo su amor) para que de una manera completa e integral se predique el evangelio bíblico. El sacrificio de Cristo aplacó la ira de Dios. ¡Una profunda y gloriosa verdad del evangelio!

EJEMPLO DE LETRA DE HIMNO MODIFICADA

El himno "Solo en Jesús" (original: In Christ Alone) escrito por Keith Getty, en la segunda estrofa tiene la frase: "La ira de Dios propició". ¡Dicha frase fue cambiada por cantautores modernos porque no les gustó! Letra original de Keith Getty Solo en Jesus, la plenitud Del Creador en un bebé Qué don de amor y rectitud! Su propio Pueblo le entregó ----------------(1) Redención particular. Cuando en la cruz por mi murió------------(2) Una cuestión personal de sustitución. La ira de Dios propició----------------------(3) Idea de propiciación  bíblica (aplacar la ira de Dios) Todo pecado él cargó------------------------(4) Pecados pasados, presentes y futuros del creyente. Por su justicia, justo soy--------------------(5) El énfasis está en la justificación. Versión "suavizada" (Steve Green y otros) Solo en Jesús, Hijo de Dios, Quien se humilló por nuestro bien, Cordero de, mi Salvación, Por este mundo herido fue, --------------(1) Idea de redención universal. En una cruz fue a morir, -----------------(2) Un accidente histórico. Y Dios mostró su Gracia ahí, ------------(3) Si bien la idea no es incorrecta, evita la idea de propiciar la ira de Dios de la letra original Pues mí pecado Él llevó, -----------------(4) Es correcto, pero no traduce la letra original. En su aflicción Vida me dio…-----------(5) El énfasis está en el sufrimiento en vez de la justificación.

Como vemos la letra varía bastante con modificaciones a partir de "prejuicios teológicos" en contra de la doctrina reformada.

Este es un ejemplo más de cómo se intenta un alejamiento de la doctrina de la propiciación y de mencionar la justa ira de Dios que fue aplacada por el derramamiento de la sangre de Cristo.

¡Debemos recuperar el verdadero evangelio!

 

 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los peligros de entender mal la santificación del creyente

 

El problema de entender mal la santificación del creyente ya se daba en las iglesias apostólicas del primer siglo. Por ejemplo, la iglesia en Roma tenían cierta idea antinominiana (anti ley), ¿Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca? (Romanos 6:1),  la cual el apóstol Pablo tuvo que corregir. Por otro lado, los creyentes provenientes del judaísmo eran dados al esfuerzo de la obras sin la dependencia de la gracia de Dios. Ya existían estos dos polos opuestos de entender la santificación.

Dos extremos peligrosos

A lo largo de la historia hubo dos extremos peligrosos en el entendimiento de la santificación:

1) Un postura humana pasiva atribuyendo todo a la obra de Dios sin poner nada de esfuerzo de sí mismo 2) Una postura activista donde todo es esfuerzo personal... y nada de dependencia de la gracia de Dios.

Este mismo error se repite hoy también. La postura pasiva plantea: "obedeceré a Dios cuando lo sienta" (muy dada al liberalismo), la postura activista dice: "obedeceré por esfuerzo y autodeterminación" (cercano al fariseísmo). Pero la Biblia nos muestra un equilibrio entre la responsabilidad humana y la soberanía de Dios. Pablo le dice a Timoteo:  Pues tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2 Timoteo 2:1) ¿Es esfuerzo o es gracia? (Nos preguntamos). Pues, son ambos a la vez. Los que creemos en la soberanía de Dios en la salvación (Doctrinas de la Gracia) sabemos que es una obra monérgica. Dios es activo en el llamamiento pecador muerto espiritualmente (por lo tanto pasivo) resucitándolo por medio del evangelio. Pero la santidad es sinérgica, el Espíritu Santo colabora en nosotros y nosotros nos sometemos a él. Lo resultante es la santidad.

Pongamos un ejemplo

Supongamos que un creyente lucha contra su mal carácter colérico. Digamos que es expuesto a una situación donde se prueba si, va a explotar en su carácter del "viejo hombre", o va a reaccionar con mansedumbre de acuerdo a la "nueva criatura". El de postura pasiva explotaría en ira consolándose diciendo que: algún día Dios va a cambiar su mal carácter y sus sentimientos. El de postura activista trataría de autorefrenarse, pero al fin no puede con su genio y explota también en ira. ¿Cuál es la postura sinérgica entonces?  Sería algo así como una oración parecida al del apóstol Pablo en Romanos 7: 24. ¡Oh Dios soy una criatura miserable entregada a la ira, pero en tu nombre me voy a esforzar para afrontar esto con mansedumbre, auxíliame con tu gracia en este momento, pues soy débil! Por supuesto, esto es sólo a modo orientativo. Este tipo de reconocimiento de debilidad, de esfuerzo, y a su vez de dependencia de Dios, es la actitud correcta. La promesa de nuestro poderoso Dios es "socorrer a los que son tentados" (Hebreos 2:18).

La cruz en la santificación

Es así como funciona la santificación; pedimos socorro a Dios y nos esforzamos para no pecar. Si no habría esfuerzo humano, no se nos hablaría en Hebreos 12:4 acerca de "combatir contra el pecado". Tampoco se hablaría de "hacer morir" nuestros miembros en el sentido pecaminoso (Colosenses 3:5). No hay proceso de cruz sin dolor. Pero a su vez, lo maravilloso es que esta aparente "pesada carga" no lo es en sí.  La carga de los Fariseos era humanamente pesada porque no dependía de la gracia de Dios. Por eso Jesucristo dijo:  Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:30)

No te dice que no habrá yugo ni carga, ¡pero sí que será más fácil llevarla través de su gracia obrando en nosotros!

Una definición de lo que venimos hablando la da J. I. Packer en su libro: "Teología concisa":
La regeneración fue un acto monérgico de un momento, en el cual lo espiritualmente muerto recibió vida. Como tal, sólo fue obra de Dios. En cambio, la santificación es en cierto sentido sinérgica: es un proceso constante de colaboración en el cual se les exige a las personas regeneradas, vivas para Dios y liberadas del dominio del pecado (Romanos 6:11, 14–18) que se ejerciten en una obediencia sostenida. El método de santificación usado por Dios no es ni el activismo (una actividad que se apoya en la propia persona) ni la apatía (una pasividad que se apoya en Dios), sino un esfuerzo que depende de Dios (2 Corintios 7:1; Filipenses 3:10–14; Hebreos 12:14).

El carácter progresivo de la santificación

Además de los errores mencionados en cuanto a la santificación, se suman los errores de finales del siglo XIX, de cierta rama del metodismo heredados de algunas ideas wesleyanas, (por supuesto, no toda la rama metodista), y la del siglo XX (a inicios del pentecostalismo) que hablaban ambos movimientos de una "segunda experiencia" con el Espíritu Santo (aunque con variantes diferentes). La teología reformada hacía rato que identificaba el bautismo del Espíritu Santo con la regeneración (conversión) y que la santificación era un proceso que lleva toda la vida, pero nuevamente la vida de los creyentes se vio inquietada con las ideas de las segundas experiencias, y muchos se frustraron por no haberlas alcanzados y otros acusaban a los demás de no tenerlas.

El problema venía porque se mezclaban ideas entre lo que es la justificación (para salvación) con la santificación que es resultado paulatino de la primera.

En el siglo XIX, ya J. C. Ryle se topó con este problema de un mal entendimiento de la santificación en el ambiente cristiano, entonces, hablando de la diferencia entre justificación y santificación, nos decía:
Por la justificación, la justicia de otro, es decir, de Jesucristo, es imputada, puesta en la cuenta del pecador. Por la santificación el pecador convertido experimenta en su interior una obra que le hace progresivamente santo. En otras palabras, por la justificación se nos considera justos, mientras que por la santificación se nos hace justos. Ryle, J. C. (2002). Caminando con Dios: Un tratado sobre las implicaciones prácticas del cristianismo. (O. I. Negrete & T. R. Montgomery, Trads.) (p. 129). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

Conclusión

Alguien dijo una vez que la santificación es como "subir una escalera jugando al yo-yo". Si miras al yo-yo solamente verás una serie de altibajos (nuestra vida espiritual diaria), pero si miras los escalones que subes verás que tu vida ha avanzado en santidad (madurez a través de los años). Sabemos que muchos pueden caer en pecados groseros y sufrir un retroceso en la santidad. Muchos, dice la Palabra, serán salvos "como por fuego" (1 Corintios 3:15) a pesar que toda su obra se queme (y esto tiene que ver con su vida de santidad sin duda). La regla, por así decirlo, es el crecimiento constante en santidad con un esfuerzo cuya confianza está puesta en el que comenzó la buena obra (salvándonos) y la perfeccionará (santificándonos) hasta el día de Jesucristo (en el cual seremos sobrevestidos para no tener que luchar nunca más con esta carne de pecado). ¡Anhelamos ese día!

 Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Filipenses 1:6)

Mientras tanto tenemos que lidiar con nuestra carne. Un buen entendimiento de la santificación en nuestras iglesias nos llevará a no caer en extremos dañinos que perjudiquen al pueblo de Dios.

¡Justamente las malas doctrinas respecto a la santidad afectan la verdadera práctica de la santidad!

 

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Es la "doctrina reformada" una denominación?

Hoy se suele suponer que al  identificarse con cierta doctrina de la Reforma del siglo XVI uno pertenece a un grupo llamado "denominación reformada", pero no es así. Que el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero haya clavado sus "95 Tesis" en la abadía de Wittenberg, no significa que haya iniciado una denominación (ni siquiera la luterana, ya que según él, detestaba que la gente se llamara por su nombre). Inició, sí, un movimiento histórico de reforma de la iglesia, aunque si lo vemos objetivamente, no es una reforma a la iglesia católica romana, sino más bien una separación de ella.

Visto desde el otro lado de la vereda, la Reforma sería la continuación de iglesia cristiana histórica que cree en la salvación por la fe sola, el versículo preferido de Lutero: "el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17). A esta "Sola Fide" (sola fe) se le suman las cuatro solas de la Reforma: Solus Christus, Sola Scriptura, Sola Gratia, Soli Deo Gloria". Durante el siglo XVI y XVII fueron surgiendo diferentes confesiones de fe para poner en claro lo que creía la Reforma (1561 Confesión Belga, 1646 Westminster, 1689 la 2da confesión Bautista etc.). Aunque coincidían en muchos puntos (en especial la soteriología), diferían en otros. Por ejemplo, las diferencias en cuanto a la forma de bautismo (o su interpretación) o el gobierno de la iglesia, surgieron los presbiterianos  y los bautistas. Podemos decir que la "doctrina reformada" no es una denominación en sí, pero que sí han surgido en el siglo XVI y XVII (y la post-reforma) denominaciones históricas. Estas denominaciones se originaron de dos fuentes, ya sea por una corriente especial de doctrina, o por identificarse con el ideal de algún hombre, (cuyo apellido suele ser el nombre denominacional muchas veces).

En un principio no era así...

Al principio de la Reforma, la idea no era fundar denominaciones, sino poner en orden doctrinal y en prácticas la única Iglesia universal o "católica" (que significa eso mismo), ¡la iglesia del Señor Jesucristo! La Reforma reconoció la supremacía de Cristo, el sumo sacerdote, la cabeza de la iglesia, en contraste con la centralizada iglesia católica con su "Papa" y clero dominante (mezclados la mayoría de las veces con el Estado en los diferentes países europeos.

¿Por qué entonces surgieron las denominaciones si hay "un solo Cristo" y una "sola Escritura"? No podemos concluir que el Espíritu Santo guíe a dos verdades diferentes en mismos asuntos espirituales. Solo nos queda reconocer con humillación delante del Señor que nosotros, aún pecadores imperfectos (aunque salvados por Cristo), dimos origen a las denominaciones.

Algo así como dice Jesús acerca de la "carta de divorcio y los tiempos de Moisés" (Mateo 19:8), lo cual, analógicamente podemos decir: "Por la dureza de vuestro corazón se formaron denominaciones... pero en un principio no fue así". Así como la idea del matrimonio en Génesis era monógama, y para toda la vida, la única esposa de Cristo no debería estar dividida en diferentes categorías o denominaciones. Pero el problema está, ¿qué hacemos? Bueno, tampoco aquí la misma iglesia del Señor se pone de acuerdo: ¿Combatimos las denominaciones? ¿Las fomentamos? ¿Las perpetuamos? Algunos concluyen: ¡seamos no-denominacionales!. Pero he conocido en mi vida gente que se define como no-denominacional (debo admitir que me gusta la idea), pero también he comprobado que esto se puede esgrimir con tanto fanatismo y orgullo que el remedio viene ser peor que la enfermedad. O sea creamos una denominación "no-denominacional," que en los papeles dice una cosa, pero en la práctica es mas celosa y elitista que una denominación misma.

Nuestra tendencia carnal

Como sea, todos sabemos muy bien que la tendencia de nuestro carne es decir: "Yo soy de Pablo, yo de Apolos, yo de Cefas" (1 Corintios 1:12). Incluso aquel que dice: "Yo soy de Cristo" puede hacerlo en sentido de menosprecio a otros verdaderos hermanos: "Veis que yo soy más espiritual vosotros...". No sé, parece que a veces los cristianos tenemos más ingenio para la división que para la unidad. Debemos clamar al Señor para tener un visión objetiva de la iglesia. Esto no es bajar "la guardia doctrinal" para aceptar cualquier error, como tampoco es una invitación a la oración del fariseo: ¡Gracias Señor que no soy como el resto de las otras denominaciones! Es fácil caer en los extremos. Soy un convencido de la doctrina reformada, de la doctrina histórica, de la doctrina apostólica, de la doctrina de Cristo. Dando pasos hacia atrás, me gustaría estar parado, más que en una posición en particular, sobre el "fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo la piedra principal del ángulo" (Efesios 2:20). Alguien que me conoce me dirá: ¡Un momento! ¿No eres bautista de la confesión de 1689? Sí respondo, pero aún no me han hecho la camiseta. Es una ironía que uso para decir que no soy denominacional en el sentido partidista.

Con todo esto voy a que, está bueno que la iglesia tenga una confesión de fe histórica, digamos "reformada", calvinista y otros aditamentos. Pero me gustaría mucho más que los cristianos hicieran un uso moderado de sus posiciones, y que en la relación fraterna brille más Cristo y la Santa Palabra de Dios. Cristo es la piedra preciosa y escogida (1 Pedro 2:6) y es lo único en lo que no seré avergonzado al depositar mi fe (en lo demás puedo avergonzarme muchas veces). Quiera Dios que nuestra convicciones doctrinales puedan ser mostradas en mansedumbre. No podemos reformar la iglesia a martillazo limpio, sino más bien con la paciencia de un escultor. Hay un pequeño salto emocional de la vehemencia a la demencia.

No se puede conformar a todo el mundo, y no creo que la idea sea esa. Debemos agradar al Señor Jesucristo. Si algo aprendemos de Apocalipsis 3 es que el Señor trata con las iglesias locales independientemente. También en el día del juicio estaremos antes nuestro Juez de forma independiente, más allá de la denominación a la que hayamos podido pertenecer o corriente doctrinal con la cual nos hayamos identificado.

Doctrina correcta requiere actitud correcta

No tengo una fórmula, puedes discrepar conmigo, pero los siguientes puntos me parecen importantes a la hora de tener una teología reformada y la actitud a mostrar con otros cristianos y sobre todo con la lealtad a Cristo.
  1. No impongas tu teología a otros, predica teológicamente de manera correcta y con el ejemplo.
  2. No trates de combatir todas las "herejías" del mundo, céntrate en la pureza de tu iglesia local, familiar y personal.
  3. Si te identificas con una confesión de fe en particular, no la agites como una bandera partidista, úsala como un resumen conveniente para demostrar con la Escritura lo que tú y tu iglesia creen.
  4. Ten comunión con verdaderos cristianos, aunque difieran en algún punto contigo, sin comprometer tus bases doctrinales (es una línea que cada cual debe trazar con la sabiduría del Señor).
  5. Mantente humilde, no trates de demostrar nada ante los demás, ni la ortodoxia, ni el tamaño de tu iglesia, ni siquiera de por qué "son los mejores". Nuestra carrera no termina hasta que estemos ante Aquel que puede llegar a decir:
 

 Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,

sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.

(Mateo 5:21)

 

lunes, 3 de octubre de 2016

Un mal diagnóstico lleva a un mal tratamiento

 
Romanos 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. 12 Todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
La Biblia nos da un diagnóstico de lo que es el ser humano en su estado natural de pecado, que no todos quieren aceptar. Y me refiero especialmente a muchos dentro del cristianismo evangélico que,  o ignoran este pasaje del libro Romanos, o lo espiritualizan a tal punto que destruyen su significado simple. Romanos 3:10-12  es unos de los pasajes centrales del Nuevo Testamento que nos describe la condición real del ser humano en su estado natural. Esto destruye el tan querido libre albedrío que muchos defienden, diciendo que en el hombre hay una capacidad natural para buscar a Dios. Pero, ¿el ser humano buscaría a Dios si Dios no lo busca primero? Veamos a continuación cuatro características del estado de cómo quedó el hombre después que pecó en el huerto del Edén. 1-No hay quien busque a Dios Alguno podrá decir que hay gente que busca a Dios de alguna manera, ¿esto contradice la Biblia? La Biblia es la verdad de Dios sobre quién es él y quién es el hombre. Debemos creer que si Dios dice: "que no hay quien lo busque", es realidad es así. Pero, ¿en qué sentido se dice esto?, pues hay personas que al parecer son muy devotas de Dios. Podemos decir que la gente se acerca naturalmente a Dios en busca de  algún beneficio. Por un lado, hay gente que se acerca en busca de beneficios materiales y otros de sanidad física. Por otro lado, hay gente que se acerca a Dios en busca de paz, felicidad y la vida eterna. ¿El segundo grupo no es el que está interesado realmente en Dios? La respuesta es un rotundo no. No están buscando a Dios por lo que Dios es, ni a Cristo por lo que Cristo es. El pretender acceder a beneficios espirituales, no precisamente es un indicador de buscar a Dios por lo que es Su persona. Colosenses 1:21 nos dice que somos enemigos naturales de Dios por el pecado, y es por eso que nuestra búsqueda será imperfecta y malograda al fin. En eso la Biblia dice "no hay quien busque a Dios". Nuestra más profunda sinceridad estará teñida siempre por el egoísmo del pecado. 2-No hay quien entienda Esto no quiere decir que el hombre no comprenda ciertos esquemas mentales del Dios creador, la cruz de Cristo, y la fe. Pero no irá muy lejos hasta que el evangelio, tal cual está revelado en Las Escrituras, sea al final una "locura" para su mente natural (1 Corintios 2:14). El mayor de los conocimientos que pueda adquirir el hombre serán  como nada, si Dios no le revela por medio de la iluminación de su Espíritu Santo lo que es la salvación. En el libro de Hechos 16:14 se nos dice que, a una mujer llamada Lidia, Dios tuvo que abrirle el corazón para que prestara atención al evangelio. Si Dios no hacía esta obra de apertura en la parte interior de esta mujer, ella no hubiera conocido a Cristo. La Biblia nos dice que "no hay quien entienda" (por sí mismo), por lo tanto, nos lleva a admirarnos de la misericordia de Dios que abre la mente y corazón de los que desea salvar. Es obvio que la iniciativa es de Dios. 3-No hay quién haga lo bueno Sin duda hay personas que son benefactores de la humanidad; médicos, filántropos, y toda clase de individuos que procuran el bien de otros. ¿Cómo es que la Biblia  nos dice entonces que no hay quien haga lo bueno? La raíz de nuestro corazón es malo. Hacer cosas buenas de vez en cuando no quita nuestra fuente de maldad. Muchas de nuestras buenas obras de justicia, según Isaías 64:6, son delante de Dios como trapos de inmundicia. Siempre hay un deseo humano, detrás de cada buena obra, de ser vistos o de considerarnos buenos. El pecado rara vez hace una obra si ser visto por los demás, y en el caso de que no sea aplaudido por otro ser humano, él mismo se aplaude en su auto-suficiencia. La motivación del pecador es hacer obras no para buscar la gloria de Dios, sino su propia gloria (sea vistos por otros o no). Al no tener la motivación correcta (y esto solo puede salir de un corazón transformado por la gracia de Cristo)  es que la Biblia dice "no hay quién haga lo bueno". 4-No hay justo, ¡ni siquiera uno! La lógica conclusión de todo esto es que nunca seremos justos por sí mismos. Siempre habrá algo que empañe nuestra justicia, siempre habrá pecados que estén entretejidos en todas nuestras intenciones de búsqueda, entendimiento, y obras. El examen diagnóstico que la Biblia dice de nosotros es "muertos en pecados" (Efesios 2:1). El problema va mucho más allá de que cometemos pecados, sino que somos pecadores por naturaleza. Muchas personas cuando son sorprendidas en alguna falta de carácter se escudan diciendo: "Yo no soy así". Pero la Biblia dice lo contrario. Cuando procedemos mal, es la evidencia del mal interior y no de una circunstancia ajena a nosotros (Lucas 6:45). ¡Somos injustos por naturaleza!

El diagnóstico del hombre

¿El panorama no es alentador verdad?  Esa es la idea solo en primera instancia. Dios le muestra al pecador por medio de Su Palabra, la Biblia, su condición para vaciarlo de su auto-justicia. En el mismo capítulo 3 de Romanos, versículo 19, se nos dice "que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios". Esto nos pone ciertamente en nuestro lugar: en un rincón del universo aislados, con la boca cerrada y la cabeza gacha...  ¡Pero ese triste panorama es cambiado por la mano de Dios en aquellos que salva! Cuando Dios obra la salvación en alguien, le muestra primero su diagnóstico a través de la ley,  : ¡Muerte, muerte, muerte y muerte! Traducido como: "No hay quien lo busque, no hay quien entienda, no hay quien haga lo bueno, no hay ningún justo". Enseguida Dios le muestra que hubo alguien que vino a este mundo y demostró: Buscar a su Padre, entender las cosas espirituales, hacerlo siempre lo bueno, y mostrar su justicia: ¡Jesucristo! En la persona de Cristo se unen perfectamente la naturaleza divina (pre-existente) y la naturaleza humana, que Dios puso en el vientre de maría virgen para dar a luz al niño de Belén. Como Dios, Jesús era santo y justo, pero también lo fue como hombre. Fue concebido santo, vivió una vida santa y murió santo. Como representante humano, es el único hombre justo de la historia. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu. (1Pedro 3:18).

El tratamiento

Como vemos, el verdadero diagnóstico es que estamos muertos por el pecado, separados de Dios e injustos por naturaleza. Pero también tenemos el remedio de un Salvador que dio su vida en la cruz por el pecador. Indudablemente, esto nos lleva a reconocer la soberanía de Dios en la salvación. Todo es iniciativa de Dios, y sin su iniciativa nadie sería salvos. Pero Dios determinó que esa iniciativa viniera ligada a la predicación del evangelio. Como vemos, el evangelio es predicado correctamente cuando entendemos primeramente la condición real del hombre. Si la iglesia actual entendiera que es el poder del mismo evangelio de Dios(Romanos 1:16), es el que convierte a las almas por medio de la predicación, no ensayaría tantas artimañas anti-bíblicas para atraer a los pecadores. Cuando se empieza a pensar en las luces y el sonido, el cine, los deportes, el entretenimiento, y toda clase de ardides para atraer a los pecadores a Cristo, todo eso parte de un mal entendimiento del diagnóstico del pecado, del remedio que es Cristo, y de la soberanía de Dios en la salvación.

El mensaje del evangelio hoy en día es disminuido, degradado y confundido con técnicas sicológicas en muchas iglesia. Al no entender el diagnóstico del hombre, aplican una mala concepción del evangelio (que en muchos casos se transforma en un falso evangelio que no salva). La teología bíblica es fundamental para combatir la "mala praxis" que se ha enquistado dentro de la iglesia evangélica. Cristo es el remedio, y nosotros somos los grandes pecadores que necesitamos ser curados por su llaga (Isaías 53:5).